Unidos en el corazón

Beatríz Briceño Picón:

Las mujeres nutren el corazón del mundo, y otra Mujer extraordinaria hizo posible que Dios tuviera un corazón de carne que permaneciera vivo en la iglesia, desde hace más de veinte siglos. La devoción a ese Corazón inmenso ha tenido momentos vigorosos en estos 2020 años que conviene no olvidar.  Personalmente creo que estamos en un tiempo fuerte de la historia, y la humanidad necesita unirse en un amor auténtico, en un amor que haga vibrar lo mejor de nuestras potencialidades y dé sentido a nuestra existencia. Por eso me parece que ha sido providencial y acertado el proyecto de Producciones Goya de recuperar para el gran público ese Corazón ardiente que acaba de estrenarse en España y estará pronto en México, Panamá, Costa Rica, Ecuador, Colombia y así hasta el resto del mundo.

La luz y el calor de Jesús están reconfortando a los espectadores en un mundo cada vez más frio y ahora asustado por un virus. Muchos están reencontrando una devoción que, aunque se ha mantenido en la Iglesia, estaba desteñida entre las aguas tormentosas del materialismo que nos inunda. Otros la están descubriendo y se sienten impulsados a contagiar el entusiasmo.

André Garrigó asumió con pasión la tarea de dirigir esta película, que permite tener una visión de conjunto de la rica espiritualidad del Sagrado Corazón. El apoyo de la Fundación Cari Filii, la Asociación Católica de Propagandistas y los centros de enseñanza CEU ha sido fundamental. Una trama ficcional, dirigida por Antonio Cuadri, combinada con fragmentos documentales, dan al espectador la posibilidad de enriquecer su cultura y al mismo tiempo su espiritualidad.  Es prematuro hacer conjeturas de lo que supondrá esta película no solo como espectáculo sino como instrumento evangelizador.

La presencia de la escritora María Vallejo Nágera, en su primera aparición cinematográfica, realizando un papel de periodista, da un gran apoyo a la actriz principal Karyme Lozano, que interpreta a una novelista hispanoamericana que debe escribir un libro por encargo. La periodista se convierte en guía en la investigación de la historia de las apariciones del Sagrado Corazón. De su mano iremos al Paris del siglo XVII, a Parey-le-Monial, al encuentro con Santa Margarita María de Alacoque; a Valladolid, a bucear en la vida del Beato Bernardo Hoyos, el de la “gran promesa”, 60 años después y hasta Quito tras las profecías de Sor Mariana Francisca de Jesús el siglo XVII y la Consagración de Ecuador al Sagrado Corazón en 1873, primer país en hacerlo.  Cientos de historias se reencuentran y nos actualizan. Es demasiado frágil la tradición de los pueblos que olvidan o sobreponen fragmentos de vida que, de ordinario deberían sumar.

Interesante dejar claro lo hermanada que está la misericordia de Dios, en todo cuanto la película Corazón ardiente describe, con otros aspectos de la devoción al amor de Jesús, Dios hecho hombre que es Camino, Verdad y Vida. Así por ejemplo el enlace con Santa Faustina Kowalska y su Divina misericordia y otras expresiones que encontraremos en el film que dedica también su investigación a varios milagros eucarísticos donde se ve el pan transformado en carne y más concretamente en tejido cardíaco.  De allí esa relación con la tradición de los nueve primeros viernes que cada día renace entre nosotros.

La trama de ficción nos muestra, entre muchas cosas, el poder del perdón para transformar corazones endurecidos o distraídos. En todo momento hay emoción. Al final nos ofrece la música de la cantante argentina Athenas que hace notar el contrate de un mundo frio de nieve gris, con el cálido fuego que rodea el amor de Cristo: Corazón ardiente, que también es imagen del corazón humano capaz de perdonar y amar apasionadamente.

El documental recorre algunos aspectos de actualidad, entre ellos la explicación de un sacerdote de Barcelona, España, que comenta la reacción perenne del demonio ante la devoción al Sagrado Corazón. Y el testimonio de una mujer salvadoreña, residente en Paris, que ha viajado por muchos países dando testimonio vivo de la nueva primavera de una devoción tan entrañable que vuelve a cobrar fuerza en nuestro Siglo XXI.

 

Beatriz Briceño Picón

Periodista UCV-CNP

Fundación Mario Briceño Iragorry