Cardenal Jorge Urosa: Comentarios al documento de trabajo del Sínodo para la Amazonía

El arzobispo emérito de Caracas, ha dado a conocer sendos análisis para facilitar los estudios sobre el Instrumentum laboris o documento de trabajo del Sínodo de la Amazonía que se realizará en Brasil del 6 al 27 de octubre.

Estoy publicando  algunos artículos sobre el Instrumentum Laboris preparado para el Sínodo de Amazonia. Me ha movido a ello mi interés por ese importante Sínodo, para la defensa de Amazonia y sus pueblos, y –lo que para mi es más importante – para dar nuevo impulso a la  la evangelización en ese territorio de nuestra América Latina, que abraza  buena parte de nuestro País.

Con gran afecto por los misioneros de Amazonia que realizan allá una labor tan hermosa y abnegada – entre ellos nuestros Vicarios Apostólicos y obispos de la zona -,  y  por los  padres sinodales  – 9 de ellos hermanos obispos venezolanos –  he hecho un estudio bastante serio.

Por supuesto destaco las fortalezas del Instrumentum, y también señalo sus fallas, debilidades y omisiones. Esto con el fin de ayudar a evitar tropiezos en las deliberaciones, y que  se corrijan a tiempo los errores –por omisión o inclusión – que tiene el texto. Para que el Sínodo dé nuevo impulso a la vida de la Iglesia en Amazonia. En la línea del magnífico documento de Aparecida, que debería ser tenido en cuenta por los Padres sinodales.  Muy importante: un análisis del Instrumento Laboris no es para atacar al Sínodo, sino para contribuir a que salga bien!

El Sínodo  es muy importante, y yo quiero contribuir modestamente, a que sea un éxito para la evangelización, la revitalización de la Iglesia y para la defensa de la Amazonia y de sus pobladores. Las observaciones son hacia el  texto, que en mi opinión se puede y  se debe mejorar.

Septiembre 24 de 2019

+  CARDENAL JORGE UROSA SAVINO,

Arzobispo Emérito de Caracas

 

El arzobispo emérito de Caracas, ha dado a conocer sendos análisis para facilitar los estudios sobre el Instrumentum laboris o documento de trabajo del Sínodo de la Amazonía que se realizará en Brasil del 6 al 27 de octubre

 

Mi intención es que el Sínodo de la Amazonía se pueda realizar de la mejor manera posible y brinde la mayor cantidad de luces posibles a los padres sinodales y a los creyentes sobre las fortalezas y debilidades del texto de trabajo”, dijo en conversación con El Guardián Católico.

La primera de tres entregas sobre sus orientaciones después de un intenso estudio realizado al documento base para este encuentro, han sido publicados en AciprensaInfocatólica y otros mediosIncluso, en su reciente visita al Vaticano, hasta una entrevista concedió a la periodista italo venezolana Marinellys Tremamunno, en la que abordó estos asuntos.

 

El pasado viernes 27 de septiembre, una pregunta fue la base en la conversación que sostuvo el periodista Ramón Antonio Pérez con el purpurado caraqueño: “¿Cardenal Urosa, estas observaciones vienen a reforzar la convocatoria del papa Francisco para este Sínodo de la Amazonía?”. 

Su respuesta fue categórica: “Por supuesto, mi estimado amigo. Es parte de mi apoyo al trabajo de la Iglesia en América Latina sobre este tema tan importante de la Amazonía”, dijo. “Mi intención es apoyar a todos los participantes, a discernir con mayor claridad y amplitud el contenido del documento de trabajo, y en términos generales, es una gran ayuda al Santo Padre, al cual me siento unido», aseguró.

Además, dejó entender que se trata de un apoyo a los obispos venezolanos que participarán en el encuentro, en el que justamente el cardenal Baltazar Porras tendrá la responsabilidad de una de las tres presidencias del Sínodo.

Luego comenzó a desgranar sus observaciones acerca del extenso documento de trabajo que será debatido en Brasil. “Si bien este documento reviste gran importancia, es muy complejo e innovador”, precisó de primera mano. Añadió que es complicado “también en su estructuración, e inclusive incómodo y muy polémico, por lo cual ha sido muy controvertido«.

Por eso, Urosa se ha “dado a la tarea de estudiarlo para –destacando sus fortalezas– ayudar a la superación por parte de los padres sinodales de las fallas y debilidades del texto”, ratificó a EGC.

Luchar contra el Arco Minero es positivo

 

Precisamente, entre las primeras observaciones sobre el IL, Urosa destaca que lo más abundante “son los temas culturales, ecológicos y socio económicos”; sin embargo, “menos abundante y más importante para la Iglesia, es la evangelización y las propuestas para la acción pastoral”.

En su análisis también habla de las fortalezas que contiene este importante documento, afirmando que “como Obispo venezolano apoyo la denuncia y rechazo la violencia contra los pueblos y el territorio amazónico, que se hace en el Instrumento, porque es una realidad muy grave que ocurre en Venezuela”.

“Específicamente en nuestra región amazónica, el gobierno actual ha promovido la destrucción del ‘Arco Minero del Orinoco’, a través de una operación minera agresiva y desordenada, que viola los derechos de los pueblos indígenas”, dijo.

“De manera que este documento destaca la seriedad de los abusos cometidos contra los pueblos amazónicos, en particular contra los nativos”, lo cual es una de sus fortalezas. Sin embargo resalta que no toda la población amazónica es originaria y advierte que “la naturaleza en una redacción extraña a la visión cristiana como un todo en el cual están asumidos los seres humanos, y como ‘Madre Tierra’ casi como de una persona (Cfr I. L 44)”.

¿Por qué la poca necesidad de salvación y redención?

Indica que “algo romántica es también la descripción del pueblo amazónico originario –los indígenas– como seres excepcionales, que viven en armonía con la naturaleza y el ser supremo, y que personificarían un utópico ‘buen salvaje’, virtuoso, amable, ingenuo y confiado”. “Este poseería una sabiduría en la que se encontrarían las semillas del Verbo. Es una visión antropológica muy optimista, que ignora las deficiencias de las culturas indígenas, que omite sus limitaciones y fallas, y que es distinta y lejana de la muy realista antropología católica, de la visión bíblica y cristiana del hombre, sin duda imagen de Dios, pero golpeado por el pecado y en necesidad de redención”.

“¿Será por eso que se habla poco de la necesidad de salvación y redención, y se habla poco de fortalecer intensamente la acción pastoral y abiertamente evangelizadora de la Iglesia en Amazonas, como si Cristo no fuera necesario, y bastara la utópica armonía natural?”, cuestiona el purpurado venezolano. A continuación el primer artículo completo del Cardenal Jorge Urosa Savino:

EL SÍNODO AMAZÓNICO

COMENTARIOS AL INSTRUMENTUM LABORIS (1)

Cardenal Jorge Urosa Savino, Arzobispo Emérito de Caracas

Septiembre de 2019

Ramón Antonio Pérez // @GuardianCatolic

Caracas, 28 de septiembre 2019

 

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El Instrumentum laboris (IL) “no es un documento para una asamblea de ONGs, sino de un Sínodo eclesial, de una asamblea importantísima de la Iglesia para ayudarla a vivir mejor su misión, para revitalizar la Iglesia allí y en el mundo entero, para lo cual hay que presentar nuevos caminos de auténtica evangelización”, ha escrito el cardenal Jorge Urosa Savino en la segunda entrega de su análisis sobre el  documento de trabajo del Sínodo de la Amazonía, que se realizará en Brasil del 6 al 27 de octubre.

 

El segundo análisis del Purpurado venezolano y que envió a El Guardián Católico y a otros medios de comunicación, destaca que el instrumento contiene varias fallas. No obstante, primeramente reiteró que estas consideraciones son “con el fin de ayudar a evitar tropiezos en las deliberaciones, y que  se corrijan a tiempo los errores –por omisión o inclusión – que tiene el texto”.

 

Así, entre las observaciones difundidas en el segundo análisis contiene enfoques dirigidos hacia la evangelización, porque “una Iglesia realmente profética debe anunciar a Dios como la fuente de la felicidad, y a Jesucristo con toda claridad como el camino, la verdad y la vida”.

 

Evaluó que el Instrumentum laboris “parece considerar a los pueblos indígenas u originarios como la mayoría de la población del inmenso territorio amazónico, donde hay también muchas ciudades y pueblos de cultura común latinoamericana”. Además, utiliza “un lenguaje impreciso y equívoco, y afirma débilmente la misión evangelizadora y santificadora de la Iglesia en Amazonia, pues tiene una visión antropológica ingenuamente optimista de un ser humano casi perfecto”, según lo encontrado por Urosa.

 

En su análisis considera que existe algo más grave: “tiene una cristología muy débil, pues casi no se presenta la persona de Cristo como el redentor y salvador de la humanidad”.

 

Desde su perspectiva, el documento “propone una visión liberacionista y reductiva de la misión de la Iglesia, más atenta al ámbito y al tema sociológico, cultural, antropocéntrico y ecológico que al evangelizador y santificador, espiritual y pastoral.

 

Para el arzobispo emérito de Caracas todo ello configura “una falla muy grave”, ya que se trata de un documento eclesial, y que “el Sínodo tendrá que superar”. Razona que “hubiera sido conveniente que el actual Instrumentum Laboris, a pesar de ser solo una herramienta para la discusión, fuera también un documento sereno, preciso y claro, más trabajado y acabado incluso en sus conceptos y en su redacción, y no impreciso y controversial, como el actual”.

 

El problema no es el Sínodo sino el texto

 

“El problema no es el Sínodo, que es muy importante, y yo quiero contribuir modestamente, a que sea un éxito para la evangelización, la revitalización de la Iglesia y para la defensa de la Amazonia y de sus pobladores”, dice Urosa en carta conocida por El Guardián Católico.

 

Las observaciones son hacia el  texto, que en mi opinión no es de buena calidad”. El cardenal Urosa ha ofrecido un tercer análisis.

A continuación el segundo análisis del Cardenal Urosa de manera íntegra:

 

SÍNODO PARA LA AMAZONIA

COMENTARIOS AL INSTRUMENTUM LABORIS, (Parte 2)

REVITALIZAR LA IGLESIA EN LA AMAZONIA Y  EN EL MUNDO

Cardenal Jorge Urosa Savino, Arzobispo Emérito de Caracas (28/09/2019)

 

UNA IGLESIA REALMENTE PROFÉTICA

 

En este segundo artículo queremos analizar su enfoque de la evangelización. Por supuesto, -ya está bien afirmado y aceptado -, el diálogo es necesario  para la evangelización. Y en esa línea se presenta la visión de la Iglesia profética en el N. 42 del documento. Pero también aquí falta algo. Una Iglesia realmente profética es algo más que una Iglesia que dialoga, que sabe buscar acuerdos, y que busca propuestas concretas para una ecología integral, una Iglesia que actúe contra los atropellos. Es necesario también afirmar con fuerza que una Iglesia realmente profética debe anunciar a Dios como la fuente de la felicidad, y a Jesucristo con toda claridad como “el camino, la verdad y la vida”. Esto en la línea de la Evangelii Gaudium del Papa Francisco, de la Exhortación Pastoral Evangelii Nuntiandi, de San Paulo VI. Y en la línea de la clarísima y tajante afirmación del Concilio Vaticano II en la Const. Gaudium et Spes: “Tan solo en el Verbo encarnado se esclarece el misterio del hombre “; “Cristo. en la misma revelación del misterio del Padre y de su amor, manifiesta el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación “(GS, 22).Y también en consonancia con el importantísimo Decreto Ad Gentes del Concilio Vaticano II sobre la actividad evangelizadora y misionera de la Iglesia, por cierto, casi no citado en este I.L. ¿Por qué esta seria omisión?

 

En cuanto a anunciar a Cristo, no se pueden ignorar las clarísimas y muy pertinentes enseñanzas del Papa Benedicto XVI en el discurso de apertura de la Conferencia General del Episcopado latinoamericano y del Caribe en Aparecida:

 

“Por eso Cristo, siendo realmente el Logos encarnado, “el amor hasta el extremo”, no es ajeno a cultura alguna ni a ninguna persona; por el contrario, la respuesta anhelada en el corazón de las culturas es lo que les da su identidad última, uniendo a la humanidad y respetando a la vez la riqueza de las diversidades, abriendo a todos al crecimiento en la verdadera humanización, en el auténtico progreso. El Verbo de Dios, haciéndose carne en Jesucristo, se hizo también historia y cultura”.

 

“La utopía de volver a dar vida a las religiones precolombinas, separándolas Cristo y de la Iglesia universal, no sería un progreso, sino un retroceso. En realidad sería una involución hacia un momento histórico anclado en el pasado. La sabiduría de los pueblos originarios les llevó afortunadamente a formar una síntesis entre sus culturas y la fe cristiana que los misioneros les ofrecían. De allí ha nacido la rica y profunda religiosidad popular, en la cual aparece el alma de los pueblos latinoamericanos”…  (B.XVI, Discurso  Aparecida, 1)

 

Será, pues, muy importante que el Sínodo tenga muy presente algo que es débil en el Instrumentum Laboris: las exigencias del mandato evangelizador de Cristo a los apóstoles y a la Iglesia entera. Esto es importante afirmarlo claramente como propuesta del Sínodo a la vida de la Iglesia en Amazonia y en el mundo entero, y repito, está actualmente poco destacado en el Instrumentum Laboris. Una Iglesia profética es una Iglesia que no sólo proclama con fuerza la justicia social y defiende los derechos humanos, que dialoga y acompaña, sino que, sobre todo, anuncia a Cristo y evangeliza. Recordemos lo que nos enseña al respecto el Papa Francisco: “Desde el corazón del Evangelio reconocemos la conexión íntima entre la evangelización y la promoción humana, que necesariamente debe expresarse y desarrollarse en toda la actividad evangelizadora.” (EG, 178)

 

NUEVOS CAMINOS PARA LA EVANGELIZACIÓN.

 

 El documento postula un renovado sentido de la misión de la Iglesia en la Amazonía que, partiendo del encuentro con Cristo, sale al encuentro del otro iniciando procesos de conversión. Muy bien. Pero es muy importante que esta exigencia se vea plasmada en propuestas de una evangelización más abierta, explícita, que vaya más allá del diálogo y del acompañamiento, también a los pueblos originarios. En una acción evangelizadora en la línea de los grandes misioneros de la América indígena en el pasado y, repito, en la línea de la Exhortación Evangelii Nuntiandi, de San Paulo VI. Recordémosla, pues lamentablemente no ha sido citada en el texto:

 

  1. “No es superfluo recordarlo: evangelizar es, ante todo, dar testimonio, de una manera sencilla y directa, de Dios revelado por Jesucristo mediante el Espíritu Santo. Testimoniar que ha amado al mundo en su Verbo Encarnado, ha dado a todas las cosas el ser y ha llamado a los hombres a la vida eterna. Para muchos, es posible que este testimonio de Dios desconocido[55], a quien adoran sin darle un nombre concreto, o al que buscar por sentir una llamada secreta en el corazón, al experimentar la vacuidad de todos los ídolos. Pero este testimonio resulta plenamente evangelizador cuando pone de manifiesto que para el hombre el Creador no es un poder anónimo y lejano: es Padre. «Nosotros somos llamados hijos de Dios, y en verdad lo somos»[56]y, por tanto, somos hermanos los unos de los otros, en Dios”.

 

Centro del mensaje: la salvación en Jesucristo

 

  1. “La evangelización también debe contener siempre —como base, centro y a la vez culmen de su dinamismo— una clara proclamación de que en Jesucristo, Hijo de Dios hecho hombre, muerto y resucitado, se ofrece la salvación a todos los hombres, como don de la gracia y de la misericordia de Dios[57]. No una salvación puramente inmanente,…… sino una salvación que desborda todos estos límites para realizarse en una comunión con el único Absoluto Dios, salvación trascendente, escatológica, que comienza ciertamente en esta vida, pero que tiene su cumplimiento en la eternidad”.

 

 

FALLAS DEL INSTRUMENTUM LABORIS

 

Sin duda, el I.L. tiene el mérito de ser fruto de consultas a muchísimas personas, especialmente habitantes de la Amazonia. Y de tocar a fondo y con valentía la problemática ecológica y socio-económica de los pueblos amazónicos cuya defensa el texto acertadamente asume y promueve. Postula la necesidad de actuar con decisión para evitar una tragedia ecológica en la Amazonía. ¡Muy bien!

 

Sin embargo, adolece de varias fallas: Parece considerar a los pueblos indígenas u originarios como la mayoría de la población del inmenso territorio amazónico, donde hay también muchas ciudades y pueblos de cultura común latinoamericana. Utiliza un lenguaje impreciso y equívoco, y afirma débilmente la misión evangelizadora y santificadora de la Iglesia en Amazonia, pues tiene una visión antropológica ingenuamente optimista de un ser humano casi perfecto. Algo más grave: tiene una cristología muy débil, pues casi no se presenta la persona de Cristo como el redentor y salvador de la humanidad. Pero además, propone una visión liberacionista y reductiva de la misión de la Iglesia, más atenta al ámbito y al tema sociológico, cultural, antropocéntrico y ecológico que al evangelizador y santificador, espiritual y pastoral. Esto es una falla muy grave en un documento eclesial, que el Sínodo tendrá que superar. El I.L no es un documento para una asamblea de ONGs, sino de un Sínodo eclesial, de una asamblea importantísima de la Iglesia para ayudarla a vivir mejor su misión, para revitalizar la Iglesia allí y en el mundo entero, para lo cual hay que presentar  nuevos caminos de auténtica evangelización.

 

Por estas razones el documento ha sido criticado seriamente y ha suscitado ya bastante controversia. El problema de este documento son sus fallas propias. Las críticas surgen no porque el Sínodo quiera acertadamente defender la ecología y los pueblos amazónicos. Muy importante: cuando hacemos estas observaciones al documento no atacamos al Sínodo en su vertiente social y ecológica, pues será muy oportuno por su defensa contra las amenazas a la Amazonia y a sus variados pueblos. Pero, aunque el Instrumentum Laboris no es un documento definitivo, ¡qué bueno hubiera sido que lo hubieran trabajado más! y hubieran procurado incorporar mejor esos aspectos de la doctrina católica, especialmente sobre Jesucristo y sobre la misión de la iglesia para evitar provocar dudas, polémica y hasta un fuerte rechazo.

 

Y no hablamos ahora de los sacerdotes casados, o de diaconisas. Lo problemático del texto es su redacción confusa, y sus fallas en temas generales de doctrina y de visión teológica especialmente de antropología, cristología y eclesiología, entre otros. Estas controversias en un Instrumentum Laboris son algo incómodo e inconveniente. Por eso es necesario estudiarlo con detenimiento. Para aprovechar sus fortalezas, y descartar sus fallas y debilidades. Y para verdaderamente revitalizar la Iglesia en la Amazonia y en el mundo entero. La aparente preeminencia en el Instrumentum Laboris de lo ecológico, social y cultural sobre lo teológico, espiritual y pastoral en la vida de la Iglesia, tendrá que ser superada en el aula sinodal. El problema no es la ecología sino su débil eclesiología.

 

UN EJEMPLO A SEGUIR: EL DOCUMENTO DE APARECIDA

 

En una línea muy equilibrada, un documento eclesial que es necesario considerar al estudiar el Instrumentum Laboris y, sobre todo, en el Sínodo mismo, es el aprobado por la Vª Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. Es el famoso “Documento de Aparecida”, fruto del trabajo de obispos, sacerdotes, religiosos y laicos de América Latina y del Caribe, también de la Amazonia.

 

Este estupendo Mensaje afrontó los problemas de orden social, económico, político y ecológico que presenta todo el territorio americano, incluido el Amazonas, pero también abordó con fuerza el tema de la evangelización de los pueblos indígenas. En efecto, nos dice (Aparecida, 95):

 

“Nuestro servicio pastoral a los pueblos indígenas exige anunciar a Jesucristo y la Buena Nueva del Reino de Dios, denunciar las situaciones de pecado, las estructuras de muerte, la violencia y las injusticias internas y externas, fomentar el diálogo intercultural, interreligioso y ecuménico. Jesucristo es la plenitud de la revelación para todos los pueblos y el centro fundamental de referencia para discernir los valores y las deficiencias de todas las culturas, incluidas las indígenas. Por ello, el mayor tesoro que les podemos ofrecer es que lleguen al encuentro con Jesucristo resucitado, nuestro Salvador. Los indígenas que ya han recibido el Evangelio están llamados, como discípulos y misioneros de Jesucristo, a vivir con inmenso gozo su realidad cristiana”.

 

Un dato muy importante: el Presidente de la Comisión redactora de ese documento fue nada menos que el Cardenal Jorge Bergoglio, nuestro Papa Francisco. APARECIDA, con exigencias muy firmes sobre la justicia, la evangelización y la labor de la Iglesia con relación a los pueblos indígenas, logró un contenido muy claro, exigente e iluminador, pero también armonioso, sereno y pacífico, de excelente contenido teológico, cristológico y eclesiológico. Es un magnífico punto de referencia latinoamericano para este Sínodo.

 

Digo esto porque – repito- hubiera sido conveniente que el actual Instrumentum Laboris, a pesar de ser solo una herramienta para la discusión, fuera también un documento sereno, preciso y claro,  más trabajado y acabado incluso en sus conceptos y en su redacción, y no impreciso y controversial, como el actual. En este contexto, Aparecida es sin duda un estupendo punto de comparación y un elemento de iluminación para los Padres del Sínodo de Amazonia. En fin de cuentas, Aparecida fue elaborado colegial y sinodalmente por Obispos de toda América Latina y del Caribe, y por ende, también de las Iglesias de la Amazonia.

 

Hemos hecho un recorrido por algunos puntos del Instrumentum Laboris. En un próximo artículo tocaremos algunas de las propuestas pastorales del documento.

Ramón Antonio Pérez // @GuardianCatolic

Caracas, 29 de septiembre 2019