Las dramáticas revelaciones de la OIM sobre venezolanos que cruzan fronteras

Carlos Zapata: Niños y adolescentes deben sortear cambios emocionales tras la forzada separación familiar; así como viajes que van de pocos días a más de tres meses. Aunque la fuerza laboral venezolana es en su mayoría profesional, los jóvenes también son víctimas de xenofobia.

Los niños son las principales víctimas de la diáspora venezolana, el “movimiento de población más grande de la historia reciente en América Latina y el Caribe”. Lo confirma el reporte de septiembre 2019 del Monitoreo de Flujos de Población elaborado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), de la ONU.

Según la detallada radiografía, ocho de cada diez migrantes venezolanos dejaron atrás a un hijo al partir de su país, ocasionando separación familiar y daño emocional. Infantes de entre 6 a 11 años y adolescentes de 12 a 17 son los primeros afectados, víctimas de un éxodo que no se detiene.

El reporte analizado por Aleteia muestra que fueron los más pequeños, de 3 a 5 años, quienes menos accedieron a la educación. De hecho, en cuanto a la “trayectoria en el último año escolar”, 68% de los niños no se inscribieron en centros educativos.

Tan sólo el 27% del total concluyó el año escolar. Además, las inscripciones al colegio contabilizadas corresponden mayoritariamente a las realizadas en Venezuela (91%); es decir, antes de partir. Las restantes fueron en Colombia y Ecuador.

Tristemente, presentan cambios emocionales y afecciones en materia de salud. Esta sería la principal razón de los viajes, incluso más que el hambre, según sugieren las estadísticas de quienes migran en busca de un mejor destino. En algunas situaciones hacen rutas durante más de 90 días (lo que ocurre en 19 a 25% de los casos).

De acuerdo con el reporte integral, en cuya elaboración participa Unicef, el 45% de las niñas, niños y adolescentes “presentó cambios emocionales” durante el trayecto migratorio. Los cambios más frecuentes fueron los dolores de cabeza (22,3%) y el llanto excesivo (10,8%); así como “estallidos de agresividad (10,3%)”.

Costos afectivos en niños

Los peores episodios emocionales se presentan en infantes de baja edad. El informe de la ONU detalla que “en los menores de dos años y de 3-5 años los cambios más presentes fueron el llanto excesivo y los dolores de cabeza”.

Abunda el estudio que “los estallidos de enojo estuvieron presentes en los niños de 3-5 y 6-11 años”, pero constata igualmente que los adolescentes no escapan de esta realidad, pues “uno de cada tres tuvo dolores de cabeza” derivados del hecho.

Al ser consultados en la frontera norte del país, la población venezolana en tránsito indicó tener como destino final en su ruta de viaje mayoritariamente al Perú (87,8%), y con un menor porcentaje a Chile (9,6%) y Argentina (1,1%), entre otros.

Mientras que del total de población venezolana consultado en la frontera sur del país, el 99,4% indicó tener a Chile como destino final, mientras que el 0,6% dijo tener a Argentina y España en su ruta.

El reporte confirma que “Perú se sigue consolidando como país de estancia y destino final de la población venezolana en la región sudamericana”.

 

Mujeres que viajan solas

Entre los hallazgos de la investigación se revela por otra parte un cambio en el grupo mayoritario por género.

Aún cuando el reporte previo mostraba una preeminencia masculina, ahora los grupos de viaje señalan que hay una presencia superior de mujeres.

En el caso de los migrantes que atraviesan la frontera hacia Chile, existe mayor porcentaje de mujeres (56%) sobre hombres (44%). Coincide con la tendencia en Perú: el grueso de la población “fueron mujeres, representando el 58% del total”.

Sorprende igualmente el porcentaje de personas que “viajaban solas”, casi un tercio del total: (31,1% hacia Perú, 31,2% hacia Chile). De ese grupo, 40% estaba integrado por mujeres y el restante (60%) por hombres, rumbo a tierras chilenas; 31% de mujeres, 69% de hombres hacia tierras peruanas.

¿De dónde huyen?

Se sabe que huyen de la crisis, pero las regiones de origen no siempre han estado claras. El informe muestra luces al respecto y destacan los porcentajes mayoritarios de zonas que alguna vez destacaron por su riqueza y pujante desarrollo industrial o petrolero.

La población venezolana encuestada en las instalaciones del Cebaf-Tumbes con destino a Perú manifestó haber iniciado su viaje desde la Gran Caracas (14,5%), Carabobo (11,9%), Lara (10,7%), Aragua (10,1%), Zulia (8%) y Miranda (6.2%).

Con un porcentaje menor, las personas encuestadas comenzaron su viaje desde Anzoátegui (5,4%), Barinas (4,6%), Táchira (3,4%), Yaracuy (2,9%), Sucre (2,9%), Mérida (2,4%), Apure (2,3%), Monagas (2,1%). El restante comenzó su viaje de los otros estados venezolanos.

Mientras que en el caso de quienes viajaban hacia Chile, los encuestados durante su paso por el Consulado General en la ciudad de Tacna precisaron haber iniciado su viaje principalmente desde las siguientes regiones:

Un grueso de la población lo lidera Zulia (24,4%), la entidad petrolera sumida en el colapso, con una cifra que casi duplica el 13,4% que sale de la capital venezolana, Caracas. De Lara (9,7%), Carabobo (9,4%) y Táchira (7,3%) también viajan, seguidos de Aragua (6,3%) y Barinas (3,7%).

Viajan hasta tres meses

Algunas son travesías largas y complejas. El grupo que la afronta es considerable, si se toma en consideración que dos de cada diez del total (22,9%) confirmó haber demorado “de 181 a más días en su ruta de viaje” hasta llegar al sur del Perú; en algunos casos rumbo a Chile.

Hacia la frontera norte peruana, la situación no es diferente. Aunque casi la mitad (45,9%) invierte “apenas” unos 7 días de viaje, el 17,8% destina entre 8 y 15 días; un 10,6% entre 16 y 30 días. El informe constata que 4 de cada 10 (25,8%) “tienen más de 1 mes de haber salido de Venezuela”.

Casi la quinta parte destina hasta tres meses para llegar a destino. Uno en el que suelen hallar puertas cerradas. “Las prácticas de discriminación y rechazo a la población venezolana en los distintos países de la región siguen generando dificultades para la integración”.

“En la frontera norte del Perú, una de cada cuatro personas manifestó haberse sentido discriminada durante su ruta de viaje. En la frontera sur del país este porcentaje aumenta: cerca del 40% de personas indicó haber sufrido algún tipo de discriminación”.

“Casi en la totalidad de los casos la razón principal fue debido a su nacionalidad”, agrega el reporte del organismo de Naciones Unidas.

Talento humano preparado

Aunque discriminados por una creciente ola de xenofobia bajo el argumento de poca o nula preparación, el reporte muestra que la mayoría de los venezolanos que migran son jóvenes profesionales con documentación.

Rumbo a Chile, los migrantes criollos son personas con estudios. El 45,2% de la población población venezolana que viaja finalizó el nivel secundario. El 20,4% tiene estudios superiores y 15,1% estudios universitarios, el 5,2% cuenta con estudios técnico-superiores.

Rumbo a Perú, según los datos recabados en Tacna, el 55,1% tiene estudios secundarios completos. Un 32,9% estudios superiores, el 20,8% estudió carrera universitaria y el 12,1% tiene carrera técnica superior. Se trata, en su mayoría, de jóvenes con entre 18 y 29 años de edad.