Reporte Católico Laico

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Laboratorio de humanización

Laboratorio de humanización

RCL les invita a leer a Beatríz Briceno Picón.-

Nunca es suficiente cuando se trata de hablar de la primera célula de la sociedad. Todos los días y a todas horas está siendo atacado ese corazón de la humanidad, con consecuencias dramáticas. Y es que ese laboratorio elemental de ternura y convivencia que es la familia está recibiendo los mayores golpes de la historia.

Basta ya de tanta desproporción e insensatez. Basta de tanta miseria y pequenes. Hablamos todo el día del gobierno y de la oposición, nos interesamos porque Venezuela ha sido convertida en el país con el menor salario de América y tantos aspectos aberrantes de nuestra vida política, social y cultural. Y apenas analizamos que hace 2000 años se produjo el hecho histórico sobre el cual se desarrolló la cultura occidental y que, con el paso del tiempo, hemos dejado que las olas embravecidas del sin sentido se apoderen de nuestra cotidianidad.

El Papa Francisco acaba de proponer como objetivo de la oración de los católicos del mundo, en este mes de agosto, a la familia, y es que urge que nos unamos en petición, estudio y acción, para hacer que ese laboratorio de humanización prepare el cambio que necesitamos, después de una centuria de hegemonía política y cultural del comunismo y el capitalismo liberal.

La casa común, que es nuestro planeta, no recibirá el cuidado adecuado y necesario mientras su célula vital no sea curada del cáncer que la atormenta. El comunitarismo exacerbado y el atroz individualismo han destruido el sentido común de las mayorías, y las mismas familias, llamadas a hacer la diferencia, han claudicado por  presiones de todo tipo. La última expresión de esta enfermedad se engloba en la ideología de género de la que las mayorías apenas reconoce su origen y su motivación.

Un gran estudioso de la familia, Tomás Melendo Granado, decía hace algunos años que la actitud que deben adoptar las familias de hoy no es ya de defensa sino de un claro y consciente ataque: un talante amablemente agresivo para salir del cáncer social que nos destruye. Imagino que ningún médico deja un cáncer es estadio 3 o 4 sin un tratamiento fuerte después de la extirpación del mal. Sin familia no hay persona plena y cabal y sin persona no hay sociedad civil ni sociedades intermedias, ni asociaciones verdaderamente humanas.

El reto es hacer de cada hogar familiar un laboratorio de humanización, para esto no se necesita demasiada tecnología sino mucha filosofía, mucha pedagogía y sobre todo mucho amor y servicio. Ese cuidado que une servicio más amor y que produce frutos de laboriosidad, solidaridad, justicia y misericordia. Puede sonar utópico pero es posible de la mano de la paciencia y de tener claros los para qué.

La familia es la autopista a la felicidad y esto no lo entienden muchos o mejor dicho pocos lo asumen tal como Dios quiere. Sin familia no camina la sociedad: es el antídoto para la mayoría de los males. La despersonalización del mundo exige un esfuerzo de humanización desde ese núcleo creador de vida y potenciador de valores. Se impone rescatarla o morir. El resto de los problemas contemporáneos no tendrán remedio sin el reencuentro natural de las  personas en ese ámbito esencial.

El Papa Francisco ha puesto el dedo en la llaga, porque una sociedad que anhela la trascendencia, no puede lograr su equilibrio sin esa vuelta a lo natural, a lo básico, a lo que implica la grandeza del hogar familiar.

Beatriz Briceño Picón

Periodista UCV-CNP

Fundación Mario Briceño Iragorry