Mensaje del Arzobispo de Cumaná: «Resulta alentador que el pueblo venezolano muestre de forma mayoritaria su inconformidad con este estado de cosas»

*A los sacerdotes, religiosas y fieles de la Arquidiócesis de Cumana, y a todo el pueblo que habita en esta porción del Estado Sucre*_
M-001
Queridos hermanos, queridas hermanas:
1 –  Movido por la angustia y el dolor que hoy vive el pueblo venezolano como consecuencia de la dramática situación política, social y económica que hoy golpea a nuestro país, quiero hacerles llegar a todos, como pastor y obispo de esta Iglesia, una palabra de afecto, cercanía y aliento.
2 –    Estoy seguro que para todos nosotros es un motivo de gran preocupación que a la muy prolongada y extendida falta de alimentos y medicinas, transporte y seguridad que afectan a la mayoría de la población, se sumen en los últimos días los lamentables signos de una mayor precariedad en los servicios públicos, pérdidas de días de trabajo productivo y estudio, inseguridad y muerte causados por una crisis eléctrica nunca vista en nuestro país, y que tiene su origen, como lo han puesto en evidencia los expertos en la materia, en las inadecuadas políticas públicas, la corrupción en el empleo de los recursos y el reiterado engaño y evasión de responsabilidades por parte de quienes dirigen este sector.
3 –     En la raíz de los males antes descritos, como ya lo hemos denunciado en otras oportunidades los Obispos de Venezuela, está la obstinación de quienes hoy detentan “de hecho” el gobierno de la nación de perpetuarse en el poder con la excusa de salvaguardar  ambiguas conquistas populares cuando en realidad sus posiciones responden a intereses personales y partidistas mezquinos que van en detrimento de la legalidad democrática y el sufrimiento de amplios sectores de la población, especialmente de los más pobres.
4 –      En estas penosas circunstancias, resulta alentador que el pueblo venezolano muestre de forma mayoritaria su inconformidad con este estado de cosas, el apego a los valores ciudadanos y democráticos, y su deseo que se produzca, de forma pacífica y de acuerdo a los mecanismos previstos en la Constitución, un cambio en la conducción de los destinos de nuestro país que haga posible, con el concurso de todos, responder adecuada y eficazmente a los problemas que hoy nos aquejan.
5 –     También  resulta reconfortante que, a pesar de la precariedad que también le afecta, el pueblo católico de Cumaná, guiado por la caridad cristiana, haya desarrollado a través delas instancias diocesanas, parroquias y comunidad es múltiples mecanismos de solidaridad brindando alimento, medicinas, compañía, apoyo moral y espiritual a quien lo necesita. Estoy seguro que, con el favor de Dios, seguiremos utilizando todos los recursos que estén a nuestro alcance para profundizar en esta tarea. Les pido, en el nombre del Señor, que cuidemos especialmente de las personas más vulnerables: los niños, las mujeres embarazadas, los enfermos y ancianos.
6 –     El tiempo de la Cuaresma nos invita a convertirnos al amor a Dios y a los hermanos (cf. Mc 2,28-34). La fe se fortalece en la prueba (Cf. 2 Cor 12,10). El Señor está siempre con nosotros (cf. Mt 28,20).Intensifiquemos nuestra oración por Venezuela y nuestra confianza en la asistencia divina en esta hora de tantas necesidades para nuestra patria. Es también la hora de la caridad, la solidaridad y el compromiso cristianos.
7 –     Los cristianos estamos llamados a ser testigos de la fe (cf. Hech 5,32), portadores de esperanzas (cf. Rom 8,24) y servidores del amor (cf. Mt 20,26). Elevemos nuestras voces para denunciar la mentira, la injusticia, el uso de la violencia, el afán de dividirnos y controlarnos, la represión y persecución de la legítima protesta, y todo lo que en nuestra sociedad sea contrario al plan de Dios. A comprometernos en la defensa de los derechos fundamentales de las personas y en todas las iniciativas que nos posibiliten vivir conforme a los valores del Reino de Dios.
8 –     Nadie debe permanecer indiferente ante los problemas que hoy nos aflige no adecuarse pasivamente a las carencias que vivimos. Nuestro compromiso debe ser seguir trabajando, desde la fe, por el bien común de los venezolanos. Todos los sectores de la sociedad sucrense deben brindar su contribución para alcanzar esta meta. Los responsables de la actual situación deben rectificar y posibilitar los cambios que cada día se hacen más necesarios y urgentes. La construcción de los caminos para la superación de las situaciones que hoy nos afligen demanda el concurso decidido de todos.
9-    Que Dios los bendiga. Los encomiendo a la maternal intercesión de Nuestra Señora de Altagracia, Patrona de nuestra Arquidiócesis.
*+Jesús González de Zárate Salas*
*Arzobispo de Cumaná*
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