Reporte Católico Laico

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Mons Tulio Ramírez sobre José Gregrorio: «Una persona de una calidad humana de este calibre no pasa desapercibida»

Mons Tulio Ramírez sobre José Gregrorio: «Una persona de una calidad humana de este calibre no pasa desapercibida»

En vísperas de la Semana Santa del 2019, transida por una Venezuela ansiosa de paz y libertad en el año centenario de la muerte del Venerable Dr. José Gregorio Hernández el Cardenal Porras prologó la versión aumentada del libro: SE LLAMABA JOSÉ GREGORIO HERNÁNDEZ escrito por el R.P. jesuita Francisco Javier Duplá, S.J. en colaboración con Axel Capriles. Que sirva esta obra para que cuando llegue el anuncio romano de su beatificación, podamos decir con nuestra gente sencilla: “ya lo sabíamos, es nuestro santo”. Son palabras del prólogo. Adjunto en PDF el libro completo.

También reciben (adjunto) un texto escrito por Mons. Tulio Ramírez Padilla, Obispo Auxiliar de Caracas y Vicepostulador de la Causa de beatificación del Venerable Dr. José Gregorio Hernández que promueve el conocimiento de las virtudes del Venerable y su proceso canónico de glorificación al cielo.

Saludos cordiales,

P. Honegger Molina

VICEPOSTULACIÓN DE LA CAUSA DE BEATIFICACIÓN DEL DR. JOSÉ GREGORIO HERNÁNDEZ

Parroquia Preciosísima Sangre

Caracas, 27 de mayo de 2019

 

PROMOVIENDO EL CONOCIMIENTO DE LAS VIRTUDES DEL VBLE. JOSÉ GREGORIO HERNÁNDEZ   Y SU PROCESO CANÓNICO DE GLORIFICACIÓN AL CIELO

Presentación

José Gregorio Hernández nació en Isnotú, Edo. Trujillo, Venezuela, el 26 de octubre de 1864, sus padres fueron Don Benigno Hernández y Josefa Antonia Cisneros, un matrimonio católico que vivía de un pequeño negocio que tenían al frente de la casa.

A los 3 meses José Gregorio es bautizado en Escuque; a los 3 años es confirmado en Betijoque, ambas son poblaciones trujillanas cercanas a Isnotú; y a los 7 años hace la primera comunión en Trujillo.

Desde pequeño empezaron a notarse en José Gregorio los dones especiales que Dios le dio y de los que iremos conversando.

El primero que me gustaría mencionar es un don que distinguió a José Gregorio toda su vida que fue la inteligencia, al que él correspondió siempre con gran aplicación al estudio.

Otro don que caracterizó a José Gregorio fue la fe que recibió a través de sus padres y de los sacramentos. José Gregorio siempre mostro su fe con gran fervor, amor Dios y a la Santísima Virgen, y anhelaba desde pequeño los bienes del cielo, apreciaba muchísimo la santa misa, y rezaba el rosario con gran devoción a Ntra. Sra. del Rosario que se encuentra en el templo parroquial de Isnotú, y también valoraba las gracias que se otorgan por medio de la Iglesia como las indulgencias.

Si hay algo que es especialmente notorio en José Gregorio es su caridad, su actuar generoso y desinteresado con sus enfermos y sus alumnos hicieron que mucha gente lo apreciara y respetara. La mamá de José Gregorio le enseñó el catecismo y también le inculcó la caridad, ella misma tenía gran amor por los pobres y los enfermos. José Gregorio decía: “La santa caridad llena el alma de los más excelsos sentimientos y genera las acciones grandiosas que inmortalizan al hombre.” Se podría decir que José Gregorio se sintió amado por Dios, y que su familia le enseño la necesidad de conmoverse ante dolor ajeno, así que trató siempre de amar y ayudar al prójimo, por eso su persona irradia amor y trasciende la historia.

Hasta ahora llevamos tres dones y virtudes:

La Inteligencia, a la que él corresponde con gran disciplina y aplicación.

La Fe, que él refleja en un gran fervor, constancia en la oración, y valoración de las gracias que Dios otorga a través de la iglesia como los sacramentos y las indulgencias.

La Caridad, que él lleva a la práctica con gran amor y asistencia material al prójimo.

Debemos tener claro que Dios nos concede a todos dones desde nuestra concepción, somos su preciosa creación, aunque ni nosotros mismos nos lo creamos; y nosotros por nuestra parte debemos ejercitar esos dones para hacer de ellos nuestras virtudes, las fortalezas que nos lleven a Dios, a la santidad, como llevaron a José Gregorio.

Antes de cumplir los 8 años muere su mamá, dejando 6 hijos huérfanos, y cuando José Gregorio tenía 12 años su padre, vuelve a casarse y tiene 6 hijos más.

Unos años más tarde, el maestro de José Gregorio, don Pedro Celestino Sánchez, habló con don Benigno para recomendarle que mandara el niño a estudiar a Caracas para continuar sus estudios, debido a que estaba ya muy avanzado y el maestro no tenía nada más que enseñarle, consejo que acató de buen agrado don Benigno. José Gregorio prometió a su padre que sería médico.

Y así fue como a los 14 años viaja a Caracas para hacer su bachillerato en el Colegio La Paz del profesor Villegas, donde se destacó por su inteligencia y aplicación, pero por sobre todo por su buena conducta.  Luego de graduarse con honores de su bachillerato, inicia sus estudios de Medicina en la Universidad Central de Venezuela. Cuando José Gregorio cursaba el 3° año de Medicina cayó gravemente enfermo, aquejado por fiebre tifoidea que hizo temer por su vida, y él mismo solicitó la Unción de los enfermos, que le administro su confesor, el para entonces Presbítero Juan Bautista Castro, luego de una breve convalecencia continuó sus estudios con mayor ahínco y se gradúo en 1888 con honores, cumpliendo así la promesa que hizo a su padre.

Desde su llegada a Caracas, José Gregorio cultivó muchas amistades, era muy querido y respetado por sus profesores, compañeros de clase y muchas personas de la sociedad caraqueña. Puede decirse que tenía el don de amar y la virtud de hacerse amar por su trato amable, compasivo y respetuoso; y que esa característica persiste hasta hoy en día, es decir la capacidad de hacerse amar, lo cual da la sensación de vida y trascendencia.

A los 25 años se le presenta una gran oportunidad, el Presidente de Venezuela Rojas Paul, debido a la recomendación de los profesores de José Gregorio, lo selecciona para viajar a París para realizar un Post-Grado en: Microscopía, Bacteriología, Histología Normal y Patológica, y Fisiología Experimental.

Una cualidad muy conocida de José Gregorio fue la castidad, que conservó toda la vida. En Paris enfrentó grandes tentaciones propias del lugar y de su edad; pero tenía el don de la templanza, se respetaba mucho así mismo y también respetaba a las mujeres en general, además es muy posible que desde muy joven se sintiera llamado a la vida religiosa para la cual la castidad es una condición, y él se mantuvo soltero y casto hasta el día de su muerte.

Era justo, José Gregorio mostró siempre gran honestidad y rectitud de carácter, le tocó administrar dinero que le fue confiado para la instalación del laboratorio en Caracas y lo hizo honrada y eficazmente; tampoco cobraba excesivamente, aunque por su fama le hubieran pagado lo que pidiera, su consulta a domicilio costaba Bs. 5,00; en su casa Bs. 2,00; y a los pobres no les cobraba, pero como era tan ordenado con su tiempo, les tenía asignado el horario de 1:00pm a 3:00pm en su casa, a la entrada de la sala de espera había una cesta en la que las personas, que lo deseaban, ponían algo de dinero, y luego de allí otros lo tomaban si necesitaban para sus medicinas.

Al regresar de París ejerce como profesor y director del laboratorio en la facultad de medicina de la Universidad Central de Venezuela, en las materias que estudió en París. Atiende pacientes como médico (internista), no era cirujano.  Publica trabajos científicos entre otros: Los glóbulos rojos en diferentes latitudes que presentó en Washington.

José Gregorio tenía fortaleza y mostraba valentía al defender sus creencias religiosas, lo que hacía públicamente y en especial delante de sus compañeros médicos, algunos de ellos ateos. En el siguiente episodio además de la fortaleza se aprecia la prudencia, no se apresura hacer conclusiones, ni siquiera bajo presión, si estas no tienen buen fundamento científico. En 1905 el Dr. Luis Razetti exigió a sus compañeros de la academia que se manifestaran en relación a la teoría de la evolución, de la que él era partidario considerándola como un hecho.

A la consulta respondieron 30 colegas: 22 fueron favorables a los planteamientos de Razetti, 4 estuvieron en contra y 4 se abstuvieron. La respuesta del Dr. José Gregorio Hernández al Dr. Luis Razetti, fue una de las 4 que estuvo en contra, es obviamente minoritaria, y dice:

“Hay dos opiniones para explicar la aparición de los seres vivos en el Universo: El creacionismo y el Evolucionismo. Yo soy creacionista.  Pero opino además que la Academia no debe adoptar ninguna hipótesis, porque enseña la Historia que el adoptar las Academias Científicas tal o cual hipótesis como principio de doctrina, lejos de favorecer, dificulta notablemente el adelantamiento de la ciencia” 

Hasta hora llevamos cinco dones y virtudes más:

El amor, al que él responde con la virtud de hacerse amar por su su trato amable, compasivo y respetuoso.

La templanza y la justicia, que puede apreciarse en su castidad, rectitud de carácter; honestidad y buena administración de su tiempo.

La fortaleza y la prudencia, que se observan en la valentía y seguridad con la se manifiesta que cree en Dios y que fue él quien creó todo lo que existe, así como en lo meditado y medido de sus palabras.

En 1906 renuncia a sus cátedras y a la Academia de Medicina, para ingresar como novicio a la Cartuja en Italia. Era el 29 de agosto de 1908, cuando con el nombre de Fray Marcelo nacía José Gregorio a una nueva vida de duras privaciones, pues las reglas de la orden obligan al novicio a familiarizarse desde el principio con los rigores de la vida cartujana.

A los 9 meses debe regresar a Caracas, debido a que su frágil condición física no le permitió hacer las tareas del campo propias de los cartujos.

Al llegar a Caracas, en abril de 1909, inmediatamente ingresa al Seminario Metropolitano, pero sale a los pocos días y retoma sus tareas como profesor y médico.

En 1912 escribe y publica: Elementos de Bacteriología, Elementos de Filosofía, En un Vagón, Los Maitines, y La Verdadera Enfermedad de Santa Teresa.

Unos años más tarde, en octubre de 1913 José Gregorio ingresó en el Colegio Pío Latino de Roma, en un segundo intento por ordenarse sacerdote, estaba muy contento y a su gusto. Lamentablemente, se enfermó de pleuresía y se vio obligado a regresar a Caracas en 1914.

José Gregorio es manso y humilde, y esto se manifiesta en la docilidad con la que acepta las disposiciones de sus superiores aunque estas contraríen su voluntad, y eso lo llena de paz. Esta es una virtud que mostró desde niño, ya que en la infancia él deseaba ser abogado, pero su padre le aconsejó ser médico y él le hizo caso. De adulto, desea ser religioso, pero por consejo de sus superiores vive serenamente como laico.

La paz interior era una condición de la que el disfrutaba y que atribuía a la religión santa que recibió de sus padres y era capaz de trasmitirla a su alrededor con su sola llegada a un hogar, al mismo tiempo que traía consigo el alivio a la familia y consuelo a los enfermos. Oraba por la paz del mundo con tanta intensidad que llegó al punto de ofrecer su vida en holocausto por este fin. Lo que hizo de él un sencillo Cristo, por su amor a la humanidad.

Amaba a Dios con tal intensidad que anhela ir al cielo prontamente, esa era su esperanza, también deseaba encontrase con todos los suyos en el cielo para que su familia nunca más se volviera a separar. Decía que tenía la dulce y firme esperanza de morir en su santa religión.

Tenemos finalmente, 4 cualidades y virtudes más.

Es manso y humilde, y esto se manifiesta en la docilidad con la que acepta las disposiciones de sus superiores.

La paz interior que atribuía a su fe católica, era capaz de trasmitirla a su alrededor y que deseaba para el mundo entero.

La esperanza que se evidenciaba en su anhelo de ir al cielo.

Hemos encontrado 12 virtudes, y si leyéramos con detalle su biografía y sus escritos, seguro encontraríamos más ejemplos de la manifestación de Dios en la vida de José Gregorio, y de cómo José Gregorio proyecto su amor a Dios y al prójimo a través del ejercicio heroico de las virtudes cristianas. Esta es una invitación a conocer más y mejor a José Gregorio, para amarlo más desinteresadamente, libres de la ambición de obtener milagros por su intercesión.

 

PROCESO DE GLORIFICACIÓN DEL DR. JOSÉ GREGORIO HERNÁNDEZ

Una persona de una calidad humana de este calibre no pasa desapercibida, ni tampoco se olvida fácilmente, aunque haya muerto; porque la gente que lo conoce intuye naturalmente su santidad, por eso lo pone de ejemplo e intenta acudir a su intercesión. Es en este punto en que se inicia el proceso de glorificación de alguien que ha fallecido y que tiene fama de santidad, o sea tiene devotos que piensan es santo.

El proceso de glorificación tiene dos intenciones: la primera intención es constatar las virtudes cristianas de la persona durante su vida terrenal, cuestión que depende de juicios humanos; y la segunda intención es constatar su eficacia como intercesor luego de su posible transito al cielo, esta depende de la voluntad de Dios, y sería la señal para nosotros de que el venerable se encuentra realmente en el cielo en presencia del Señor.  Este un proceso muy minucioso y exigente porque está en juego la credibilidad de la Iglesia y la seguridad de los fieles.

El proceso de José Gregorio no ha sido ni más largo, ni más corto que el de ningún santo, simplemente ha sido único, como lo ha sido el de todas las personas que son sometidas a esta evaluación. El proceso ha pasado exitosamente las siguientes 5 fases:

  • Fase Prejurídica: consiste en probar la fama de santidad, durante esta fase se puede promover la devoción privada, para el proceso de José Gregorio se inició en 1945.
  • Fase Informativa: consiste en suministrar a la congregación PARA LA CAUSA DE LOS SANTOS información para determinar si hay méritos para un proceso formal, se empieza a llamar «siervo de Dios». Se inició en 1949 y se considera el momento formal del inicio de la causa de José Gregorio, por lo que puede decirse que el mismo lleva hasta la fecha 70 años.
  • Juicio de Ortodoxia: consiste en examinar los escritos del candidato para rastrear enseñanzas heterodoxas, si no se encuentra ninguna recibe el nihil obstat, se terminó en 1964.
  • Revisión del cadáver: consiste en la revisión del cadáver del candidato para identificarlo, se realizó en 1985.
  • Fase Romana: en la misma se asigna un postulador en Roma quien junto a un promotor de la fe, estudian, completan y aclaran objeciones a la documentación. Se escoge la vía de las virtudes o del martirio, y si todo sale bien se declara Venerable al Siervo de Dios. En el caso de José Gregorio se escogió la vía de las virtudes. El 16 de enero de 1986, el Papa Juan Pablo II lo elevó de Siervo de Dios a

Actualmente, nos encontramos en el Proceso de los milagros: todo el trabajo realizado hasta este punto es el producto de la investigación y del juicio humano, rigurosos pero no obstante, falibles. Lo que hace falta para la beatificación y la canonización son señales divinas que confirmen el juicio de la Iglesia. La Iglesia toma por tal señal divina un milagro obrado por intercesión del candidato. A la fecha la Vicepostulación de la de Causa de Beatificación del Dr. José Gregorio Hernández ha enviado 3 supuestos milagros a Roma: uno en 1986, otro en el 2009 estos primeros no pasaron la revisión de la Santa Sede; recientemente en enero de 2019 se envió a Roma otro supuesto milagro que está en estudio.

Y ahora ustedes estarán pensando, muy buena toda la historia de José Gregorio: las gracias que Dios le dio y las virtudes con las que él correspondió al amor del Señor; y lo excelente de su proceso de glorificación; pero … ¿Para cuándo será que finalmente  beatifiquen a José Gregorio?

La declaración de beato, permite el culto público a la persona dentro de los límites de la región  donde falleció; y consiste en que se pueden celebrar misas en su honor; se pueden hacer capillas dedicadas a él; y tanto sus restos mortales y sus pertenencias pasarían a considerarse reliquias. La declaración de santo, permite el culto público extendido a nivel mundial.

Y yo le pregunto a cada uno de ustedes, o mejor dicho a cada uno de nosotros, para incluirme: ¿Qué vamos hacer diferente de lo que hacemos ahora, sí se declara beato a José Gregorio? ¿Aumentaría nuestra fe? ¿En qué cambiaría nuestra vida cotidiana? ¿Qué cosas de las que podemos hacer por nuestra fe, están realmente limitadas por la declaración de beato? ¿Finalmente, nos volveríamos a Dios? Pensándolo bien, tal vez nuestra sincera intención de conversión es la señal que Dios espera de nosotros, para concedernos la gracia de la beatificación de José Gregorio.

José Gregorio buscó cada día ser una mejor persona; disciplinadamente trató perfeccionar su alma y acercarse a Dios, independientemente de los procesos de canonización que pudieran estar activos en su tiempo, por eso les pido que valoremos en su justa medida la declaración de Venerable, que nos certifica que él es un verdadero modelo de vida cristiana, y los invito a que sigamos su ejemplo de amor a Dios, al prójimo; y a la Santa Iglesia Católica que él decía que “¡Es guía, maestra inefable de la verdad!”

 

  1. RECOMENDACIONES PARA LA RECTA DEVOCIÓN AL DR. JOSE GREGORIO HERNÁNDEZ

Orar en familia poniendo una intención especifica en la intercesión del Dr. José Gregorio Hernández, por ejemplo, la salud de una persona de un padecimiento, ser perseverante en esa oración.

No acudir a la intercesión de dos santos a la vez, es decir, pedir a Dios, la Virgen y José Gregorio, luego si la persona sana, no se sabría cuál de los dos fue el que actuó.

Acudir a los sacramentos de sanación: la confesión y la Unción de los Enfermos, así como mandar a celebrar misas por la salud del enfermo y por la pronta beatificación, participar en las mismas y comulgar, si no le es posible comulgar, al menos realice la comunión espiritual.

Abandonar, cualquier práctica no católica esto es: No acudir a brujos, ni espiritistas o mediums, ni hierbateros, ni curanderos, ni falsos videntes; recordemos que José Gregorio era un excelente profesional de la medicina y él nunca recomendó a ningún paciente que hiciera eso, además debemos estar conscientes que esas prácticas ofenden al Señor y ponen en riesgo la salud física, psicológica y espiritual de quien se somete a ellas. No repetir prácticas que parecen recetas mágicas; por ejemplo, poner un vaso de agua, o una taza de café negro, frente a una imagen de José Gregorio durante la noche y tomarlo en ayunas en la mañana, hacer bebidas con las flores que pasaron la noche enfrente a una imagen de José Gregorio, dormir en sábanas blancas con velas blancas, etc. Estas prácticas aparentemente inofensivas nos apartan del Señor.

Finalmente, recomendamos hacer en familia la oración de la estampa, solo toma unos minutos:

Señor Jesucristo, que infundiste en tu siervo José Gregorio la constancia en la virtud, la pureza en sus acciones, un gran amor por ti, a tu Santísima Madre y al prójimo, dígnate glorificarlo ante tu iglesia. Haz que yo, imitando sus virtudes, me acerque más a ti, y por los méritos de tu pasión y muerte concédeme la gracia que te pido…

Virgen de Coromoto Patrona de Venezuela intercede por la glorificación de tu devoto José Gregorio Hernández. Amén.

Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Tiempo para preguntas y reflexiones.

Atentamente,

Mons. Tulio Ramírez Padilla Obispo Auxiliar de Caracas y

Vicepostulador de la Causa de beatificación del Venerable Dr. José Gregorio Hernández.