En recuerdo y memoria agradecida a José María y José Manuel Velaz

José Domínguez Ortega:

Las  fuerzas económicas más poderosas de la tierra serán puestas en marcha solamente cuando sean rescatadas las inteligencias cautivas por la ignorancia

José María Velaz S.J.

Por su nacimiento en Chile, donde vivieron unos años los Velaz, José María tenía la impronta de América. Después del regreso familiar a su terruño vasco, ingresa en la Compañía de Jesús; concluidos sus estudios es enviado, como él lo quería, a la Tierra de Gracia, como la llamó Colón. Más adelante y para sumar esfuerzos viene, también a Venezuela, su hermano José Manuel, quien sería el continuador de su proyecto.

A Fe y Alegría, su obra extraordinaria, estos dos sacerdotes ejemplares dedicaron sus vidas. La muerte del Padre José Manuel me sorprendió fuera del país y fue un aldabonazo en mí de conciencia y una invitación a la meditación. Nunca, como hoy, Venezuela necesitó más de reflexión seria y de autocrítica y el ejemplo de estos dos jesuitas, que aquí recuerdo, es una perfecta y oportuna ocasión para ello.

La Providencia, me dio la oportunidad de conocerlos bien, de trabajar y participar con ellos, muchos años, en el proyecto que se inició por la gran generosidad de Abraham Reyes, el albañil donó su casa para la primera escuela.

Fui parte del grupo fundador de Fe y Alegría y testigo de privilegio de su desarrollo. En sus fundadores, tuve ejemplo y modelo de valores fundamentales que, hoy, están en seria crisis: renuncia a lo personal, amor a los hermanos y amor a Venezuela antes y por encima de cualquier interés propio o de grupo.

Con esos principios: amor al prójimo y amor a Venezuela, idealismo y mística, nacieron Fe y Alegría y sus escuelas: Educación para el niño y para todos los niños. Educación para los jóvenes. Educación popular integral. Educación total. Escuelas que son centros de dedicación social permanente al barrio y a los más necesitados. Educación de adultos, de la que Venezuela fue pionera y ejemplo. Enseñanza de oficios, atención médica, deportes, música y formación de maestros. En fin educación y más educación. Entrega y más entrega. Trabajo y más trabajo. Y eficacia. Con ética y valores morales, de un cristianismo en acción que dio los frutos que conocemos.

Fe y Alegría es hoy una realidad operativa en toda América y el eslogan de la primera campaña en la rifa anual: «Póngase a trabajar por Venezuela con Fe y Alegría» está más vigente que nunca. En recuerdo y memoria agradecida a José María y José Manuel Velaz, estas líneas aspiran y esperan que su obra y su vida nos sirvan de guía para que Venezuela, de nuevo, sea Tierra de Gracia, de paz, unión y libertad. En palabras del Padre José María: «Hermanos, salgamos al encuentro de las esperanzas fallidas». Hagámoslo ya. Ahora y siempre, con Fe y Alegría.

Josedomo693@cantv.net

José Domínguez Ortega // Con Fe y Alegría