Urge una dirigencia política renovada y anti demagógica

Francisco Javier Vargas: Magister en Ciencias Militares, Mención Conflicto y Negociación Internacional, desde Chile: Es increíble como ha avanzado en América del Sur la influencia del Foro de Sao Paulo(FSP) o Grupo de Puebla, organización de extrema izquierda liderada por Castro/Lula y sus seguidores Maduro(Chávez), Correa, Morales, Ortega, los Kirchner`s, Bachelet , las siniestras guerrillas FARC. PC y FA., los senadores A. Navarro, Miguel Insunza y MEO de Chile, entre otros. Lo que evidencia cuán vigente se encuentra Antonio Gramsci, como una nueva forma de penetración marxista en las masas desencantadas y empobrecidas de nuestro subcontinente.

Y esto ocurre porque los gobiernos y el sistema político en Chile y AL, no ha reconocido que la estabilidad de una democracia como forma de gobierno, depende significativamente de que la generalidad de los ciudadanos experimenten un verdadero compromiso hacia las bases de la forma de vida a que ella da lugar. Y eso sólo se consigue en la medida en que los beneficios que el sistema brinda – tanto espirituales o culturales, como materiales o económicos -, alcancen a la generalidad de los miembros de la sociedad en términos suficientes para inducirlos a comprometerse con la preservación del mismo sistema.

En ese caso, quienes postulen sustituir sus raíces, serían actores políticos sin relevancia alguna.  No me cabe duda, la marcha pacífica del viernes pasado en Santiago fue un rechazo categórico a los extremistas y a los de centro izquierdas que relativizaron estos lamentables hechos. Les van a pasar factura en las próximas elecciones. ¡Enhorabuena!

Quien de un sistema sólo recibe, en cambio, miseria y atraso, difícilmente podrá sentir compromiso alguno hacia él y, por el contrario, será fácil presa para cualquier aventura demagógica o extremista. De él no tiene nada que perder y sí cualquier cosa que esperar. Lo comprobaron en los dramáticos hechos ocurridos estos 10 días. Esta minoría manipulada y estúpida el gobierno debe identificarlos y aplicables la ley por sus delitos e incluso, hacerlos trabajar en la reconstrucción de lo que ellos han destruido. Les va hacer bien que aprendan responsabilidades y disciplina. Y no vengan las organizaciones izquierdistas de los DDHH que se están violando sus derechos por hacerlos trabajar. ¡Sería el colmo!

No es casualidad que las democracias más serias y estables del mundo coincidan con los países que han alcanzado un mayor grado de desarrollo integral, es decir, de desarrollo socioeconómico y sociocultural. Subrayo que no me refiero a un mero crecimiento económico o ingreso per cápita alto, sino a un desarrollo integral lo cual es muy distinto. El premio Nóbel de 1998, Amartya Sen, denomina esto capital humano o capital social, escaso en los estratos bajos y marginales en Chile y en resto de AL.

Debemos tener claro como país – lo que promueve el Foro de Sao Paulo – movilizar los resentimientos y el odio que hemos visto en los actos vandálicos recientes en Chile, no nos va a conducir a las sociedades con todos y para bien de todos que se requieren para poder superar la demagogia, la pobreza, y la  violencia.

Definitivamente frente a la estupidez humana de los extremistas, de quien han relativizados los actos vandálicos , el gobierno y la DCdeberían hacer los máximos esfuerzos por limitar su influencia y daños que han causado, fortaleciendo los lazos con gobiernos afines que comparten nuestros ideales e intereses.

Hacer lo contrario, es ir contracorriente del progreso y fortalecimiento de la democracia, si urgente resulta en nuestro país de impulsar de manera decidida y urgentes cambios que nos aproximen a la justicia social, prudente es hacerlo en esta ocasión desde una perspectiva que incluya nuestros yerros y aprendizajes anteriores. De lo contrario, la práctica tan común de “Quítate tú para ponerme yo” – como ocurrió en el pasado-abramos espacio al surgimiento de realidades que no por distintas serán menos dramáticas que las que deseamos superar.

Las condiciones previsibles indican que el advenimiento de la plenitud democrática una vez concluido el Estado de Emergencia, podría encontrar al país en una situación ardua nada fácil para sostener su estabilidad democrática. Ello hace que sólo una gran madurez y prudencia de los cuadros políticos dirigentes pueda suplir, de modo más precario pero siempre posible, la distancia entre el grado de desarrollo integral que cabría estimar deseable como elemento de estabilidad democrática y aquel en el cual efectivamente nos moveremos. Al expresar que esa estabilidad democrática será indudablemente más precaria al depender no básicamente de condiciones sociales objetivas, sino de conductas políticas siempre expuestas a dejarse arrastrar por la demagogia de la izquierda, exigiendo AC/Cambio de Constitución. Solicitando al gobierno medidas populistas no financiables, y sigan obstruyendo las reformas a las leyes anti crecimiento heredadas  del gobierno de la Pdta. Bachelet que han afectado la gobernabilidad del país en estos dos años de gobierno  y ahora urge hacerlas, para retomar la senda del crecimiento económico para enfrentar las demandas legítimas de las protestas pacíficas y terminar con los abusos desoídos.

En efecto, la clase política debe responsabilizarse de las consecuencias de la demagogia, corrijan  sus tres versiones practicadas irresponsablemente: -“La primera es ofrecer lo imposible, a sabiendas de que no se puede cumplir. – La segunda, consiste en mostrar una sola cara de la moneda frente a los diversos problemas nacionales. La demagogia escoge siempre la cara que resulte más grata al interlocutor y esconde siempre la cara que proyecta una media verdad, que es siempre una forma de mentira. Y la tercera forma de la demagogia, que es una variante de la segunda, consiste en acentuar la preocupación por el momento inmediato, cediendo a una tendencia natural en el ser humano, que esconde los efectos mediatos o ulteriores que una determinada medida puede tener. Esto último se ve en todos los ámbitos de la vida.

 El Cambio de Ministros, si bien fue insuficiente, es  esperanzador que el gobierno del Pdte. Piñera siga fortaleciendo el país por la toma de conciencia  -más que por el  remezón de los condenables destrozos e incendios provocados por los estúpidos encapuchados violentistas,-  el  impacto en el gobierno del histórico acto multitudinario del viernes pasado(calculada en 1 millón 200 mil manifestantes pacíficos,),que protestaron por los reiterados abusos, corrupción,  tanto de los políticos como de empresarios no éticos y rechazaron categóricamente a la extrema izquierda o comunismo gramsciano(PC/FA /FSP)  y a la Centro Izquierda que relativizaron el vandalismos, no  importándoles un bledo los actos terroristas y menos las victimas inocentes. Es decir, no mostraron ninguna sensibilidad a la insensata destrucción concertada  provocada deliberadamente por los miembros locales y de extranjeros, cubanos y venezolanos en proceso de identificación por los organismos de inteligencia.

La antidemagogia  debe instalarse en el país después del desastre, el Pdte. Piñera no debe dejarse pautear por la izquierda irresponsable y demagógica, y debe romper en forma valiente y resuelta con estos tres vicios. El primero, debe hacerlo absteniéndose de prometer lo imposible. El segundo, mostrando siempre las dos caras de la moneda y adelantándose incluso a señalar los elementos o argumentos negativos que tiene la tesis que uno sustenta. No hay ninguna medida que no tenga algún grado de costo o de elemento negativo que uno desearía eliminar, pero que no resulta compatible con los beneficios que se desean obtener. Y lo mismo ocurre cuando se apunta al planteamiento de cualquier problema, en que las diversas opciones en juego tienen ventajas y desventajas, y el análisis lúcido sobre las materias consiste en tratar de discernir, con la mayor objetividad posible, cuáles son esas ventajas y cuáles son esas desventajas, para que luego venga el juicio de valor propio. Y la tercera forma de la demagogia hay que superarla por la vía de señalar siempre cuáles son los efectos que produce una determinada medida, no solamente de inmediato, sino hacia el futuro.

Creemos que si se observaran estos estilos de conducta en la vida política chilena toda nuestra realidad cambiaría.

La tarea de formar una dirigencia política renovada y antidemagógica, emerge así como una de las tareas prioritarias para Chile. ¡La que tenemos da vergüenza!, volver al número de parlamentarios que tenía el Congreso, y el actual es oneroso e innecesario. Ese ahorro destinarlo a la reconstrucción de los destrozos realizados por los vándalos  y exigir mayor exigencia educacional y experiencia a los postulantes al Congreso, más rendición de cuentas, transparencia y control de la corrupción. Hay legisladores analfabetos funcionales que jamás deberían estar cumpliendo tareas legislativas, tan importante, para los destinos del país. Y eso hay que hacerlo YA. Sino no quedará en nada y olvidado, como ha sucedido con las inútiles Comisiones anticorrupción.

En atención a lo anteriormente expuesto,  urge una dirigencia política renovada y anti demagógica, con más humanidad para relacionarse  y atender las demandas legítimas de sus gobernados. ¡Rescatar el bien común y la ética! 

Y sobre todo, terminar con la  irresponsabilidad de los gobernantes por sus malas decisiones, como el Transantiago, el entuerto educacional, la obsoleta ley laboral,  la impracticable  reforma tributaria, la reforma judicial ideológica y el bochornoso puente elevado de Valdivia, etc.   Es esencial y urgente.

Francisco Javier Vargas G.  Ex Profesor UCAB. Magister en Ciencias Militares, Mención Conflicto y Negociación Internacional, ACAGUE, 2006. 29/10/2019