Reporte Católico Laico

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Este lunes se cumplen 102 años de la primera aparición de la Virgen de Fátima en Portugal

Este lunes se cumplen 102 años de la primera  aparición de la Virgen de Fátima en Portugal

Conversión y penitencia serían el centro final de las apariciones de la Madre de Dios en Portugal, junto a la invitación de incrementar el fervor por el rezo del Santo Rosario, la especial oración mariana y cristocéntrica que recoge en síntesis “todo el Evangelio”

 

Carlos Zapata | Reporte Católico Laico

 

Como cada 13 de mayo, este lunes se celebra en el mundo la Fiesta de la Virgen de Fátima, en memoria de su primera aparición en las colinas de Cova de Iría, en Portugal, en el año 1917.

La Madre de Dios se apareció 6 veces en Fátima, específicamente a tres pastorcitos: Lucía y sus primos Francisco y Jacinta Marto, quienes vivían en el pueblo de Aljustrel, en Fátima, y trabajaban atendiendo los rebaños de sus familias.

Aquel 13 de mayo, los niños vieron una aparición de la Virgen María, quien les dijo, entre otras cosas, que regresaría durante los próximos seis meses todos los días 13 a la misma hora.

La Virgen María también reveló a los niños, en su segunda aparición, que Francisco y Jacinta morirían pronto, mientras que Lucía sobreviviría para dar testimonio de las apariciones.

En la tercera aparición de la Virgen, el 13 de julio, a Lucía le fue revelado el secreto de Fátima. Según los informes, se puso pálida y gritó de miedo llamando a la Virgen por su nombre. Hubo un trueno y la visión terminó.

El 13 de agosto, cuando debía ocurrir la cuarta aparición, los niños no llegaron a Cova da Iría pues fueron retenidos por el administrador de Ourém. Así, el encuentro con la Virgen ocurrió el 19 de agosto en un lugar llamado Valinhos. Sin embargo, los niños volvieron a ver a la Virgen el 13 de septiembre en Cova da Iría.

 

“El Milagro del Sol”

En la sexta y última aparición, el 13 de octubre, ante miles de peregrinos que llegaron a Fátima, se produjo el denominado “Milagro del sol”, en el que luego de la aparición de la Virgen a los pastorcitos, se pudo ver al sol temblar en una especie de “danza”, según los testimonios.

Tal como lo había señalado la Virgen, Francisco y Jacinta murieron pronto, mientras que Lucía se hizo religiosa.

Europa fue diezmada por una pandemia de gripe en 1918 que dejó sin vida a unas 20 millones de personas. Francisco y Jacinta contrajeron la enfermedad ese año y fallecieron en 1919 y 1920, respectivamente. Mientras que Lucía ingresó en el convento de las Hermanas Doroteas.

Doce años después de la primera aparición, el 13 de junio de 1929, en la capilla del convento en Tuy (España), Lucía tuvo otra experiencia mística en la cual vio a la Santísima Trinidad y a la Virgen María.

La Madre de Dios le dijo: “Ha llegado el momento en que Dios le pide al Santo Padre, en unión con todos los obispos del mundo, hacer la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón, prometiendo salvarla por este medio” (S. Zimdars-Schwartz, Encuentro con María, 197).

El 13 de octubre de 1930, el Obispo de Leiria (ahora Leiria-Fátima) proclamó las apariciones de Fátima como auténticas. Sor Lucía escribió el secreto de Fátima 18 años después de las apariciones. Vivió como carmelita durante 57 años. La fase diocesana de su proceso de beatificación concluyó el 13 de febrero de 2017.

 

Importancia del Rosario

En Fátima, la Virgen María habló a los tres pastorcitos sobre la importancia del Santo Rosario, y expresamente les pidió: “Rezad el Rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra”.

En otra aparición les dijo: “Cuando recéis el Rosario, decid después de cada misterio: ‘Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo, especialmente las más necesitadas”.

En el Catecismo de la Iglesia Católica se hacen varias menciones al Rosario. Una de ellas figura en el numeral 971, donde se indica que esta oración de meditación mariana y cristocéntrica es la “síntesis de todo el Evangelio”.

Mientras que en el punto 2678 se señala que “la piedad medieval en Occidente desarrolló la oración del Rosario como un sustituto popular para la Liturgia de las Horas”.

 

 

Secretos de Fátima

1) “Ustedes han visto el infierno donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarles, Dios desea establecer en el mundo devoción a mi Inmaculado Corazón”.

2) “La Primera Guerra mundial terminara pronto. Sin embargo, si la humanidad no deja de ofender a Dios, otra guerra peor surgirá en el Reino del Papa Pío XI. Cuando ustedes vean una noche iluminada por una luz desconocida, sepan que éste es el gran signo que Dios les da, porque el va a castigar el mundo por sus crímenes a través de las guerras, el hambre, la persecución de la Iglesia y del Santo Padre. Para impedir esto, Yo vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión de reparación de los Primeros Sábados.

Si mi petición es acatada, Rusia se convertirá, y habrá paz. Si no, Rusia transmitirá sus errores a través del mundo, promoviendo guerras y la persecución de la Iglesia; los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán aniquiladas; en el final mi Inmaculado Corazón triunfará. El santo Padre consagrara Rusia a mi la cual se convertirá, y algún tiempo de paz se le dará al mundo”.

3) La tercera parte del secreto de Fátima, revelado el 13 de julio de 1917 a los tres pastorcillos en la Cueva de Iría – Fátima y transcrito por Sor Lucía el 3 de enero de 1944, fue hecho público por la Santa Sede el 13 de mayo del año 2000, con una interpretación del ahora Papa emérito Benedicto XVI.

La parte más importante de su Comentario Teológico está dedicada a “un intento de interpretación del secreto de Fátima”. Al igual que la palabra clave de la primera y de la segunda parte del secreto es la de “salvar almas”, “la palabra clave del (tercer) ‘secreto’ es el triple grito: ‘¡Penitencia, Penitencia, Penitencia!’. Viene a la mente el comienzo del Evangelio: ‘paenitemini et credite evangelio‘ (Mc 1,15).

Comprender los signos de los tiempos significa comprender la urgencia de la penitencia, de la conversión y de la fe. Esta es la respuesta adecuada al momento histórico, que se caracteriza por grandes peligros y que serán descritos en las imágenes sucesivas, señala el cardenal Ratzinger.

“Me permito insertar aquí un recuerdo personal: en una conversación conmigo, Sor Lucía me dijo que le resultaba cada vez más claro que el objetivo de todas las apariciones era el de hacer crecer siempre más en la fe, en la esperanza y en la caridad. Todo el resto era sólo para conducir a esto”.