Latinoamericanos defiendan sus democracias

Elinor Montes: Llama poderosamente la atención un video que circula por las redes donde un periodista entrevista a varios de los jóvenes que han estado participando en las protestas generadas en Chile, bajo la excusa del aumento de las tarifas del metro. En este video es evidente la admiración de estos jóvenes por el Che, sin saber quién fue –un sicópata asesino- ni sus basamentos ideológicos, que sumergieron a los cubanos en el totalitarismo comunista en el que sobreviven hasta nuestros días. ¿Sabrán ellos que su ignorancia los ha convertido en instrumentos ciegos de su propia destrucción? Es claro que la izquierda “revolucionaria” latinoamericana, del Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla, sigue manipulando a las masas con su retórica populista, el antimperialismo y el anticapitalismo, que ha obstruido el desarrollo de la región.

Mediante la promoción de protestas masivas dicha organización está desestabilizando a los gobiernos de la América Latina opuestos al Socialismo del Siglo XXI, pretende la renuncia de sus presidentes para retomar el poder que había perdido en casi todos los países de la región. Empezaron con Ecuador ahora le tocó a Chile, atentos el resto de los gobiernos democráticos de la región. No podemos olvidar que las protestas son tácticas para lograr la renuncia de presidentes demócratas, como ocurrió en Bolivia en reiteradas oportunidades antes de que arribara al poder Evo Morales, quien, ahora consolidado en el poder mediante la franquicia totalitaria del Siglo XXI diseñada en Cuba, ha perfeccionado el fraude electoral para perpetuarse en el poder por siempre.

En vano los Presidentes Lenin Moreno y Sebastián Piñera han cedido a los pedimentos iniciales de las protestas, porque el fondo es lograr la caída de la democracia. Ante la presión, el presidente de Chile ha abierto la posibilidad de una reforma Constitucional.

Quien no conoce la historia está condenado a repetirla. En lo que fue la República de Venezuela, el país más rico de América Latina, hoy Cubazuela -miserable colonia cubana- utilizando la reforma de la Constitución se perdió la democracia más estable de la región. Una vez que el principal representante del Foro de Sao Paulo en Venezuela ganó la elección presidencial en 1998, lo primero que impulsó fue una Constituyente, violatoria de principio a fin de la Constitución de 1961, para así sustituir la Democracia Representativa por una “Democracia Participativa y Protagónica”, mejor conocida como Socialismo del Siglo XXI, que acabó con la institucionalidad democrática, el Estado se refundó en un Estado-partido, en el cual las instituciones, que deberían garantizar el respeto de la dignidad humana mediante la promoción y protección de los derechos humanos, son precisamente los ejecutores del genocidio que se está perpetrando en Cubazuela, mediante la inseguridad permitida, la discriminación, persecución y asesinato de la disidencia, la destrucción del aparato productivo, la pulverización del salario y el hambre como mecanismos de control social, el desmantelamiento del sistema de salud, la negación de servicios básicos como el agua y le electricidad, otros.

La nueva Constitución fue “redactada” en tres meses por la Asamblea Nacional Constituyente, integrada por un 95% de afectos al Socialismo del Siglo XXI, porcentaje alcanzado en virtud de que el método usado en su elección violó la representación proporcional de las minorías y de que la abstención fue de un 55%. En el referéndum aprobatorio de la nueva Constitución celebrado en diciembre de 1999, la abstención alcanzó el 62%, mientras el Estado Vargas se hundía en el lodo, desgracia premonitoria de lo que sucedería en todo el país. ¡Demócratas de Latinoamérica defiendan sus democracias!

Elinor Montes