La tragedia detrás del COVID: Caen los médicos en Venezuela

El parte de muertes de personal sanitario es aterrador debido a las pésimas condiciones de trabajo

Cada día se sabe de varios, no de uno sólo, que ya sería mucho. “Caen como barajitas”, decía una colega cirujano hospitalaria cuando consultamos sus fuentes para Aleteia.

Es un drama humano que clama al cielo. El gobierno no aporta datos pero a través de los chats de médicos todos se van informando del deceso de sus compañeros.

“Puedes ocultar o disfrazar cifras de pacientes a los que atribuyes otra causa de muerte que no sea el Covid. Pero con los médicos es distinto, nos conocemos y reportamos privadamente lo que ocurre”.

Venezuela presenta un alto porcentaje de médicos fallecidos por coronavirus, respecto a los contagios totales en el país. Es el país donde la pérdida de médicos es más dramática. Una situación que deja en evidencia la grave crisis que enfrenta el sector sanitario  desde que se anunció el primer contagiado en el país.

Mucho riesgo y ninguna protección

El problema es claro: los médicos venezolanos están llevando a cabo una tarea muy riesgosa. No abandonan a sus pacientes y se hacen presentes en clínicas y hospitales a cumplir con su deber. Pero las condiciones de trabajo son pésimas. No cuentan con las protecciones necesarias. Se sabe que deben reusar mascarillas y guantes, los que en muchos casos ni siquiera se les suministran pues que el material para mantenerse a salvo del contagio no llega o no es suficiente.

Habló con su familia: les dijo que los amaba

Relata una crónica de El Diario el caso del médico anestesiólogo Aquiles Iturbe, quien comenzó a presentar síntomas de COVID-19 a mediados de agosto:

“Nunca pensó en abandonar a sus pacientes en esta pandemia, mucho menos dejar de trabajar en la Clínica La Floresta, en Caracas. Se aisló en su casa, pero pronto supo que tenía que ser hospitalizado. Ingresó a los servicios de terapia intensiva donde le notificaron a la familia que necesitaba un ventilador para poder respirar porque, en la clínica, solo disponen de un solo equipo. Antes de que a Iturbe lo ingresaran a la UCI, habló con su familia. Les dijo que los amaba.

Sus hijos desde el exterior organizaron un GoFoundMe para reunir el dinero necesario para comprar la máquina de ventilación. Recaudaron los fondos, lo compraron y el respirador ya estaba en camino a Caracas desde Estados Unidos, pero su papá se complicó. Falleció el 25 de agosto. Su hijo, Aquiles La Grave, comunicó lo siguiente horas después: “Murió como vivió, luchando por la vida y por Venezuela”.

 Los riesgos se multiplican

”No se trata sólo de los riesgos que, de por sí, conlleva trabajar con pacientes infectados con COVID, sino del abandono de los hospitales y las condiciones tan precarias en las cuales se opera”, nos decía un médico de la isla de Margarita uno de los lugares más afectados por el deceso de galenos.

Otra de las zonas donde los médicos han muerto en cantidades alarmantes es el estado Zulia. Mueren pediatras, neumonólogos, cardiólogos. En México, se reportaba hace un par de días unos 180 médicos fallecidos como país que también presenta cifras terribles. Pero ya Venezuela, según estos registros de los propios médicos, roza los 200 profesionales de la medicina. Ya para finales de agosto se reportaban 100 médicos fallecidos.

Y más atrás, la encuesta nacional Impacto Covid-19, levantada por la Comisión de Expertos de la Salud, reportó el 22 de marzo que 6.2% del personal de salud había dado positivo por coronavirus. ya se veía venir la tragedia…

Un testimonio que se pierde de vista

Algunos se han contagiado junto a sus familias. No obstante, ellos no desmayan. Saben el peligro al que están expuestos, pero siguen adelante. En realidad, el testimonio que los médicos venezolanos están dando en esta pandemia se pierde de vista y la población lo agradece y admira pero la preocupación es seria: no estamos como para perder médicos en este país. La colectividad está seriamente alarmada y muy afectada sicológicamente por este hecho que se suma al drama de la pandemia.

El régimen afirma tener todo controlado, pero en realidad lo único que controla es la salida de las cifras. Médico u hospital que se atreva a difundir algo al respecto, sufre las consecuencias. es por ello que los médicos que aceptan conversar al respecto piden la salvaguarda de su identidad.

“No es posible esta desgracia, que los médicos no tengan como protegerse -decía la mencionada cirujana hospitalaria que sigue al milímetro las defunciones de sus colegas estado por estado- No tienen ni tapabocas, se los hacen con trapo en el interior del país. ¡Esto no es justo!”.

Las mujeres son las más arriesgadas, llevan la cuenta y se las arreglan para pasar los datos a la prensa.

Un cuadro desgarrador

“Soy médico –nos dice otra- y estoy acostumbrada a la enfermedad y hasta a la muerte, pero te confieso que estoy muy afectada con este cuadro. Jamás lo habíamos vivido de esta forma. Tengo una amiga dermatóloga. Sus dos hijos murieron de COVID y ahora, ella y su esposo, también hospitalizados!. Esto no tiene tamaño lo que está pasando en Venezuela!”.

Hace algunos días, en la isla de Margarita, un gran cardiólogo infantil, persona excelente y profesional de amplia trayectoria en la isla, falleció. El segundo galeno que se fue en una sola mañana. Lo habían entubado dos días antes. Hay también ginecólogos en cuidados intensivos. Algunos corren con suerte y lo superan, como el caso de un neuro, una pediatra y un urólogo a quienes dieron de alta. Pero los casos de médicos fallecidos ciertamente salen de todos los parámetros que habíamos conocido en Venezuela.

Macky Arenas/Aleteia Venezuela | Sep 12, 2020