Hoy la Iglesia conmemora a Santa Nina

Joven esclava a la que se le atribuye la semilla del cristianismo en Georgia, al este del Mar Negro, en el siglo III.
Admirable mujer de caridad y desinterés, a la hora de tender la mano al necesitado, virtud nada común.
Aconteció algo singular. Unos padres le pidieron que curara a su hijo. Nina oró con tal fervor y con tal fe que el chico se curó.
Gracias a esto, la reina mandó que estuviera siempre a su lado. También se puso enferma la soberana Nana. Y por las oraciones de Nina se curó también.
Estamos en el siglo IV. Cuando comenzó la evangelización de Georgia, Nina se fue a la región de Bobdé. Murió en el año 335.
¡Felicidades a quienes lleven este nombre!