Reporte Católico Laico

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El Arzobispo de Coro: «Basta de represión ante las manifestaciones legítimas del pueblo»

El Arzobispo de Coro: «Basta de represión ante las manifestaciones legítimas del pueblo»

Santa Ana de Coro 11 de Marzo de 2019.-

“Los lamentos de mi pueblo se oyen por todo el país.” Jr.8, 19
El Arzobispo de Coro, Mons. Mariano José Parra Sandoval, el Arzobispo
Emérito, Mons. Roberto Lückert León, en unión con todos los sacerdotes y
diáconos de nuestra Arquidiócesis, queremos en estos momentos aciagos de
nuestro país, acompañar al sufrido pueblo falconiano.

Las situaciones que vivimos en estos momentos constituyen una gran tragedia,
que va más allá de un juego político. Vejación es lo que vivimos todos los
venezolanos cuando vemos el progresivo deterioro de los hospitales, el
calvario que supone conseguir cualquier medicina, el colapso de casi todos los
servicios públicos; es la educación deficiente que se imparte en nuestras
escuelas y liceos. Una gran mayoría de estas instalaciones se encuentran en
una deplorable ruina, con muchas deficiencias pedagógicas y sin materiales. A
esto debemos añadir el colapso del sistema eléctrico de estos últimos días.
Esta situación está produciendo en nuestra población un profundo desgaste
humano, social y psíquico.

El pueblo padece grandes calamidades que le quitan su tranquilidad: luchan
por sobrevivir en medio de tantas calamidades. El problema eléctrico no ha
venido solo: la falta de luz ha tenido como consecuencia incremento en las
fallas de agua, la pérdida de comida, aumento de la delincuencia, falta de
efectivo y carencia de puntos de venta, escasez de alimentos, saqueos a
comercios; niños, adolescentes y jóvenes sin clases, suspensión o recorte de
horario laboral, etc.

Esta crítica situación no sólo violenta los derechos humanos sino el concepto
mismo de lo humano. Estamos a las puertas de un colapso que no sólo implica
lo político sino también el ámbito económico y social, alejando al venezolano
de poder vivir con calidad. Los servicios públicos no funcionan, hay una falta
casi absoluta de comunicaciones, instituciones secuestradas, incremento de la
corrupción, etc. Algunos quieren transformar todo en retórica política,
mientras el pueblo se muere de hambre, de falta de medicinas, de mengua.

El apagón de varios días sólo es una de las evidencias de la desidia y de la
ineficiencia del gobierno, demostrando de esta manera su incapacidad para
resolver los problemas de nuestro pueblo. Mientras el pueblo sufre y muere
pareciera que las autoridades sólo piensan en buscar culpables en otras
personas y no aceptar su propia responsabilidad.

Lo estipulado en la Constitución como proyecto país nunca se ha cumplido.
Venezuela necesita volver al desarrollo integral, volver a la productividad a
través del trabajo digno de sus pobladores. Por el contrario nos encontramos
con un gobierno que por cualquier motivo banal decreta días no laborales,
llevando al detrimento la productividad nacional. Las instituciones deben estar
al servicio de los ciudadanos. Las personas y el pueblo no son esclavos de una
ideología y menos de sus líderes.

El proyecto de Dios es que todos tengan vida y ésta en abundancia (Jn.10, 10).
Por esto, estamos conscientes de que Dios ha escuchado el clamor de este
pueblo que sufre y está oprimido por la falta de justicia y libertad. Dios no
quiere que su pueblo sufra. Quiere que seamos una gran familia donde todos
podamos vivir en justicia, paz y amor. Para lograr que nuestra querida
Venezuela viva según el Plan de Dios debemos trabajar por la justicia y la
libertad para así alcanzar la paz.

La Doctrina Social de la Iglesia nos enseña que la política debe estar al
servicio de la ciudadanía pues es la más alta expresión de la caridad. La
política se debe ejercer no para beneficio personal, ni grupal, ni ideológico
sino para el bien común de todo el pueblo. Esta hora aciaga para nuestro
pueblo también es tiempo de Gracia, es oportunidad para construir un futuro
distinto y en Comunión, es interpelación al compromiso activo del laicado.

“Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre” nos dice el Papa
Francisco. Desde el comienzo de la historia de la salvación Dios se nos
presenta como “compasivo y misericordioso, lento a la ira, y pródigo en amor
y fidelidad” (Ex. 34,6). Y en medio de este panorama no muy halagador, se
convierte el Señor en “fuente de alegría, de serenidad y de paz”. (MV 15)
Por eso, nosotros como pastores de esta Iglesia Arquidiocesana, nos
comprometemos a seguir sirviendo al pueblo, a acompañarlos en esta
desventura. Caminamos junto a ustedes.

Los invitamos a vivir la solidaridad y la caridad en ejercicio eclesial y
recordar en estos momentos las palabras del Papa Francisco: “No caigamos en
la indiferencia que humilla, en la habitualidad que anestesia el ánimo e impide
descubrir la novedad, en el cinismo que destruye. Abramos nuestros ojos para
mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas
privados de la dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito de
auxilio. Nuestras manos estrechen sus manos, y acerquémoslos a nosotros para
que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y de la
fraternidad. Que su grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la
barrera de la indiferencia que suele reinar campante para esconder la
hipocresía y el egoísmo.”(MV 15)

Es necesario e importante poner en el centro de la vida personal, familiar y
social a las víctimas que este caos ha generado. Acrecentemos nuestra
cercanía con los que más han sufrido el apagón: niños, enfermos, familias, etc.

El Papa Francisco nos llama “a curar aún más estas heridas, a aliviarlas con el
óleo de la consolación, a vendarlas con la misericordia y a curarlas con la
solidaridad y la debida atención.” (MV 15)

De igual manera, consideramos que es necesario, exigirle al gobierno de la
nación un cambio sustancial en su desempeño. Tiene que escuchar el clamor
de nuestro pueblo, y no puede seguir buscando enemigos externos para
justificar los problemas que sufrimos. Las políticas públicas fracasaron.
Apremiante es que el Gobierno dé paso a una nueva forma de hacer política
con personas idóneas, capacitadas y éticas y que los militares dejen de jugar a
políticos y se pongan del lado del pueblo. Basta de represión ante las
manifestaciones legítimas del pueblo. Le pedimos a los Organismos
Internacionales de Derechos Humanos que investiguen a profundidad todos
los acontecimientos que en estos últimos días se han vivido en nuestra patria y
velen por el cumplimiento de estos derechos.

Les llamamos, les urgimos, a que en oración sincera y humilde nos
organicemos para luchar contra la cultura de muerte que se ha instaurado en
Palacio Arzobispal – Calle Federación c/c Palmasola – Apdo. 7342. Z.P 4101 A
Email: arquidioscoro@hotmail.com – Santa Ana de Coro Estado Falcón
nuestro país. Por ello, los invitamos para que el próximo sábado 16 realicemos
una Marcha de la Fe por la Paz, la Justicia y la Democracia en Venezuela.
Saldremos de la Parroquia Santísima Trinidad en Bobare hasta la Iglesia
Catedral – Basílica Menor de Santa Ana de Coro.

Le pedimos a Nuestra Señora de Guadalupe interceda ante su Hijo Jesucristo
para que proteja a este su pueblo falconiano.

Con nuestra bendición,

+Mariano José Parra Sandoval
Arzobispo Metropolitano de Coro

+Roberto Lückert León
Obispo Emérito de Coro

Mons. Robert Medina Lázaro
Vicario General

Pbro. Macrín Bautista
Vicario de Pastoral

Pbro. Alfidio Cadera Gauna
Vicario Judicial

Pbro. Yofrán Chirinos Hiraola
Vicario para la Pastoral Sacerdotal

Pbro. José Alberto Medina Bernal
Vicario para la Vida Consagrada