Hoy domingo: primera Misa Pontifical celebrada por Mons Ricardo Barreto Castro en Maiquetía

Monseñor Ricardo Barreto Castro  oficiará su primera misa pontifical  en la iglesia parroquial de Maiquetia el domingo 24 a las 4.00 pm.

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Texto de Mons Barreto Castro:

Se me pregunta sobre el significado que tiene para mí y para la Iglesia de La Guaira mi nombramiento como obispo auxiliar de Caracas, una pregunta a la que no resulta tan fácil responder. Primero que nada, debo decir que aún no termino de salir de la sorpresa y la perplejidad que me causó la noticia cuando me fue comunicada. De verdad, es algo que no estaba para nada dentro de mis expectativas, nunca lo vislumbré como parte de mi horizonte, de mi futuro. Siempre he pensado que la Iglesia llama a este ministerio a hombres con cualidades muy especiales, con obras y realizaciones de cierta notoriedad, que les hacen acreedores de méritos. Sin embargo, sin falsa modestia, en mi caso no logro ver nada de eso. En mi vida sacerdotal no ha habido nada de realizaciones extraordinarias. Todo lo contrario, ella ha trascurrido en la más absoluta normalidad. Sólo he intentado hacer siempre lo mejor posible, mediando mis muchas limitaciones personales, todo aquello que la Iglesia me ha pedido. Lo único que he procurado hacer siempre, y no sé si lo he logrado, es querer y servir a la gente que el Buen Dios me ha confiado en mi ministerio. E incluso, lo que de bien puedo haber obtenido de resultados, no dudo en atribuirlo más a los méritos de tanta gente buena que el Señor ha puesto a mi lado como colaboradores, laicos, hermanos sacerdotes, religiosos y seminaristas, que a algún tipo de virtud mía personal.

De modo que, detrás de mi nombramiento como obispo, yo no veo más que la mirada misericordiosa de Dios, que es pura gratuidad, que no repara en méritos, y que una vez más, como lo hizo al llamarme al sacerdocio, se ha posado sobre mí y me invita a seguirle y servirle ahora en el episcopado. Una llamada que supone para mí un mayor compromiso y empeño en la construcción del Reino de Dios, que es amor, justicia y paz, en nuestra amada Venezuela, sobre todo entre los más pobres y desposeídos, que son hoy en día la inmensa mayoría de nuestro pueblo, uniendo mi voz y mis esfuerzos, en comunión afectiva y efectiva, a los de mis hermanos obispos de la Conferencia Episcopal Venezolana.

Alguien me preguntó recientemente si no sentía aunque fuese un poquito de orgullo por mi nombramiento, y en un primer momento respondí que no, pero inmediatamente rectifiqué y le dije que sí, que sí siento un cierto orgullo, un sano orgullo. Pero, desde luego, no por mí, sino por nuestra querida Diócesis de La Guaira, por su clero y por su seminario diocesano San Pedro Apóstol. Porque el hecho de que por primera vez un sacerdote perteneciente a este presbiterio, formado en nuestro seminario diocesano, sea llamado al episcopado supone, sin duda, un claro reconocimiento y valoración de una historia diocesana, que data ya de casi cincuenta años, de una identidad cultural, la guaireña, de la que me siento muy orgulloso, de un modo muy propio de ser Iglesia, de un camino que se está haciendo y de unos logros pastorales que están a la vista de todos. El que yo haya sido enviado a servir como obispo auxiliar en Caracas habla de una experiencia eclesial, la nuestra, la guaireña, que es llamada a compartirse y a enriquecer a otras Iglesias hermanas. De algún modo, mi nombramiento es el fruto de una siembra que durante mucho tiempo se ha hecho, y se sigue haciendo, de las semillas del Evangelio en estas tierras guaireñas. Y, en tal sentido, yo espero ser, como dice San Pablo, la primicia de una cosecha, es decir, apenas el primer fruto, que después vengan otros más, que otros sacerdotes de nuestro clero guaireño sean también llamados al episcopado, y así sigamos aportando de lo nuestro a la Iglesia venezolana.

Monseñor Ricardo Barreto Castro