Pérdida de referencias de identidad. El Líbano trepida

Zeina Zerbé Dib:

Aún cuando la bandera libanesa, expuesta en los balcones de las viviendas, lleva en ella los vientos de la intifada de octubre del 2019, la primavera misma, brota, engañosa, sobre un Líbano sembrado simbólicamente de banderas irano-sirias, ruso-chinas, venezolano-cubanas pertenecientes a los gobiernos integrantes de un eje al cual el Líbano rechaza pertenecer.

El libanés perturbado que camina hoy por la calle ya no lo reconocemos, ya no sonríe. Herido en el corazón de su poder adquisitivo por la inflación drástica de la libra libanesa, lo piensa mucho, negocia con sus ingresos devaluados, con el dinero que le queda de su retiro o del cierre de su propia empresa antes de decidir si comprar leche, Nescafé, chocolate, queso, leche de soya o alcohol; mientras que los ciudadanos mucho menos privilegiados, buscan en los contenedores de basura cómo alimentarse ellos o sus hijos, llorando o gritando su hambre a través de los medios. Su miseria resuena, no obstante, en el vacío, como un eco, como toda respuesta de un poder ejecutivo lento, incompetente, clientelista, feudal e impotente.

Si no se tratara sino de una crisis económica transitoria, del tiempo de desarrollar las estrategias y reestructurar la deuda, el libanés habría aceptado pagar el tributo en prenda de mea culpa como el precio merecido por haberse sometido, por largos decenios, a un poder corrompido; habría pagado su deuda humillante y su dependencia infantil de un líder que manipula sin escrúpulos para asegurar su sobrevivencia política; habría pagado su carencia de espíritu crítico. Ese tributo económico, aunado a la intifada política de octubre, le habría permitido transitar progresivamente hacia la madurez política y hacia un mayor compromiso con sus responsabilidades ciudadanas.

No obstante, la depauperación de la población se acompaña de detenciones arbitrarias de manifestantes -la mayoría adolescentes- contras los cuales se practica la tortura, así como la citación de periodistas ante tribunales militares por el delito de opinión, amenazas de cierre de universidades y escuelas privadas –en medio de dificultades financieras- para beneficio de una universidad pública nacional y la escuela pública (sabemos lo que ellas significan en términos de adoctrinamiento político impuesto  en las escuelas públicas de Siria por ejemplo), de dificultades de acceso al mercado internacional  a causa de la imposibilidad de transferir dinero en divisas hacia el extranjero.

De repente, por ejemplo, el precio de los libros editados en Europa o los Estados Unidos se convierte en exorbitante; la suscripción a diarios extranjeros es un lujo… lo cual implica un límite en el acceso a nuevas publicaciones y, como consecuencia, un empobrecimiento mental e intelectual. Además,  los limites de retiros impuestos a las cartas bancarias impiden a los libaneses viajar. La frontera sur, estando cerrada, limita las operaciones de importación, los viajes se verán muy reducidos pues el solo acceso comercial, cultural y social posible no puede ser sino a través de la baja frontera Siria con la cual Gebran Bassil y Hassan Nasrallah invitan a restablecer las relaciones. Hace falta, creo yo, un más amplio objetivo.

El Líbano paga hoy el precio del fracaso del 14 de Marzo, del acuerdo de Mar Mikhael, del acceso de Michel Aoun a la presidencia, del fracaso de la intifada de octubre, debilitada por sus propias disidencias por el hecho de no haber sabido imponerse políticamente. Una intifada, ante todo, asesinada por el poder de turno debido a la información de un gobierno donde los ministros fueron colaboradores de la ocupación siria del Líbano, un gobierno monolítico que pretende, además, a nivel económico, socavar el modelo liberal para hundirnos en la era de un comunismo amotinado.

Este artículo es un llamado de alerta lanzado sobre el Líbano y a nivel internacional. El Líbano se estremece! El recurso de la calle ha probado todos sus límites. Es tiempo de asumir otro proceso: el de la resistencia política, cultural, social y económica. A nivel político, es tiempo tal vez de declarar al Líbano un país políticamente ocupado y llamar a la liberación del territorio. La batalla por la liberación y el desmantelamiento de las milicias pavimentará a una posible salvación cuyas ondas repercutirán, ya positivamente, sobre los demás sectores.–

Traducción: Macky Arenas

OLJ / Par Zeina ZERBÉ, le 19 mai 2020