Lula libre tras 580 días en prisión, ¿y ahora qué?

Macky Arenas: Las presiones han desembocado en decisiones jurídicas que complican la situación de América Latina.

El cabildeo se salió con la suya. Las contradicciones han aflorado y se apoderan del escenario político brasileño. Lo inimaginable ha ocurrido: los mismos jueces que condenaron al expresidente de Brasil Luis Inácio Lula da Silva, de manera terminante y definitiva, son los mismos que hoy lo rehabilitan.

La situación se ha deslizado hacia contradicciones y pretextos jurídicos que han desembocado en una decisión insólita. Los corruptos ya no son corruptos; más bien retornan y entran por la puerta grande. Lula podrá hacer política de nuevo y lanzar su candidatura presidencial.

Cuando el continente pensaba que Brasil se había enrumbado y  se fortalecía la institucionalidad, la Justicia de ese país da puerta franca a Lula después de 1 año y 7 meses en prisión. En realidad, lo que se está abriendo es un boquete a la incertidumbre.

María@more70mart

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Lula da Silva sale de prisión tras decisión de la justicia de Brasil

La Justicia es de plastilina

Un hecho fallido está a la raíz de las marchas y contramarchas de la justicia en América Latina: la manipulación de la Justicia con propósitos políticos. Como a una plastilina, se le da la forma que conviene a los maniobreros de turno. Pasó con Carlos Andrés Pérez en Venezuela, con Alan García en Perú y pasó con Michel Temer en Brasil. En el caso de Lula inventaron un supuesto que llamaron “corrupción pasiva”, algo así como: no sabemos exactamente si usted robó pero se hizo de la vista gorda al dejar robar.

“Quisieron encarcelar una idea y las ideas no se encierran”, dijo el expresidente de Brasil, apenas pisó la calle, luego de que un juez ordenase su liberación. Son juicios políticos, condenas políticas y terminan siendo absoluciones políticas, generalmente derivadas de presiones que logran rehabilitar a quien probablemente merece seguir deshabilitado. La conseja popular lo resume en pocas palabras: lo que empieza mal, termina mal.

Recordamos que la pena decretada para Lula era de ocho años y diez meses por corrupción tras ser condenado en segunda instancia, acusado de recibir a manera de soborno un apartamento de playa de la constructora OAS a cambio de beneficios para la adjudicación de contratos con Petrobras.

Ahora, el juez Danilo Pereira Jr, de la 12 Sala Criminal de la ciudad de Curitiba, capital del estado de Paraná, analizó el pedido presentado por los abogados y autorizó su libertad.

Lula se benefició así del fallo de la Corte, que anuló una jurisprudencia que ella misma había establecido en 2016 y con la que había autorizado ejecutar una pena de prisión después de que ésta se confirmara en segunda instancia, pese a que en esa fase quedaban aún dos apelaciones pendientes en tribunales superiores.

La Corte Suprema de Brasil decidió este jueves que la prisión de una persona condenada solamente en segunda instancia es inconstitucional, lo que puede conducir a la liberación a miles de presos, entre ellos Lula.

Muchos condenados por corrupción – se calcula que unos 5.000 presos por los más diversos delitos, entre los cuales figuran una veintena de políticos y empresarios condenados por la operación anticorrupción Lava Jato, el mayor escándalo de corrupción de la historia de Brasil que llevó a Lula a la cárcel- podrían salir en libertad con lo que se produciría un auténtico “retorno de los brujos”.  Una historia con la que podría reeditarse el tango Cambalache.

La decisión, polémica y de un impredecible impacto político adoptada por un ajustado resultado de 6 votos frente a 5, fue la conclusión de un complejo juicio en el que el tribunal, sorprendentemente, alteró una jurisprudencia establecida en 2016, según la cual un condenado en segunda instancia ya podía ingresar a prisión, aún con apelaciones pendientes en otros dos tribunales superiores.

Además de tener otra sentencia a 12 años en primera instancia, el expresidente tiene otros casos abiertos en la justicia.

 

FORO SAO PAULO

Fotos Prensa Presidencial-(CC BY-NC-SA 2.0)

Lula se embala hacia la recuperación del tiempo perdido

El Partido de los Trabajadores (PT) no ha anunciado hasta ahora cuáles serán los primeros movimientos de Lula tras su eventual excarcelación, pero fuentes de sus filas ya hablan de un gran acto político el día que deje la cárcel en Curitiba, y otro en un sindicato metalúrgico de Sao Paulo en el que comenzó su vida pública, como líder sindical.

“Esto podría significar la vuelta de los corruptos al poder en América Latina –comentó un diplomático consultado al respecto- pero, lo que sí es seguro, es que oxigena a los extremistas”.

Lula, fundador del Foro de Sao Paulo junto a Fidel Castro, consecuentemente, bien podría entrar en acción para convertirse en la punta de lanza de una estrategia desestabilizadora que viene dando tumbos entre la resaca y la insurgencia en varios países del continente.

Brasil será el primero en soportar los remezones. Bolsonaro es un objetivo claro y directo que verá puesta a prueba su capacidad política y militar. No hay que olvidar, en cualquier análisis, que las encuestas proclamaban como favorito a Lula en las elecciones que ganó Jair Bolsonaro. Estando Lula preso, el camino se despejó para el exmilitar que tendrá que lidiar, una vez Lula libre, con los poderosos sindicatos brasileros que controla el Partido de los Trabajadores.

Lula siempre alegó que su encarcelamiento buscaba impedir que se presentara a las elecciones de 2018, que finalmente llevaron a la presidencia a Bolsonaro. Pero lo cierto es que los fiscales descubrieron que las principales empresas constructoras de Brasil, incluidas gigantes como Odebrecht o Camargo Corrêa, habían formado un cartel para repartirse contratos multimillonarios de la petrolera estatal. A cambio pagaban sobornos a ejecutivos y políticos de diferentes agrupaciones, incluido el entonces gobernante Partido de los Trabajadores (PT), de Lula.

El Gobierno de Bolsonaro –según reportes de prensa- tomó parte en el juicio concluido este jueves y lo hizo a través de la Abogacía General de la Unión, cuyo titular, Andre Mendonça, quien tiene estatus de ministro, argumentó a favor de mantener la prisión tras la segunda instancia. “La justicia ordinaria, hasta la segunda instancia, trata de los hechos, las pruebas y la construcción probatoria”, en tanto que los tribunales superiores “discuten cuestiones de derecho y de forma”, que “no son para declarar inocencia”, sino para revisar el trámite y el cumplimiento del debido proceso, afirmó el funcionario.

Se reconfigura “el eje”

También conviene recordar que el presidente electo de Argentina se apresuró a felicitar a Lula, con lo cual es inevitable recordar que fue ese eje, Brasil-Argentina, el que disparó a Chávez en Venezuela. Junto con un México, aparentemente neutral,  han mantenido una llave que hoy podría favorecer el avance izquierdista en el continente, toda vez que hay fuerza económica allí – a pesar de la desaceleración de las economías en la región- con Venezuela disminuida por la destrucción de su industria petrolera y el desmantelamiento de su aparato productivo interno. Brasil y Argentina son Mercosur y su influencia en Europa es real, a punto, como estuvieron, de entrar en Mercado Común del Viejo Continente.

El desmadre se ve venir. No es difícil imaginar que aplicarán la fórmula-Chile, ya ensayada y verificada en Venezuela: forzar una Constituyente y violencia de calle. Alterar el orden público es la manera más eficaz de poner a prueba unas democracias que aún no han comprendido hasta donde llega su fragilidad al vacilar a la hora de rechazar, con todos los recursos a la mano, las amenazas contra la estabilidad del sistema político. Es legítima defensa.

 

Alberto Fernández

Wikimedia Commons

Y el discurso es el mismo…

“Esto no es injerencia ni desestabilización. Esto es descontento social”, es el estribillo de toda la extrema izquierda en las redes sociales, parafraseando a los voceros del Foro de sao Paulo. Es el complemento verbal a las acciones bien engranadas puestas en marcha para desencadenar la insurrección en cada uno de los países.  Con ello matan dos pájaros de un tiro: desmerecen las denuncias de violencia inducida y señalan a las libertades económicas como las responsables de los estalllidos.  Todo es “teoría de la conspiración”, repiten. La estrategia financiada por Moscú y diseñada en la Cuba de los Castro “es cuento chino”.

Nos recuerda Elinor Montes, miembro de la directiva del Colegio de Abogados de Venezuela, y una de las primeras  víctimas de la represión de calle en Caracas: “Una vez que el principal representante del Foro de Sao Paulo en Venezuela ganó la elección presidencial en 1998, lo primero que impulsó fue una Constituyente, violatoria de principio a fin de la Constitución de 1961, para así sustituir la Democracia Representativa por una “Democracia Participativa y Protagónica”, mejor conocida como Socialismo del Siglo XXI, que acabó con la institucionalidad democrática y el Estado se refundó en un Estado-partido”.

Diosdado Cabello, exmilitar venezolano y desde el 19 de junio de 2018 presidente de la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela, amenazó:

“Pronto vendrán vientos de la revolución en El Salvador”, amenaza que no les ha funcionado pues el Congreso de ese país centroamericano respaldó la decisión de Bukele de desconocer a Maduro.

 

NAYIB BUKELE

Instagram Nayib Bukele

Posición común hemisférica

Provocar y generalizar la anarquía es la pieza que se juegan en América Latina. Frente a Cuba y Rusia, motores del Foro de Sao Paulo, la estrategia debe ser global. Los demócratas deben defender su democracia de manera contundente y en bloque. Un exembajador de Venezuela en Brasil no tiene dudas: “No sabemos cuáles serán los resultados pero intentarlo es imperativo. Frente a una estrategia envolvente no funciona la respuesta individual, hay que lograr una posición común hemisférica”. Eso apunta a la necesidad de una cumbre urgente de presidentes de países bajo ataque o prevenidos de ser remecidos por “las brisas de Foro”.

¿Podrán asistir a una cumbre, preguntamos, con la barbarie tomando las calles?.  “¿Y qué –responde el diplomático- con Europa en llamas, no se reunieron en Yalta los líderes de las naciones más poderosas del mundo para enfrentar la amenaza?”.

“En vano los presidentes Lenín Moreno y Sebastian Piñera – comenta un analista internacional- han cedido a los pedimentos iniciales de las protestas, porque el fondo se trata es de  lograr la caída de la democracia. Ante la presión, el presidente de Chile ha abierto la posibilidad de una reforma Constitucional”.

Los demonios están sueltos y las reuniones del Grupo de Lima van bien, pero ya no son suficiente y no podrán ir más allá de ratificar lo que vienen diciendo. Es claro que la izquierda “revolucionaria” latinoamericana, del Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla, sigue manipulando a las masas con su retórica populista, el antimperialismo y el anticapitalismo, que ha obstruido el desarrollo de la región. La pelota está en el campo de los líderes demócratas del continente.