Recomendaciones cooperativas   

Roberto fermín Bertossi, desde Argentina: El autor, ante el  “derrame”  de «corrupción, desigualdad y privilegios más una probada incapacidad de toda ideología gubernamental para encauzar hoy los descontentos mayoritarios que expresan sendas protestas sociales con las democracias tanto en América como en Europa y Asia»,  propone sus “recomendaciones cooperativas”  en un artículo doctrinario especial.

 

Sumario: Introducción.- Presentación.-  Doctrina Social de la iglesia (DSI).-  Un poco  de historia sobre las cooperativas. Objetivos de una auténtica cooperativa.- Conclusiones y Recomendaciones.

 

Introducción:

La ciencia cooperativa como estudio e investigación permanente de las causas demográficas, económicas, tecnológicas, ambientales y jurídicas que puedan contribuir -relacional, colaborativa y circularmente- a la evolución de un mundo posmoderno más solidario y fraterno, tanto como a la previsión de las situaciones que podrían derivarse de sus influencias conjugadas, visualiza con sus primeras aproximaciones vinculaciones e impactos como los que, una auténtica cooperación conlleva en términos de democracia, ahorro, precio justo, justicia distributiva e igualdad para la vida humana, económica doméstica y microproductiva cotidiana;  sin corrupción ni privilegios y con absoluta neutralidad (no económica) política, racial, religiosa, étnica, de nacionalidad, de género, de raza o región.

 

Presentación:

Donde rige un sistema de empresa no estatal ni efizcamente controlado, el cooperativismo como subsistema económico caracteriza a sus empresas privadas con unos rasgos inconfundibles a saber: cultura del esfuerzo y la ayuda mutua, autogestión y acción vecinal, abolición del lucro de los intermediarios, promoción y participación de los asociados, identidad entre estos últimos como autoprestadores, usuarios y consumidores; y, como consecuencia de esos rasgos personalistas irrenunciables, reluce también una retribución limitada al capital, capital que en una cooperativa está al servicio de cada persona asociada a la misma.

 

Doctrina Social de la Iglesia (DSI)

El Papa Juan XXIII llamó la atención a la necesidad de «emplear medios eficaces para que las desigualdades económico-sociales no aumenten, sino que se atenúen… y una de las formas más deseables consiste en hacer que los trabajadores puedan venir a participar en la propiedad de las mismas empresas.»

“El mayor esfuerzo para combatir las desigualdades y la «nueva esclavitud» que padece el mundo moderno, merece largamente dar a los trabajadores que contribuyen a la creación de la riqueza una participación en la misma”

“Para aliviar y eliminar el aumento de la desigualdad, es necesario que en la riqueza que se vaya creando participen los trabajadores que han contribuido a su creación, y para eso es necesario hacerlos codueños de la empresa”

El salario justo y la participación en las utilidades dan al trabajador una retribución adecuada para asegurar su futuro progreso y evitar su empobrecimiento relativo” todo lo cual tuvo valoración constitucional argentina, (art. 14 y1 14 bis, CN.)   

 

 

 

Un poco de historia sobre las cooperativas : 

Uno de los primeros intentos de los trabajadores para defenderse de los abusos del liberalismo, fue la creación por los mismos de una empresa cooperativa. En 1844 en Rochdale, Inglaterra, los pioneros de esta Economía Solidaria Civil instrumentaron la primera cooperativa formal de consumo, buscando en la unión de consumidores con escasos recursos, una forma solidaria para obtener mejores precios (precio justo), mejor calidad y más equidad en sus condiciones de compras y consumos asociados.

Los excedentes así obtenidos se repartían en proporción al volumen de compras de cada uno, cada miembro tenía un voto, para que todos gozaran de igualdad en el gobierno democrático de la cooperativa. Además se promovía la sobriedad, el bienestar y la educación de todos.

Con gran rapidez el sistema cooperativo se extendió urbe et urbi. También se adaptó a muchas otras actividades, apareciendo las de trabajo asociado, ahorro y crédito, agropecuarias, de seguros, transporte, etc. Las industriales, en las que los trabajadores son los dueños de la empresa, tienen su mejor exponente en Mondragón. España.

También ya 20 años atrás, en la edición de enero-febrero de 1999 del Magazine del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se describe el éxito de Coopeagropal R.L. de Costa Rica como una de las cinco empresas más rentables del país con ventas de más de $20 millones anuales.

En la región de Coto Sur, en la frontera con Panamá, un desastre en las plantaciones bananeras amenazaba con una pobreza extrema a la población agrícola. Con la ayuda del BID se introdujo el cultivo de cocoa y de la palma africana de aceite, así como una planta para procesar la producción del aceite. Se les dio título de propiedad a los agricultores, y la cooperativa aumentó el número de miembros de 60 a 435. Además del éxito empresarial, Coopeagropal ha transformado la vida de los residentes de Coto Sur, que hace unos años vivían en un completo estado de pobreza, y hoy gozan de propiedad, crédito, educación, buenas condiciones de vida, autoestima y corresponsabilidad.

 

El Papa Juan Pablo II señaló con satisfacción los logros y beneficios de las cooperativas en promover la enseñanza pública, la formación profesional, y la experimentación de diversas formas de producción y participación en la vida de la empresa, todo lo cual fue sumando más equidad e igualdad en la sociedad civil.

 

Beneficios de las cooperativas :

Las cooperativas sirven para resolver dificultades, atemperar y reducir desigualdades, introducir la democracia económica, la solidaridad y aportes substanciales al bien común.

Sirven a los pequeños agricultores para alquilar o compras tierras y maquinarias asociativamente, igualmente para comprar abono, semillas, insecticidas y equipos de calidad a mejores precios y condiciones así como venderlos más óptimamente (que haciéndolo aislada e individualmente) llevándolos al mercado o industrializándolos, como por ejemplo pasteurizando la leche y procesándola en quesos, yogures y manteca.

Sirvieron para evitar el fracaso de una reforma agraria, cuando después de repartir la tierra en pequeños lotes a los agricultores, no se les facilitó equipos, créditos, conocimientos técnicos y demás ayudas que pueden prestarse por las cooperativas; (No se debe dejar trascurrir el tiempo en vano. El Grande Jubileo del 2000, proclamado por el Santo Padre Juan Pablo II para conmemorar el Único Salvador Jesucristo, fue una llamada alta y comprometedora a una conversión, también en el plano social y político, que restablezca el derecho de los pobres y de los excluidos a gozar de la tierra y de sus bienes que el Señor ha dado a todos y a cada uno de sus hijos e hijas).

Sirven para asegurar a sus miembros contra riesgos que les resultarían muy caros, sino imposible, de satisfacer individualmente.

 

Sirven para evitar el desempleo en el caso de empresas llamadas a desaparecer, mediante el rescate y adquisición de la misma por los trabajadores organizándose en forma cooperativa; lo que entre nosotros ha dado en llamarse Movimiento de Empresas Recuperadas Cooperativamente por sus Trabajadores.

 

Objetivos de las cooperativas :

Los objetivos del cooperativismo, expresados prácticamente en sus principios, encuadrados y abrevando en los de la Doctrina Social de la Iglesia son:

*  Conceder y facilitar el acceso a Derechos.

* Educar en Deberes, usos y consumos responsables.

* Alcanzar la democracia económica solidaria en pos de “Economías morales”.

* Cambiar el espíritu de lucro individual por el de solidaridad.

* Poner al alcance de todos la oportunidad de participar en la economía, simplificadamente.

* No legitimar desigualdades, corrupción ni privilegios.

* Fomentar la educación, no solo de sus miembros, sino de toda la sociedad civil circundante, urbana y rural; alentando e incentivando la reciprocidad mutual serial.

* Promover la dignidad humana en un ambiente regido por normas éticas y morales.

* Fomentar una Cultura ambiental, responsable y sustentable.

 

Según los HECHOS DE LOS APOSTOLES, “La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma y nadie consideraba suyo lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común. No había entre ellos ningún necesitado porque los que eran dueños de campos o casas los vendían, llevaban el precio de la venta, lo ponían a los pies de los apóstoles y se repartía a cada uno según su necesidad” (Hechos 4, 32-36).

 

Conclusiones y Recomendaciones:

1)      Cuando crecen exorbitante y negativamente las asimetrías entre la evolución material tecnológica respecto de una clara involución de la ética, de la sobriedad y de la corresponsabilidad socio-ambiental, con grave desmedro para estas últimas, reubicar digna y satisfactoriamente -sin solidaridad cooperativa-  a toda la sociedad humana en una nueva economía, tecnológicamente disruptiva, claramente resultará utópico.

2) En términos de afiatar y solidarizar más fraternalmente nuestra sociedad en sus viejas y nuevas relaciones interpersonales, lo importante y urgente es sujetar  a cada “cooperativa” (existente o nueva) dentro de un marco jurídico democrático, apropiadamente adecuado sin ambigüedades ni “tertium medius”.  Para ello es urgente y necesario no solo abrogar el vetusto decreto de facto 20.337/73 (atónitamente aún vigente en la materia) sino subordinar fictamente cada  cooperativa, en tanto persona jurídica privada,  al imperio de  los artículos 148, 141, 142, 154, 155, 156, 157, 158, 159, 160, 161, 162, 163, 164, 165, 166, 167 siguientes y concordantes del nuevo Código Civil y Comercial Argentino, (CCC, Ley 26.994).

3)      Sin demora, emanciparíamos a las cooperativas de esa atmosfera burocrática artificial carente de juridicidad configurada hoy por la “jaula de hierro”( Max Weber)  de la Administración pública a través del unitario y centralista Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES); ello sin perjuicio de “liberarlas” también de aplicaciones normativas supletorias (insolidarias e impropias) como son las del derecho y de las sociedades comerciales (precisamente con esencial fines de lucro);

4)      Por la madurez, seriedad y proyección a que aspiran nuestras cooperativas dentro de un mercado ultra competitivo no solo a nivel nacional o regional, sino también internacional, calificamos, denunciamos  y reclamamos como urgente, un nuevo enmarque jurídico de las cooperativas argentinas a los dispositivos relacionados del CCC.

5)      En efecto, la ampliación de mercados, el apabullante adelanto tecnológico, la cambiante demanda de productos, bienes, servicios como soluciones de comercio electrónico ShoWare o programas de computación software, las criptomonedas como nuevos medios de pago, etc., todo conforme nuevos gustos, usos, hábitos o preferencias, colisionan con la tradicional empresa cooperativa enraizada en el esfuerzo físico de sus asociados, o en los productos aportados y consumidos habitualmente sólo entre los mismos.

6)      Una dinámica y estratégica reorientación de la empresa cooperativa no tolera un simplista condicionamiento reducido a los intereses del grupo preasociativo promotor (carente otrora de elementales prospectivas demográficas, ambientales y tecnológicas). En efecto, la misma hoy requiere  de redes, instalaciones y equipos que los nuevos desarrollos tecnológicos han logrado en materia de producción, industrialización, digitalización  y comercialización, como también de personal técnicamente competente y altamente profesionalizado para una nueva gestión, siempre en constante actualización y asimilación en el marco de este nuevo megacentro de concurrencia en los nuevos mercados tanto como de los contextos, escenarios y circunstancias en que se desenvuelve cada uno y  cada cual de sus actores, protagonistas y aspirantes.

7)      Claramente por estos días, cobra relevancia la necesidad de resolver los principales problemas y desafíos cooperativos en orden a la eficacia de gestión tanto como a conservar su aporte solidario civil secular y equitativo al bienestar general.

8)      Identificamos  como prioritarios ´desafíos cooperativos´ relevantes a resolver, atento su índole y gravitación:   1) La profesionalización de la gestión; 2) Financiamiento:  creación e incremento de fuentes de recursos genuinos propios y   mixtos; 3) Mejoramiento en las garantías para asociados y terceros; 4) Activar las vertientes empresariales, tecnológicas y de formación cooperativas; 5) Readecuar la regulación para las cooperativas de servicios públicos; 6) Impulsar alianzas estratégicas e inteligencia de mercados; 7) Lograr un merecido tratamiento tributario, crediticio, arancelario y sobre derechos de exportación, con discriminaciones positivas acorde a la peculiar naturaleza y características de una autentica y genuina cooperativa;  8) Plasmar una nueva ley de cooperativas, democrática y federal.

9)      Específicamente respecto del financiamiento, si la aportación al capital de la cooperativa y la contraprestación de cada asociado hubiera de acomodarse solamente a los más débiles, la propia cooperativa resentirá esa debilidad patrimonial en perjuicio de la finalidad que justifica la creación de la misma. Por ende, un escalonamiento de las corresponsabilidades financieras y de las aportaciones de los asociados, posibilitaría una relativa paridad proporcional e igualdad de trato entre los mismos.

Ahora bien, ¿hasta qué punto están dispuestos los asociados cooperativos a enfrentarse con el riesgo empresarial? He aquí la cuestión clave que ha de orientar la validez de los principios cooperativistas, cuando la empresa cooperativa mire a los mismos –trabajadores, emprendedores, agricultores, usuarios, consumidores, profesionales informáticos, de sistemas, etc.- en cuanto respalden (o no) una estrategia orientada al mantenimiento, conquista e incremento de asociados y de terceros tanto como de nuevas prestaciones, modernizaciones, transparencias o servicios.

Si en la cooperativa tradicional, la meta consistió en economizar en beneficios de sus asociados, en una cooperativa modo siglo XXI el objetivo ha de ser exportar e importar (Ley 23.101) para tornar excedentariamente positivo el capital, la tecnología, la cultura ambiental (Laudato si’ (24 de mayo de 2015) – Vaticano) y la integración de sus miembros (personas humanas y jurídicas) en los objetivos y en las actividades de la propia cooperativa. Esto quizá signifique, incluso a corto plazo, la forma más eficiente de beneficiar a los asociados cooperativos, proporcionalmente.

Esta prospectiva cooperativa hipermoderna y contemporánea, cobra caracteres preponderantemente especiales cuando se trata de interactuar a nivel internacional.

Lo dicho se sostiene cuando verificamos que las cooperativas han quedado desfasadas frente a la progresiva concentración de empresas y riquezas. Por caso, baste comparar las experiencias empresariales de colaboración internacional cooperativa, con las desplegadas por los grandes grupos mercantilistas multinacionales.

10)  A renglón seguido, una adecuada y estratégica asignación de funciones y responsabilidades cooperativas se traducirá en logros, servicios, escalas funcionales y económicas, repercutiendo positivamente en cada economía doméstica, en cada economía productiva (Pymes), en las economías regionales y, en suma, en toda la economía en pro del bien común.

11)    Para ello, las actividades y servicios cooperativos, de naturaleza operativa, contable, administrativa, financiera, digital y de relaciones institucionales, merecen una dedicación especial y especializada para poder, recién entonces, acreditar un genuino desempeño productivo y competitivo de los principios cooperativos, en un contexto de economía de mercado, tecnológicamente disruptivo.

12)    En esa perspectiva, las cooperativas de grado superior (federaciones y confederaciones) están llamadas a jugar un rol dinámico y superador rumbo a la “excelencia cooperativa”.

13)    Por su parte, no siendo el acto cooperativo un acto de comercio, debería ser contabilizado, ponderado, encuadrado  y fiscalizado “no mercantilmente”, y así por todas las instancias relacionadas, con jurisdicción y competencia sobre el desempeño del cooperativismo, quedando éste fuera del alcance de todo impuesto, tasa o contribución arbitrarios, derivados de abusos de poder.

14)    Asimismo –reiteramos- una vetusta, impropia e inconstitucional norma del año 1973  (el decreto-ley N° 20.337) mal puede seguir regulando la organización y el funcionamiento cooperativo, ya que en poco menos de 40  años -además de los acontecimientos relacionados ut supra-, han sucedido muchas cosas, vg.: A) Se han reformulado los principios cooperativos (Manchester/1995); B) el proceso de concentración, desigualdades y privilegios luce poco menos irreversible e inaceptable, razón angular que torna ineludible un programa interinstitucional federal para la refundación, refuncionalización, actualización y reempoderamiento del sistema cooperativo, urbano y rural.

15)    A modo de conclusión, ante las graves dificultades de gestión que enfrentan innumerables empresas solidarias, “la educación, información y entrenamiento  cooperativos” como ´desprendimientos´ del principio cooperativo esencial o “regla de oro”, esto es, la educación superior cooperativa; deben implementarse y plasmarse rápidamente, articulando saberes y estrategias pedagógicas e institucionales en general, vinculaciones universitarias y con ONG´s  de reconocida trayectoria y solvencia en particular; sumando  simultáneamente la capacitación para la certificación cooperativa de las normas de calidad pertinentes, algo central y clave para una nueva gestión cooperativa, más apropiada a las nuevas cosas de hoy, (Leyes 1.420, 16.583, 23.427, 26.206 (art.90))   

16)    Definitivamente, sin solidaridad social y con una ralentizada educación cooperativa, no puede existir diálogo ni participación –autónoma, independiente y responsable– de todos los asociados cooperativos. Sin esta participación, un serio debate continúa pendiente y, sin todo ello, la democracia cooperativa viene ofreciendo toda clase de esfuerzos y sacrificios por permanecer, en tanto, muchos problemas y desafíos persisten y crecen sin resolverse, lo que puede ir menguando no sólo la secular credibilidad de los productos, bienes y servicios cooperativos, sino la propia organización y funcionamiento de estas empresas solidarias civiles; (A propósito y más que lamentablemente,  dan cuenta de esto último “escandalidades seriales” causada en todo el territorio federal por falsas cooperativas y mutuales, culposamente descontroladas por los órganos locales competentes, por el INAES, por la AFIP, por el Banco Central, por la UIF, etc.).    

17)    El nuevo derecho cooperativo como la nueva gestión que proponemos, favorecerá también el crecimiento, la productividad, la competitividad y el reposicionamiento de las cooperativas ante las opciones de desarrollo humano y económico, local y regional.

18)    La ecología de la realidad nos revela por estos días que ante semejante corrupción, desigualdad, crímenes ambientales y privilegios inhumanos, la Doctrina Social de la Iglesia está más en sintonía con una realidad posible, habitable y duradera para todos;  con mucho más de esperanza, con mucho menos de utopías ante las flagrantes extravagancias de los necios e insensatos que pretendieron infructuosa y perniciosamente comandar los destinos y el progreso de la humanidad; adversidades confirmadas por los pavorosos índices involutivos de desarrollo humano como de los -abstrusamente fracasados y postergados (una y otra vez)- Objetivos de Desarrollo Sostenible sobre los que la Asamblea General de las Naciones Unidas readoptara e insistiera nuevamente en septiembre de 2015,  mediante la implementación voluntarista de una Agenda 2030´ para el Desarrollo Sostenible; con la cual, de ningún modo estamos ante una ´aporía´ sino un plan de acción posible en favor de todas las personas humanas, de todo el planeta y la prosperidad, que también tiene la intención de fortalecer la paz universal y el acceso a la justicia.

19)    A  “confesión de parte, relevo de pruebas”: Los Estados miembros de las Naciones Unidas aprobaron una resolución en la que reconocen que el mayor desafío del mundo actual es una solidaria y mancomunada erradicación del flagelo moral de la pobreza extrema (salud, alimentos y vivienda digna), sosteniendo que sin lograrla, no podrá haber desarrollo humano duradero.

20)    Como los seres humanos no están solos ni aislados en el mundo, sino que viven en sociedad, la Iglesia desarrolla un juicio moral en materia económica, política, ecológica y social, a fin de inspirar actitudes justas en el uso de los bienes terrenos y en las relaciones socio-económicas. Resumiendo, la Doctrina Social de la Iglesia hace a un “corpus” de principios desarrollados a través del tiempo para dar justas orientaciones ante las realidades sociales, económicas, ambientales (Sínodo de los Obispos para la Amazonia, Octubre 2019´) y políticas en constante evolución (o ¿involución?).

Finalmente, muchas formas ha tomado en la práctica el camino hacia la democratización de la economía y de la igualdad de oportunidades, la más humana y equitativamente paradigmática es, sin titubeos, “el auténtico cooperativismo”, al fin y al cabo, nuestra más preciada recomendación.

 

Roberto Fermín Bertossi

Experto CoNEAU Cooperativismo

Investigador Cijs / UNC

Premio Adepa-Faca, 1990´

(Primera mención especial a la abogacía)