Ira incontenible

Mons Fernando Castro Aguayo:

“Es inútil hablar de lo mal que están las cosas si no estoy dispuesto a actuar. Lo injusto lo puedo tolerar, pero nunca acostumbrarme.”

Nuestro pueblo sufre. Sin agua, sin gas, sin electricidad: sólo se entiende por la ineficiencia sostenida durante años en el mantenimiento y mejora de los servicios básicos. Al confinamiento a causa de la pandemia, se añade ahora algo inaudito en Venezuela: la ausencia de gasolina.

Como persona de trabajo que la patria y mi familia formaron, contemplo el deterioro educativo y la desaparición de una sociedad articulada para impulsar el bien común. Además, veo que los jóvenes crecen, sobreviven, o si han podido prepararse, van a otros lugares donde puedan estudiar o trabajar.

La ausencia de gasolina ha llevado a las autoridades a sugerir cosas inauditas. El problema es explosivo e impulsa hacia una ira incontenible. La ira es la reacción ante un mal presente que me resulta difícil evitar: no es buena consejera. La ira acompaña a los que estamos vivos. El que no reacciona ante el mal, está muerto.

También hay que cultivar la ira hacia uno mismo, la ira hacia la pasividad: esta debe ser también incontenible. Hay que preguntarse: ¿soy pasivo ante la situación en la que estoy?, ¿cómo me debo organizar para mejorar las condiciones de mi familia, de mi comunidad? Es inútil hablar de lo mal que están las cosas si no estoy dispuesto a actuar. Lo injusto lo puedo tolerar, pero nunca acostumbrarme.

Si aplaudimos cuando llega la luz o el agua o la caja de comida, caigo en la indignidad. Agradecidos por los dones de Dios, con mucha decisión debemos anhelar un país mejor, e involucrarnos en la participación ciudadana.

Ruego al buen Dios, que la justa indignación por el sufrimiento de tantos y tantas, se encauce por vías de organización social y política eficientes, sin ventajismo y sin corrupción. Entonces empezaremos lentamente a mejorar.  No se resolverán inmediatamente los problemas. Sin embargo, entraremos en un tiempo de post guerra, o sea reconstruir poco a poco, después del “arrase”.

 

Fernando Castro Aguayo

fcastroa@gmail.com