Nuncio en Caracas: “Este país me ha robado el corazón”

Macky Arenas/RCL:

La Iglesia ha dado la bienvenida al Adviento generando esperanza y llamando a la solidaridad.

Cada diócesis, cada parroquia y cada comunidad o movimiento eclesial se han activado para recordar el trascendente significado del Tiempo de Adviento y levantar la esperanza a los venezolanos, quienes buenas razones tienen para andar de capa caída. Los desaguisados políticos, la indiferencia del gobierno ante las más elementales demandas de la población y la perspectiva de unas navidades con familias separadas, es motivo para el desaliento y la tristeza. La Iglesia local, que tanto se ha empeñado en combatir tales sentimientos, desarrolla un acompañamiento inspirado en la exhortación del Papa Francisco: una Iglesia que salga a las periferias, que rescate las tradiciones y con pastores que huelan a oveja.

El cronograma comenzó la víspera, con una misa al aire libre, la “Misa de la Esperanza”, encabezada por el Cardenal Baltazar Porras y concelebrada por el clero caraqueño. De inmediato, las diócesis incrementaron sus tareas de asistencia en salud y apoyo alimentario a las familias más necesitadas.

Jornada en la Nunciatura

La Nunciatura Apostólica en Caracas no se quedó atrás:  abrió sus puertas a las familias desde este 1º de diciembre. Acudieron padres e hijos a disfrutar de un completo programa de oración y recreación, donde no faltó el compartir la mesa y el alimento.

Mons Aldo Giordano, el simpático y risueño Nuncio Apostólico  de Su Santidad- celebró la misa tempranera a la que siguió una jornada de solidaridad y diversión, muy a la venezolana. Desayuno criollo, el sonoro estruendo de las gaitas del Colegio Mater Salvatoris, un conjunto ganador del concurso intercolegial, integrado por lindas y alegres muchachas cuyo ritmo hizo estremecer las austeras paredes de la nunciatura, además de un mago que hizo las delicias de grandes y chicos. Entre los grandes, por cierto, estaba el propio nuncio quien se sentó como un muchacho más, y reía a mandíbula batiente, recordando, por momentos, al divertido vídeo que circula en las redes mostrando a un inédito papa Juan Pablo II, doblado de carcajadas a causa de las locuras de un payaso que llegó a la Plaza San Pedro.

Los hermosos villancicos del grupo “Amigos de los Ciegos” revelaron a una coral de invidentes interpretando de manera exquisita los cánticos que acompañaron la celebración de la Eucaristía. Demostraron que la falta de un sentido no impide, sino que mejora, la capacidad de sentir y hacer música. Ataviados con sus camisas azul turquesa, apoyados en sus bastones, parecían un coro de ángeles con lentes oscuros al lado del altar.

  “Y quién es el nuncio?…Usted!”  

Al terminar la misa, la nota que arrancó risas a todos. El corto intercambio entre el nuncio y los niños:

_ Saben ustedes dónde están?, preguntó

_  En una Iglesia, respuesta general

_ Claro, esto es una Iglesia, una capilla. Pero esto se llama Nunciatura, que es la casa del Papa.

_ Ahhhh…

_ Y quién es el nuncio?, volvió a preguntar

_  Usted!!!!  (Carcajadas generales).

 

Con mucha paciencia y lenguaje sencillo les explicó qué es un nuncio y qué hace. Terminó con palabras que arrugaron el corazón a todos: “Yo vengo de Italia. Tengo cinco años en Venezuela y les confieso que este país me ha robado el corazón”. Arrancó fuertes aplausos. 

Un día feliz

Las Canonesas de la Cruz, congregación religiosa femenina que asiste a la nunciatura en la cual lleva treinta años, se desplazaban atentas y sonrientes entre los asistentes. Apoyadas por un grupo de voluntarias, servían el desayuno y ordenaban el sencillo festín. No todos los días se puede comer emparedados, empanaditas de carne y demás obsequios, humildes pero muy gratos al paladar criollo.

María Iriarte, una de las religiosas, nos decía que la actividad respondía a una iniciativa del Papa Francisco por lo que Monseñor Giordano había dispuesto celebrar la “Jornada de la Caridad”. “Para acoger a los niños de varias parroquias de Caracas –explicó- hemos invitado a familias de dos barrios, cuyos hijos se preparan la Primera Comunión y la Confirmación. Como ves, tenemos magos, gaitas, meriendas, el almuerzo con los niños y un muñecón que viene por ahí…”, agregó sonriendo con picardía.

El objetivo era dar a los niños un día feliz, con entretenimiento para niños y, sobre todo, ese cariño que sólo la Iglesia es capaz de repartir porque brota de la alegría que todo cristiano renueva en Adviento. Después supimos quien era el muñeco, un gigante disfrazado del emblema que distingue a una famosa marca de ponqués, delicia que venía a repartir entre los chamos. “Se trata de amenizar el tiempo de Adviento, aprovechando que aún los niños están en la parroquia”, dijo la religiosa.

 

Un nuevo camino para Venezuela

“Es el día de la Fraternidad, la Caridad y la Amistad –precisa el nuncio. Desde hace dos años el Santo Padre invita a las comunidades de la Iglesia Universal a realizar un día de la Caridad. Es algo simbólico pero es hermoso ver cómo se vive hoy, primer domingo de Adviento, sobre todo pensando que el Adviento es un nuevo camino, una novedad, comienza una vida nueva y con estos pequeños gestos decimos que queremos empezar un nuevo camino en Venezuela”.

Los convidados disfrutan y corretean a nuestro alrededor. El nuncio habla a la grabadora de mi teléfono, siempre pendiente del que salta aquí o el que brinca allá, temerosos de cualquier caída con golpe incluido. No obstante, continua: “Así como hemos invitado a niños de parroquias y colegios donde hacemos labor, también trajimos a la Coral Amigos de los Ciegos, justamente para significar la fraternidad compartiendo con personas que tienen una discapacidad pero un hermoso arte, han podido desarrollar este talento artístico que es un don, un regalo de Dios. Los niños alegran hoy esta casa. Son el futuro de este país y queremos que  vivan esta jornada con tanta variedad, además de disfrutar de juegos y del almuerzo”.

En efecto, voluntarios preparaban un suculento hervido en el patio de la nunciatura. Tres gigantes ollas estaban sobre las brasas y comenzaba a oler muy bien. «Alcanzará para todos, se preguntaba Mona Giordano?»… «Acá comen al menos 80!», calcularon los cocineros transportando bandejas con pollo y verdura.

Quedó encantado con los niños. “Me sorprende que sabían quién es el Papa Francisco, su afecto por él…y también que soy el nuncio, jajajajaja!”.

 

Una Iglesia de jóvenes

La tarea de predicar esperanza parece descomunal en una Venezuela desanimada y frustrada mil veces en sus expectativas de mejorar la calidad de vida, lograr libertad y vislumbrar un mejor futuro. Pero el nuncio ofrece su más reciente experiencia en el recorrido por el país.

“Participé con el cardenal Porras en la Misa de la Esperanza y vi al pueblo de Caracas lleno de fe. Estuve también en Carúpano –estado Sucre, una de las zonas más deprimidas del país- y me impresionó ver cómo la Iglesia está presente, aun con sus posibilidades limitadas en medio de una situación muy difícil. Visité Cáritas, es impresionante observar la organización que tiene!, sobre todo los jóvenes que están volcados en conseguir y proveer medicamentos, comida; luego, fui a las cárceles y allí también constaté la presencia de una Iglesia colaboradora y animada. Celebré misa en un centro penitenciario donde muchachos católicos tienen presencia permanente y otros, que antes fueron presos, hoy trabajan en labores de reeducación por sus compañeros todavía privados de libertad”.

Un pueblo nuevo está en gestación

Allí mismo en el estado Sucre, Mons Giordano visitó varios lugares. Lo llevaron a San Juan de Las Galdonas,  zona pesquera ubicada hacia el norte de la península de Paria, a cinco horas de la capital, Cumaná, famosa por la belleza de sus costas y playas, pero también por un enfrentamiento entre bandas delictivas en septiembre del 2018, luego de que  la banda de San Juan de Unare le tumbara un cargamento de droga a la de San Juan de las Galdonas,  con saldo de más de 20 hombres fueron asesinados y descuartizados, según testimonio de habitantes de la zona y a pesar de que el gobierno negó la existencia de la masacre.

Sobre esta etapa de la visita comentó: “El peso de la ilegalidad, el narcotráfico, las bandas es innegable y muy fuerte y su violencia produce muchas muertes. Se habla de 200 o 300 muertos al ano por esta causa. La presencia del nuncio era llevar un mensaje de esperanza. Las personas que allí viven sienten también el acompañamiento de la Iglesia. Gracias a la Iglesia y otras realidades, se está creando una red de solidaridad que está ejerciendo una influencia muy positiva pues está construyendo un pueblo nuevo. Tenemos la tentación, en los momentos difíciles, de confiar en la violencia, desechar los valores y girar hacia la ilegalidad. Es una tentación dejar de lado el mensaje cristiano. Sin embargo, a través de esta red de solidaridad, veo desarrollarse un pueblo, el mismo que me ha robado el corazón, incubando un ciudadano nuevo. Ciertamente, veo señales de esto y a eso lo llamo esperanza”.

Es la esperanza que invocamos en este tiempo de Adviento, saber que Dios habita entre nosotros. “Tenemos que descubrir Su presencia y ella significa siempre un camino nuevo. El olfato me dice que se construye algo nuevo y mejor”, termina diciendo con una sonrisa y alguien lo requiere para unas fotos.-

02/12/2019