«Si la vida deja de ser algo sagrado, llevará a nuestra civilización a una catástrofe en pocos años»

Como cada año, del 13 al 15 de noviembre se celebra en Madrid el Congreso Católicos y Vida Pública, que organiza la Fundación CEU San Pablo y la Asociación Católica de Propagandistas. Será ya su 22ª edición y su tema central será la defensa de la vida humana en nuestros días. Debido a las incertidumbres por la pandemia del coronavirus, aún no está muy claro hasta qué punto será semipresencial. Preside su organización el historiador Rafael Sánchez Saus, con quien hablamos sobre la edición de este año y la defensa de la vida en el contexto actual en Occidente.

– ¿Congreso digital, presencial o semipresencial?

– Estamos pensando algo semi-presencial, con cierta afluencia de público en sala, pero sabiendo que el grueso de la asistencia y seguimiento será online. Quizá al final el público en sala se reduzca, o no, depende de cómo evolucione la situación. Pero lo esencial del congreso sigue ahí, los talleres, las ponencias…

– ¿A qué puede acceder un internauta, desde otra ciudad o desde Hispanoamérica?

– Cualquiera puede acceder por Internet a las conferencias plenarias, la inauguración y varias conferencias generales, pero los 8 talleres, donde hay mucha interacción, están reservados para los congresistas. Hablaremos de defensa de la vida, de la crisis demográfica, de la eutanasia y sus leyes, el aborto, la falta de atención a la maternidad, las políticas familiares o la imagen de los defensores de la vida en los medios de comunicación… Dos profesores de San Pablo CEU analizarán el fenómeno sorprendente de que quien defiende la vida tenga mala imagen en muchos medios.

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Una escena del Católicos y Vida Pública en Sevilla el pasado mes de febrero… las ediciones regionales han abierto camino al encuentro nacional en Madrid de noviembre

– El Católicos y Vida Pública siempre destacó por la gran libertad de los asistentes al participar, incluso en hacer preguntas incómodas desde el público a políticos o intelectuales…

– Sí, los talleres han intentado siempre aumentar aún más esa participación, más allá de simplemente hacer preguntas. Pero el Congreso además publica unas actas y un manifiesto que pueden tener mucha difusión e influencia en sus ámbitos. Por ejemplo, el año pasado circuló mucho en entornos educativos el manifiesto del congreso sobre libertad educativa…

– Esta semana hemos sabido que RedMadre, la red de ayuda a madres en apuros de las asociaciones provida, atendió en 2019 a 32.000 mujeres, el triple que hace apenas 4 años…

– Es que los poderes públicos tienen un déficit enorme en todo lo que se refiere a apoyar la maternidad. En las últimas décadas no han dado ninguna prioridad a la maternidad y la familia, son temas que a los partidos no les interesan. Las asociaciones provida, y muchas personas concienciadas, católicas o no, han intentado suplir esa inacción pública.

– ¿Como historiador ve alguna clave en los últimos 20 años?

– Los historiadores sabemos que las cosas que suceden en apenas 50 años no son acciones aisladas, sino que van ligadas. A la gente le parece que llegan una tras otra, pero son un mismo fenómeno. Por ejemplo, que el modelo familiar esté en crisis, que tengamos además la crisis demográfica más brutal que nunca haya habido en España, que el aborto se haya disparado, despenalizado y trivializado, que se presente ya como un derecho, que ahora se quiera legalizar la eutanasia... todo eso va ligado y habla de una cuestión de fondo: que el sentido de la vida se vacía. Si la vida deja de ser algo sagrado, todo eso se suma llevando a nuestra civilización a una catástrofe en pocas décadas. Y va ligado también a la ocultación del mensaje cristiano, el apartar a Dios.

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Una de las manifestaciones anuales «Sí a la Vida» que se celebran en España, denunciando el aborto, la eutanasia y la falta de políticas para proteger la vida de los más vulnerables

– En los años 80, para legalizar el aborto en España, el Tribunal Constitucional dijo que en el futuro cercano habría mejor medicina y buenos sistemas sociales, y el aborto así desaparecería… Pero han pasado 40 años, hay una medicina impresionante, un sistema social fuerte… y el aborto se mantiene.

– Con propaganda han ido insensibilizando a la gente. Por ejemplo, para aprobar la eutanasia, ocultan o silencian los avances médicos en cuidados paliativos. En cada época la propaganda usa distintos trucos. Detrás hay un designio.

– ¿Qué significa «un designio»?

– No quiero decir que haya un gran cerebro rector, pero sí hay ámbitos sociales y políticos que tienen claro que quieren borrar el sentido tradicional de la vida, la idea de que la vida es sagrada. Si la vida no es sagrada, es algo que los poderes de cada momento pueden usar a su gusto. La eutanasia pronto se ligará a la dificultad de sostener una población envejecida y dirán, como ya hacen, que somos una especie más, una especie cualquiera, y molesta, de la que sobran ejemplares.

– ¿Está España peor que otros países de Occidente?

– El demógrafo Alejandro Macarrón, uno de nuestros ponentes, advierte de que la población de España está en unos niveles de envejecimiento, sin natalidad, que no tiene parangón en todo el mundo. Ningún lugar del mundo tiene una demografía tan desastrosa como el noroeste español. Macarrón calcula que en 50 años los españoles autóctonos podríamos ser menos de 16 millones… y los partidos políticos y la academia ni plantean el tema.

– Usted es medievalista… ¿habrá una sustitución de población en España, con la llegada de población norteafricana, como en la Edad Media?

– No se parecerá a la Edad Media, porque en la Edad Media la población norteafricana que llegó a la península lo hacía en procesos muy largos, poco a poco, a lo largo de muchos siglos. Ahora hablamos de apenas 50 años, que históricamente no es nada, que afecta a nuestros hijos y nietos. Toda cultura necesita pensar en sus hijos y nietos… ¿acaso no se hace respecto a temas ecológicos?

– ¿Pero por qué la sociedad y los políticos españoles tienen menos conciencia que otros países respecto a la natalidad, la familia y el envejecimiento?

– Quizá es por un rechazo a las políticas natalistas de otras épocas, hay quien no supera ese prejuicio del pasado. Otros, simplemente, están deslumbrados del todo con ese poder sobre la vida. También hay mucha irresponsabilidad social. Vemos que Italia, Portugal e Irlanda, países de tradición católica, sufren una crisis similar. Parece que cosas que dependían de la salud religiosa de la población (familias fuertes, natalidad) al llegar la descristianización, se hunden.

– Aborto y eutanasia son temas clásicos, pero hay temas novedosos como el vientre de alquiler o el debate transexual en el feminismo, la ideología de género… ¿Veremos un feminismo provida en Occidente?

– El feminismo es una ideología, y como todas las ideologías tiene sus contradicciones, sus dogmas, sus herejes… Como católico, creo no puede llegar a darse un feminismo verdaderamente comprometido con la defensa de la vida. Podemos simpatizar con los que se oponen al vientre de alquiler, pero si buscamos aliados estables ahí nos llevaremos un desengaño. En este Congreso Católicos y Vida Pública nos centramos en la propuesta cristiana, que es la más brillante en todo lo que respecta a la defensa de la vida humana. En mi opinión, buscando aliados o extraños compañeros de cama uno puede, a veces, llegar a olvidar a sus verdaderos aliados, al pueblo que de verdad da vida y la defiende.

Pablo J. Ginés/ReL