Los colegios católicos, la garantía de éxito para entrar a las mejores universidades en EE.UU. o Reino Unido

Alumnos de todas las religiones pelean por entrar a estos prestigiosos centros.

Los colegios católicos de Reino Unido suelen tener calificaciones altas y además muchos de sus alumnos acceden con éxito a las pruebas para entrar a la universidad. Por ejemplo, una cuarta parte de los estudiantes del Ampleforth College, el colegio católico más prestigioso acaban estudiando en universidades como Oxford o Cambridge. Es el colegio mixto más grande de Reino Unido y fue fundado en 1802 por los monjes benedictinos de la abadía de Ampleforth. Así, muchos estudiantes no católicos que necesitan mejorar sus calificaciones, son matriculados en un colegio religioso durante uno o dos años para progresar académicamente. Eso sí: si logran superar las listas de espera.

De los 24.000 colegios que hay en Inglaterra, cerca de 2.200 son católicos, según datos del Servicio Católico de Educación, que señala que suponen «el 10% del total nacional de escuelas financiadas por el estado» y «la Iglesia Católica es el mayor proveedor de educación secundaria y el segundo mayor proveedor de educación primaria en el país». En estos colegios estudian 850.000 estudiantes, de los que una tercera parte son de otras religiones o de ninguna. Los alumnos musulmanes son el grupo no cristiano más grande. Según el director del Servicio Católico de Educación, Paul Barber, «los padres valoran el alto nivel académico así como la gran diversidad étnica y cultural» de los colegios católicos.

En cualquier caso, el sistema es un poco diferente al español, pero a grandes rasgos los colegios se dividen en estatales y privados. Estos a su vez se subdividen otras categorías, como los «independent», que no son administrados por el Ministerio de Educación y entre ellos están las «academies», lo que vendría a ser lo más parecido a los concertados, ya que los padres pagan una cuota voluntaria pero son financiados por otras instituciones (religiosas o no), y los que son 100% de pago y cuyo precio por alumno puede superar los cincuenta mil euros anuales. Además, hay colegios religiosos tanto públicos como privados, la segregación por sexos es muy común y son muy populares los internados.

En EE.UU. no existe una figura similar a la educación concertada. La educación pública está fuertemente implantada, aunque está lastrada por la financiación desigual de los centros, que depende en gran parte de impuestos locales (si el distrito es rico, el colegio es bueno, y al revés). La educación privada es minoritaria, normalmente está vinculada a instituciones religiosas -la mayoría católicas, aunque no sea la denominación cristiana predominante en el país, pero también hay colegios episcopalianos o presbiterianos. Muchos de estos centros atraen a muchos estudiantes porque son el trampolín de lanzamiento para la admisión en las mejores universidades, lo que hace que muchas familias de otras religiones también los elijan para sus hijos.

Desde hace décadas, algunos sectores de EE.UU. buscan que las familias también puedan optar a colegios privados -muchas veces, afiliados a la Iglesia- con el respaldo del dinero público. Es el llamado sistema de cheques educativos, por el que los padres reciben un dinero para que puedan elegir el centro de su agrado.

En la actualidad, hay una quincena de estados, la mayoría de ellos de implantación republicana, con programas de cheques educativos. El apoyo o no al sistema se ha convertido en una trinchera ideológica en EE.UU. Lo han apoyado, en su mayoría, sectores conservadores, pero también ha encontrado defensores en representantes demócratas -como el actual candidato a la presidencia Corey Booker– y líderes empresariales, como el fundador de Apple, Steve Jobs.

IVANNIA SALAZARJavier AnsorenaJavier Ansorena

LONDRES/NUEVA YORK Actualizado:18/11/2019

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