¡Misericordia Señor!  ¡Justicia!

Juvenal Salcedo Cárdenas:

Señor, sentados tu y yo, frente a frente y hablándonos con sinceridad, te digo que he sido herido, despreciado, vilipendiado y me pides que tenga misericordia  con ellos.

Señor,  lo veo duro, difícil, pero son mis hermanos.

Si yo  no cogí el mal camino, no  es por mérito propio ¡Qué sería si tu no hubieras estado  a mi lado! Por agradecimiento  contigo  debo ser compasivo con mis hermanos.

Oigo a tanta gente que quiere eliminar de la faz de la tierra a los que  han hecho daño a Venezuela. Tienen razón. Pero la justicia no la podemos  tomar nosotros por nuestras manos. Hay organismos que Dios ha dispuesto para ello.

¡Que lo parta un rayo! Sí, pero no lo ordeno yo ni lo dirijo yo. No tengo la ecuanimidad.

Pidamos  la justicia, no la roguemos. Seamos exigentes. Estemos pendientes.  ¿Cuántas veces hemos oído expresiones como estas? Yo no veo la TV porque me enferma. Me provoca es ahorcarlos. Me lleno de ira.  Entonces me estoy enfermando yo mismo. Dejémoslo en manos de Dios. El es el Dios de la Misericordia  y del Perdón, pero también de la justicia. Se dice: mil kilómetros de perdón, pero  mil kilómetros de justicia. ¿Es normal que sienta odio? Sí, pero digo: Señor  en tus manos encomiendo  mi espíritu y mi cuerpo. Sólo así  estoy seguro.

Tiempo al tiempo…pero rezando. Perdónalos pero perdóname. Laus Deo.

Montréal, 10 de septiembre 2020

Juvenal Salcedo Cárdenas