El camino hacia la democracia

Elinor Montes:

Mientras se siga confundiendo la libertad con libertinaje será casi imposible que la desestabilización de los gobiernos democráticos en Latinoamérica cese.

La democracia, definida por Constanza Espinel como: “La libertad regulada por la justicia que garantiza la igualdad y con ellas la paz”, requiere una clara conciencia de lo que significa ser libre. La libertad es el ejercicio de los derechos dentro de los límites de la responsabilidad y la moralidad.

Una sociedad libre es una sociedad consciente más que de sus derechos, de sus deberes para consigo, con su familia, con la sociedad y con el medio ambiente, de allí la gran responsabilidad de todos con todos de comenzar a construir una sociedad que valore la misericordia, la fe, la urbanidad, la honradez, el trabajo, en fin, el respeto a la dignidad humana, y esto empieza por casa. El retomar los valores como fundamentales para la convivencia en paz es de suma urgencia, y ello es extensivo hoy más que nunca a la política.

No se puede construir una democracia con sociedades indiferentes, oportunistas y egoístas ni, mucho menos, con criminales disfrazados de políticos. El socialismo comunista, que a todas claras es una ideología totalitaria tendría que estar prohibido en el mundo entero, al igual que el fascismo y el nazismo, porque las ideologías totalitarias son el cáncer de las democracias, son ideologías malignas que engañan y pervierten al ciudadano con sus discursos de odio y resentimiento en los espacios públicos y sus efectivas campañas publicitarias de promoción del pancismo, para luego destruir a las sociedades donde se instalan y desde allí financiar a sus agentes del mal en el resto de los países a fin de hacer metástasis por el mundo entero. Permitir estas ideologías no es libertad, es libertinaje, y el libertinaje lleva al caos, a la incertidumbre, al imperio de la ley del más fuerte y a la destrucción de la sociedad.

Las protestas en Ecuador impulsadas por los partidarios del camarada Correa son parte de una estrategia para la retoma del poder por el totalitarismo Socialista, lo cual se asemeja a lo que pasó en Venezuela con el «Caracazo», luego de la implementación de medidas por el Ex Presidente Carlos Andrés Pérez, que eran necesarias para la recuperación económica del país que había pedido un préstamo al Fondo Monetario Internacional, y que en aquel entonces erróneamente se dijo que había sido una protesta espontánea. Ahora sabemos que Cuba y sus partidarios criollos se encargaron de atizar al pueblo para derrocar la democracia, y, ¡vaya que lo hicieron! en 1999.

Latinoamérica tiene que extirpar su cáncer si no quiere que la metástasis continúe hacia Argentina, Brasil, Colombia, Perú, etc.-

Elinor Montes.