Reporte Católico Laico

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«¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma?» 

«¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma?» 

RCL les invita a leer a uis Alberto Machado Sanz, quien ofrece cuarta entrega de una serie de escritos sobre San Ignacio de Loyola. Hoy 15 de mayo de 2019, RCL se complace en divulgar su contenido, como un homenaje al P. Rafael Baquedano, distinguido y muy querido jesuita, entregado a la Compañía, a la formación universitaria y a un sacerdocio ejemplar.-

San Ignacio de Loyola  (IV)


1-Las Esclavas de Cristo Rey

 

San Ignacio estableció que todos los miembros de la Compañía de Jesús, fueran hombres, ni una sola mujer. Las monjas de Villa Loyola del colegio San Ignacio y del colegio Cristo Rey no son monjas jesuitas, son Esclavas de Cristo Rey. Esta congregación religiosa para monjas fue  fundada por el Padre Pedro Legaria, estas monjas siguen la espiritualidad de San Ignacio pero no son jesuitas, tienen los Ejercicios Espirituales y demás metodologías para encontrarse de la manera más eficaz posible para “mayor gloria de Dios” y “en todo amar y servir” pero “las esclavas de Cristo Rey” no forman parte de “la Compañía de Jesús”. Es de notar que “la Compañía de Jesús” la fundó San Ignacio exclusivamente para varones.

 

Nombraremos algunas de las monjas Esclavas de Cristo Rey, de grato recuerdo, que nos dieron clases en Villa Loyola, son las siguientes:

 

La Madre Zolana, la Madre Bayano, la  Madre Ursúa, la Madre Lara, la Madre Andueza, la Madre Mercedes que era la superiora de Villa Loyola, etc.

 

 

2-  San Francisco de Borja

 

Veamos el caso de San Francisco de Borja (1510-1572) y su relación con San Ignacio de Loyola

 

De niño, su familia lo mandó a la corte del emperador Carlos V, en la que se destacó.  Contrajo matrimonio con doña Leonor de Castro, camarera mayor de la emperatriz Isabel.

 

Llegó a ser «gran privado» del emperador, Caballerizo de la Emperatriz, duque de Gandía y virrey de Cataluña.

 

Sin embargo, este noble tuvo un gran choque en su vida:

 

En 1539, le tocó escoltar el cuerpo de la emperatriz, Isabel de Portugal, esposa de Carlos V, desde Toledo donde había fallecido a la tumba que le tenían preparada, en Granada.

 

En consecuencia, en Toledo, tuvo que sellar la tumba de una de las reinas más hermosas jamás vistas y reabrirla al llegar a Granada, como en efecto hizo. Reabrió la tumba y vio el cadáver tan pero descompuesto, que según dijera el propio Francisco de Borja, el cadáver estaba «irreconocible» y ante aquel trauma decidió que “nunca más serviré a un señor que se me pueda morir».

 

En efecto, en 1546, su esposa Leonor murió y Francisco decidió entrar en la Compañía de Jesús, pero San Ignacio le exigió que antes de entrar, tenía que dejar arreglados sus asuntos terrenales.

 

En consecuencia, renunció a sus títulos en favor de su primogénito, Carlos. Quedando libre de ataduras mundanas, se le ofreció el título de cardenal, lo cual rechazó, prefiriendo la vida de jesuita como “predicador itinerante”, pasando de virrey/duque, a vivir una muy austera.

 

Fue el tercer “Superior General de los jesuitas”.

 

Francisco Borja fue canonizado en 1671, por el papa Clemente X.

 

Es muy impresionante eso de “nunca más serviré a un señor que se me pueda morir».

 

3-  San Francisco Javier

 

“Un buen día San Francisco Javier se encuentra con un estudiante guipuzcoano, cojo, recogido y muy piadoso, 16 años mayor que él y contra el cual habían luchado sus dos hermanos mayores en las murallas de Pamplona, por lo tanto enemigos políticos.

 

Era Iñigo de Loyola. Providencialmente se hospedaron en la misma habitación del Colegio Mayor de Santa Bárbara. Mientras Javier era un joven fogoso, de porte distinguido y apuesto, con anhelos de gloria, queriendo brillar en el mundo. Ignacio sólo ambicionaba la gloria de Dios y servir a la Iglesia. Javier rehuía a Iñigo, Iñigo le prestaba dinero y sobre todo se alistaba a sus clases cuando ya Javier las daba y le buscaba alumnos. Los favores de Iñigo, su constante ejemplaridad y la reiterada pregunta de Ignacio «¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma?»

 

Por fin Iñigo logró que Francisco hiciera los «Ejercicios Espirituales», guiado por él y quedó transformado por la gracia. Decidió renunciar al mundo, alistarse en la bandera del Rey Eternal y seguir a Iñigo hasta formar parte de los siete compañeros fundadores de la Compañía de Jesús. Iñigo había conseguido, como buen alfarero, reconstruir aquella masa, la más difícil que había tenido en sus manos, según sus mismas palabras, en un instrumento colosal que convirtió un mundo de almas”.

 

 

Fin de la cita, tomado de catholic.net.  San Francisco Javier. Reportaje por Jesús Martí Ballester.

 

 

Papa Clemente XIV

4- Disolución y resurrección de la Compañía de Jesús

 

La orden religiosa que más han sido los más combatidos y los más perseguidos.

El 27 de marzo de 1767, el rey Carlos III expulsa  a los jesuitas  de España, “así de todos sus dominios, incluyendo a los que desde 1664 venían evangelizando las regiones del Orinoco y del Meta”. El papa Clemente XIV, el 21 de julio de 1773, promulgó el breve Dominus ac Redemptor por el que disolvió la Compañía de Jesús pero en 1814 el papa Pio VII los restableció (el  Papa Pio VII fue el Papa de la coronación de Napoleón). 

 

En 1848, José Tadeo Monagas expulsó a los jesuitas de Venezuela pero ese decreto no tuvo ningún efecto práctico ya que en 1848 no había jesuitas en Venezuela. Sin embargo, en 1916 el general Juan Vicente Gómez permite que vuelvan a Venezuela, por eso, en el año 2016 fueron celebrados los 100 años de la vuelta de los jesuitas a Venezuela.

 

Cuenta el bueno del Padre Luis Ugalde SJ que cuando el general Gómez autorizó el regreso de los jesuitas a Venezuela dijo “que los jesuitas vengan pero que no hagan ruido”, a lo que el Padre Ugalde SJ dijo que “es muy difícil que los jesuitas no hagan ruido”. 

 

 

En 1981, San Juan Pablo II, interviene la Compañía de Jesús pero en 1987, comenzó la reconciliación con los jesuitas. A tal efecto, en dicho año, del 8 al 15 de marzo, San Juan Pablo II, invitó al para entonces al superior general de los jesuitas, el padre Peter Hans Kolvenbach, a predicarle ese año, los ejercicios espirituales a él y a toda la curia romana. Eso fue un gesto muy significativo.

 

Y la más grande sorpresa jesuítica de los últimos tiempos, en el año 2013, un jesuita, el cardenal Jorge Mario Bergoglio es electo papa, tomando el nombre de Francisco. 

Jorge Mario Bergoglio, “nació en Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936, como hijo de inmigrantes italianos, su padre fue empleado de ferrocarriles en la capital argentina. Allí Bergoglio fue a una escuela técnica, donde se recibió como técnico químico. Pero a los 21 años ingresó en el seminario y fue ordenado sacerdote en 1969. Luego fue consagrado como Obispo de Buenos Aires en 1992”, al ser consagrado como obispo, aunque ya no tenía “disciplina jesuita,  no por eso dejó de ser jesuita. El jesuita responde a su superior, el obispo responde al Papa. El Padre Bergoglio, de responder ante el superior jesuita, al ser ordenado obispo pasó a responderle al Papa, pero sin dejar de ser jesuita e incluso porque haya llegado a Romano Pontífice, no por eso ha dejado de ser jesuita, al igual que San Pio V, que no por  haber llegado a Papa, dejó de ser dominico; lo que pasa es que al ser Papa le reportan directamente a Dios.

 

Cuentan que cuando el obispo Angelo Roncalli, era obispo, el futuro Papa san Juan XXIII, a veces se despertaba en la media noche inquieto por un determinado problema pero se decía a sí mismo que “lo consultaré al Papa” y luego se dormía tranquilo pero que a veces, siendo Papa le sucedía lo mismo y se  volvía a decir a sí mismo que “lo consultaré al Papa” pero luego se respondía “pero si el Papa soy yo” pero al final se auto respondía “bueno, lo consultaré al Espirito Santo” y en consecuencia se volvía a dormir tranquilo.

 

Como dato anecdótico diremos que como San Pío V era dominico y ellos llevan la sotana blanca, es a partir de este Papa que los romanos pontífices se visten con sotana blanca, no es como sale en muchas películas que ponen a los romanos pontífices de sotana blanca antes de esta fecha. Este es el Papa de la victoria de la batalla de Lepanto que fue el día 7 de octubre de 1572. Dicho Papa mandó a rezar el Santo Rosario para que se ganara dicha batalla  y en agradecimiento de tan espléndida victoria, San Pío V mandó que en adelante cada año se celebrara el siete de octubre, la fiesta del Santo Rosario y que en las letanías de la Virgen que se rezan al final Rosario se añadiera siempre esta oración:

 

“María Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros”.

 

En agradecimiento de tan espléndida victoria, San Pío V mandó que en adelante cada año se celebrara el siete de octubre, la fiesta del Santo Rosario y que en las letanías se rezara siempre esta oración:

 

“María Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros”.

 

 

 

5- La labor de los jesuitas es innegable: 

 

Se han destacado en todos los ámbitos de la actividad humana: en las ciencias, en las artes, en la educación, en la ayuda social, en la astronomía, tanto es esto así, que el director del observatorio espacial de EL Vaticano, es un jesuita. También en los campos de la comunicación social, tanto es esto así, que el secretario de prensa de Benedicto XVI, fue el jesuita Padre Lombardi y por un tiempo, lo siguió siendo del papa Francisco.

 

Por los jesuitas han desfilado muchos alumnos y profesores que se han destacado. Revisando en Internet, me conseguí con la siguiente lista:

 

Ex-alumnos

 

Bill Clinton, Felipe de Borbón, Abdalá II de Jordania, Ricardo Arias Espinosa, Gloria Macapagal Arroyo, José Manuel Durão Barroso, Primer Ministro de Portugal, Alfredo Cristiani, Galo Plaza Lasso, Agustín de Iturbide y Green, nieto de Agustin de Iturbide, el primer emperador de México; se convirtió en el hijo adoptivo del Emperador Maximiliano I de México y la Emperatriz Carlota de México. William Peter Blatty, escritor de El exorcista, Oscar al mejor guión adaptado de 1973.

 

Políticos y gobernantes destacados

 

José María Aznar; George Tenet, ex-director de la CIA; Madeleine Albright, ex-secretaria de Estado de Estados Unidos; Carol Lancaster, ex-directora adjunta de USAID; Henry A. Kissinger. El filósofo, René Descartes, el ex presidente francés Charles de Gaulle, el ex presidente venezolano Rafael Caldera, ex alumno del colegio San Ignacio de Caracas y Fidel Castro, el caso Fidel Castro no es para hablarlo aquí y ahora, a lo mejor en otra oportunidad, lo único que diremos aquí y ahora es que estudió en el colegio Belén de La Habana, colegio regentado por jesuitas, en su momento el mejor colegio de Cuba, equivalente al Colegio San Ignacio de Caracas.

 

 

Vamos a hacer un aparte con el caso del ex presidente venezolano, el Dr Rafael Caldera; el Dr Caldera se graduó de bachiller en el colegio San Ignacio de Caracas en el  año 1931, sus 3 hijos varones también se graduaron y estudiaron en el  Colegio San Ignacio, ellos son Rafael Tom, Juan José y Andrés, me gradué con Andrés tanto de  bachiller en el San Ignacio en el año 1971 como de abogado en la UCAB en 1976; en 1971 estaba gobernando el Dr Rafael Caldera, era su primer gobierno (1969/1974), el Dr Caldera presidió nuestra ceremonia de graduación, estadísticamente aquella graduación se apartaba de “la media” por lo siguiente:

 

En 1971, se graduó en el colegio San Ignacio, Andrés Caldera, que era hijo del presidente de la Republica; también se graduó Carlos Alberto Fernández, alias “Pipa”, hijo del Dr Lorenzo Fernández, ministro de relaciones interiores, Francisco Curiel, hermano de José Curiel, ministro de obras públicas (MOP), Francisco Landaez, hijo de Miguel Ángel Landaez,  magistrado de la Corte Suprema de justicia, Leonardo Hernaiz Landaez sobrino del anterior y mi persona, hijo de Luis Alberto Machado para ese entonces secretario general de la presidencia de la República.

 

Del discurso del Dr Caldera, recuerdo que nos habló que recientemente habían cumplido 40 años de haberse graduado 13 bachilleres, siendo el Dr Caldera uno de los graduandos de hacía 40 años (también estaba en el acto de graduación su compañero de estudios en el colegio San Ignacio, Luis Mariano Cabrera Suarez, brillante médico, padre de nuestro compañero y amigo Armando Cabrera, quien se ha destacado notablemente en el canto y la actuación). Nosotros éramos más de 130 nuevos bachilleres.

 

El Dr Caldera nos dijo que el bien y el éxito futuro que le deseaba a su hijo Andrés, nos los deseaba también a cada uno de los más de 130 los bachilleres que nos estábamos graduando.

 

Por otra parte, el Dr Caldera nos habló que para ese momento había en el mundo corriente contraria a creer en Dios, donde muchos se empeñaban en negarlo, que había que ser muy valiente para afirmar: “yo creo en Dios”.  Sin embargo, la fe en Dios no es para “fumar opio”, como mal definía Carlos Marx la religión. La fe es para proyectarla, para traducirla en obras, para hacer más felices a los demás, para que cuando nos vayamos a darle cuentas al creador dejemos un mundo mejor para aquellos que nos siguen en este mundo y que aún van a estar cuando nos hayamos ido de este mundo.

 

Sin embargo, esa fe en Dios que entre otras cosas se tradujo en que los jóvenes de su generación lucharan contra la tiranía de Juan Vicente Gómez, se tradujo en luchar entre otros muchos derechos por el de la libertad y la justicia, ello motivado por la rebeldía y la inconformidad que llevaba por dentro todo joven y más si es ignaciano

 

“Fue una gran rebeldía, fue una gran inconformidad, lo que nos movió a los hombres de nuestra generación a avanzar a pie firme por la senda de nuestro destino”.

 

En el funeral de su padre, Andrés Caldera recordó este discurso de graduación que nos dio su papá y dijo lo siguiente:

 

“Rafael Caldera amó a Dios y amó a Venezuela”.

 

Si hay algo que lo distinguió desde muy joven fue su profunda fe en la Providencia.  No una fe «beatucona y rezandera» – como nos dijo a los graduandos del Colegio San Ignacio en el año 71 – sino una fe sólida y robusta, propiciada por sus maestros jesuitas, que no dio, en sus noventa y tres años de vida, tregua a la lucha ni lugar a la cobardía.  Su fe fue del mismo tamaño de la fortaleza de su carácter y de su tenacidad indoblegable. Dios es más grande que un chaguaramo» – repetía con frecuencia” (Andrés Caldera Pietri.  “Despedida de la familia”.  Tomado de la Página Web: www.rafaelcaldera.com).

 

Llama la atención que la fe que les dieron los jesuitas no fue “una fe «beatucona y rezandera sino una fe sólida y robusta».

En ese discurso, el ex presidente Caldera dijo algo sobre los jesuitas que nunca olvidé:

 

“Si se pelearon entre ellos nunca nos lo dejaron ver”

 

Y aunque fue en otro momento,  en 1973, al cumplir el colegio San Ignacio 50 años de fundado, el Dr Caldera también dijo que “los más santos son los hermanos” (se refería a los hermanos jesuitas, los que no son sacerdotes pero sí jesuitas, que son los hermanos)

De esa gran noche ignaciana, no podemos dejar de mencionar el magistral discurso que a nombre de los graduados diera nuestro compañero y amigo Luis Ignacio  Mayorca :

 

“Hay que vivir de lo acuerdo a lo que se cree y no creer de acuerdo a cómo se vive”

 

 

6- ¿Rivalidad entre los jesuitas y el Opus Dei?

 

-Se ha creado o se ha pretendido crear, una supuesta o pretendida rivalidad entre los jesuitas y el Opus Dei (a veces, han hablado hasta de odios y de rencillas irreconciliables).

 

En efecto, el 17 de Septiembre 2013, se publicó el siguiente artículo titulado “El Opus Dei y los Jesuitas: La verdad y el mito” (extracto):

 

“La rivalidad entre el Opus Dei y los jesuitas es más un cliché que una realidad. En el pasado hubo capítulos de cierta incomprensión entre algunos jesuitas y algunas personas del Opus Dei pero las relaciones de san Josemaría con el Padre Arrupe siempre fueron cordiales y de estima mutua.

La diferencia de carismas no impide que ambas instituciones remen del mismo lado, del lado de una Iglesia: una barca muy amplia donde caben muchas espiritualidades…

 

Refleja Vázquez de Prada en la biografía El Fundador del Opus Dei (tomo III, pág. 503) que el 17 de agosto de 1966, Escrivá regresó a Villa Tevere, para emprender enseguida viaje a París. “Antes de salir de Roma escribió al Padre Arrupe, Prepósito General de los Jesuitas, prometiéndole encomendar al Señor los trabajos de la próxima Sesión de la Congregación General de la Compañía. No eran palabras vanas ni de puro cumplido. Deseaba muchos frutos espirituales para la Compañía. Con esta intención –le dice al General- me ha dado mucha alegría hacer celebrar cien santas misas.

 

(Carta, en EF-660817-2. Estoy seguro –le dice en el párrafo anterior –de que, con la gracia de Dios y la ayuda de su Madre Santísima, Ud. y yo y los muchos santos RR. Padres jesuitas […] conseguiremos que la caridad de Cristo brille siempre, sin que haya nunca excepciones)…

 

“Al propio fundador del Opus Dei le preguntaron sobre este tema en dos entrevistas recogidas en Conversaciones con Monseñor Escrivá de Balaguer. En la primera de ellas, la realizada por Jacques Guillemé-Brulon para Le Figaro el 16 de mayo de 1966, contesta: “Los rumores de que se ha hablado son… rumores. El Opus Dei ha contado siempre con la admiración y la simpatía de los religiosos de tantas órdenes y congregaciones. El Secretario General del Opus Dei, don Álvaro del Portillo, trataba y estimaba al anterior General de la Compañía de Jesús. Al actual, al P. Arrupe, lo trato y lo estimo, como él a mí. Las incomprensiones, si se dieran, demostrarían poco espíritu cristiano, porque nuestra fe es de unidad, no de celos ni de divisiones.” (Conversaciones, nº 43). Y en la misma línea se expresa en la entrevista realizada por Tad Szulc corresponsal de The New York Times, el 7 de octubre de 1966 (Conversaciones, nº 54)…

“La rivalidad entre el Opus Dei  y los jesuitas es en cierto modo una ironía porque Escrivá sentía una gran devoción personal por Ignacio. (…) El mismo nombre del Opus Dei proviene de un jesuita, el padre Valentín Sánchez Ruiz, que fue el confesor de Escrivá durante un periodo de su vida y una vez le preguntó en tono despreocupado: “Cómo va esa obra de Dios?”.  (Opus Dei, 332)…

 

Sin ir más lejos, el libro Camino, escrito por Escrivá pone de manifiesto en muchos de sus puntos esta devoción: “Acuérdate de Ignacio: Ignorante, entre los doctores de Alcalá. —Pobre, pobrísimo, entre los estudiantes de París. —Perseguido, calumniado… Es el camino: ama y cree y ¡sufre!: tu Amor y tu Fe y tu Cruz son los medios infalibles para poner por obra y para eternizar las ansias de apostolado que llevas en tu corazón”. (Camino, 474). Referencias que pueden comprobarse también en los puntos 11, 798, 402, 470 y 931… (fin de la cita).

 

Este es el cuarto envío de una serie de varios artículos sobre «San Ignacio de Loyola, el primer envío fue el siguiente:

 

San Ignacio de Loyola (I): “Fundador sois Ignacio y general de la compañía real»

 

Reporte Católico Laico

 

Y fue publicado por Reporte Católico Laico:

 

http://reportecatolicolaico.com/2019/02/san-ignacio-de-loyola-fundador-sois-ignacio-y-general-de-la-compania-real/

 

El segundo envío fue el siguiente:

 

“San Ignacio de Loyola (II): “A la mayor gloria de Dios”

 

 

Y también fue publicado por Reporte Católico Laico:

 

http://reportecatolicolaico.com/2019/03/san-ignacio-de-loyola-ii-a-la-mayor-gloria-de-dios/

 

El tercer envío fue el siguiente:

 

“San Ignacio de Loyola (III): “En todo amar y servir”

 

Y también fue publicado por Reporte Católico Laico:

“San Ignacio de Loyola (III): “En todo amar y servir”

LUIS ALBERTO MACHADO SANZ

 

Abogado

 

machadosanz@gmail.com

 

@caballitonoble