Reporte Católico Laico

/

María, la gran mujer

María, la gran mujer

RCL les invita a leer a Beatriz Briceño Picón.-

El 8 de marzo se celebra el día internacional de la mujer, y quiero aprovechar la efeméride para dirigir la mirada vez más, desde esta tribuna laica y católica, en esa mujer que llena los días de la historia humana desde hace más de 2000 años. María, la Madre de Dios y madre nuestra es, por antonomasia, la Mujer con mayúscula, la que nos inspira y nos guía. La Madre de misericordia que ha estado presente en los avatares de nuestra historia y muy especialmente en la conformación de nuestra patria.

Me gusta recordar lo que aprendí de mi padre, Mario Briceño Iragorry, sobre la presencia de María en la fundación de nuestras ciudades. Y muy concretamente en esa realidad de que nuestra República nació ligada a misterios marianos. Le gustaba subrayar que fue precisamente un 8 de septiembre de 1777, día de la Natividad de la Virgen y aniversario de la aparición coromotana, la fecha en la que Carlos III sancionó la Cédula que dio origen y fijó las líneas políticas de nuestra nacionalidad geográfica. Disfrutaba diciendo que ese era el día natal de Venezuela. La unidad de Venezuela arrancó, por lo dicho, de una fecha singular y ya para siempre se ha mantenido al amparo de la Virgen con las características que esta gracia aportó a nuestro país.

“Estamos alumbrados, decía, por los mismos resplandores del viejo milagro coromotano” , pero no sólo en el rancho indígena de Coromoto sino en múltiples sitios de Venezuela. Caracas, ahora también, bajo el patrocinio de nuestra Madre de Coromoto, sigue siendo testigo de la presencia de María en la ciudad que dejó de ser de techos rojos hace muchos años.

Este 8 de marzo, Venezuela vestida de mujer, porque así es ella, le cantará a la Madre de Dios en sus advocaciones de Coromoto, la Chinita, el Valle, la Pastora, la Consolación, La Paz y tantas otras. y en la profunda reflexión de ese día recordará las palabras finales de ese discurso de Don Mario en el Congreso Mariano realizado en Barquisimeto en 1952, en la víspera de la coronación canónica de la Coromotana con motivo de los trescientos años de su aparición en Los Llanos venezolanos. “Nacida para la relación política en el propio día de la Natividad santísima de María, Venezuela tiene voz mayor para pedirle la constancia de su protección en el orden de la tranquilidad doméstica y en el orden de la comunidad exterior. Ella iluminó con su sonrisa de niña la fecha gloriosa en que fue creada su unidad política; ella habrá de mantenerla perpetuamente en el goce de la integridad de su Historia, en el goce de su libertad de pueblo y en el goce de su generosa riqueza. Una y entera en el disfrute de su tradición de país que habla español y reza a Jesucristo. Entera y altiva para defender la conciencia de sus hijos y para luchar contra quienes hoy pretender descabezar su historia y desviar su destino de pueblo. Altiva y recia, frente a los actuales perpetradores de la hazaña pirática, que antaño dejaba sin cabeza en nuestros viejos templos las imágenes dulces e ingenuas de María…”

Don Mario no sólo dejó Aviso a los navegantes, Mensaje sin destino, Introducción y defensa de nuestra historia, también nos entregó su legado en obras como Los Riberas, El Regente Heredia, Casaleón y su tiempo, Tapices de Historia Patria, El caballo de Ledesma y tantas otras. Pero una riqueza suya invalorable es su coherencia, su honestidad a toda prueba, su talante democrático, su amor por Venezuela y su ejemplo de laico católico, enamorado de la Madre de Dios, de su hijo Jesucristo y propulsor de la presencia de la mujer en todas las actividades de la sociedad sin descuidar nunca el hogar, donde allí junto al esposo cumple una misión indispensable para el armónico crecimiento de la familia.

Desde todos los rincones de nuestra geografía cantaremos: ¡Ave María purísima sin pecado original concebida. Más que tú, solo Dios!

Beatriz Briceño Picón
Periodista UCV/CNP
Fundación Mario Briceño Iragorry