Antiguos textos en hebreo del Reino de Judá arrojan luz sobre la composición de la Biblia

Las inscripciones del Fuerte de Arad son uno de los pocos testimonios escritos del período del Primer Templo que ha llegado hasta nuestros días.

Las inscripciones hebreas del Fuerte de Arad, en la frontera sur del Reino bíblico de Judá, son uno de los pocos testimonios escritos del período del Primer Templo que ha llegado hasta nuestros días.

El centenar de ostraca (textos escritos en tinta sobre objetos de cerámica) está fechado en el 600 a.C. y aportan un registro de la distribución de provisiones a las unidades militares poco antes de la destrucción de Judá por el ejército invasor babilónico de Nabucodonosor. Todos ellos proporcionan información de incalculable valor sobre la vida diaria del personal del ejército judío y contribuyen a los campos de investigación de la historia del antiguo Israel, la epigrafía hebrea y la exégesis bíblica.

Un equipo multidisciplinar de expertos de la Universidad de Tel Aviv han analizado dieciocho de estos textos en hebreo antiguo que han sido examinados por primera vez por un especialista forense en caligrafía cuyos resultados han sido comparados con algoritmos matemáticos. Las conclusiones se publican ahora en la revista Plos One.

Para sorpresa de los investigadores, el examen forense revela una alta probabilidad de que detrás de los textos hubiera habido al menos doce escritores. Este es un incremento importante con respecto a las estimaciones algorítmicas publicadas anteriormente, que señalaban de cuatro a siete autores.

Y la cifra es relevante porque muestra que el nivel de alfabetización de aquella época es más elevado de lo que se pensaba en un primer momento. Se trataba de un destacamento alejado en el que se calcula que había unos veinte a treinta soldados. Si había un mínimo de doce autores que llevaron a cabo dieciocho inscripciones en poco tiempo podría significar que el nivel de alfabetización entre los alrededor de 120.000 habitantes de Judá podría ser alto.

«No estaba reservado a un dominio exclusivo de los escribas reales», ha afirmado a Efe Israel Finkelstein. Se había extendido por toda la jerarquía militar, hasta el intendente y probablemente incluso por debajo de ese rango. Esto implica que ya existía una infraestructura educativa que podría apoyar la composición de textos literarios en Judá antes de la destrucción del Primer Templo

Este dato es clave para el debate que existe desde hace un siglo para determinar si la primera fase importante de compilación de textos de la Biblia tuvo lugar antes o después de la eliminación de Jerusalén. La proliferación de la alfabetización se considera una condición previa, como mostraron en un estudio anterior publicado en «Proocedings of the National Academy of Sciences».

Los investigadores señalan principalmente al Libro de Deuteronomio y a la primera versión de la narrativa consolidada presentada en los Libros de Josué, Jueces, Samuel y Reyes: la llamada Historia Deuteronomista