La estrategia: agudizar la crisis

Mons Mario Moronta, Obispo del Táchira:
A veces, valerse de los refranes populares nos puede ayudar a entrar de lleno en algún tema o reflexiones sobre la realidad. Mi padre solía introducir muchas de sus enseñanzas para advertirnos  sobre actitudes que no debíamos tener o de riesgos que podíamos correr con uno que ahora traigo a colación: “soldado avisado no muere en guerra”. Con ello, podemos tener presente muy bien la realidad con la que nos enfrentamos: sus posibilidades, pero sobre todo por sus peligros. Así, al conocer al adversario, con la forma como se presenta o en las situaciones difíciles que hemos de enfrentar, entonces podremos actuar adecuadamente y no ser sorprendidos.
Uno de los más delicados problemas que tenemos ante nosotros es la indiferencia o el desconocimiento de lo que nos puede venir y suceder. De allí, la invitación a estar preparados. En el Evangelio, continuamente se nos advierte que hemos de estar muy preparados ante las situaciones que nos pueden alejar de Dios.  Esa preparación implica estar siempre listos para recibir al Señor Jesús que viene y toca a nuestras puertas.  En una de sus cartas, Pedro nos pide estar muy alertas ya que el maligno anda buscando devorarnos como león rugiente. Por eso hay que tener los ojos abiertos y los oídos atentos. Si el trasfondo de esta enseñanza bíblica tiene que ver con la integralidad de la vida humana y la invitación a mantenernos firmes en el camino a la plenitud, también es cierto que lo podemos aplicar para aquellas situaciones que en la cotidianidad exigen de nosotros el “estar despiertos”, atentos, para poder dar la respuesta necesaria.
Jesús, en su evangelio, nos señala algo que siempre hemos de tener en cuenta: “Los hijos de las tinieblas son más astutos que los hijos de la luz” (Lc 16,8). A partir de esta comprobación debemos tener la actitud de sabiduría que necesitamos para poder enfrentar tantos problemas, tantas tentaciones, tantos obstáculos y tantas dificultades con las que nos topamos. A los que les gusta y han hecho la opción por la oscuridad, sencillamente, no les importa la luz. En todo caso, prefieren las candilejas que encandilan a los demás y diera la impresión de que sus resplandores son los verdaderos.
Desde esta perspectiva, quisiera proponerles otro conjunto de reflexiones, de cara a lo que se nos viene. Ya hemos pasado el punto de no retorno. En un conjunto de reflexiones anteriores, indicamos las líneas generales der todo aquello que nos está por venir. Y, a la vez, señalamos el trasfondo filosófico-ideológico que tiene varias aristas: la fuente en el pensamiento de Antonio Gramsci, la imposición del Estado Comunal, amén de otras situaciones que marcan la realidad que vivimos. Muchos agradecieron el haber compartido estas reflexiones. No faltó quien se asustó, y también hubo quienes mantuvieron la actitud de conformismo y de duda, pensando que no va a pasar nada o que todo se va a resolver con acciones venidas del cielo.
Una de las cosas más claras es la existencia de estrategias. Estas aparecen muy bien delineadas junto con acciones que o se han venido haciendo o se van a realizar. Lo que se pretende conseguir con esas estrategias ha sido dicho por activa y pasiva; y todo lo que se ha anunciado o propuesto se ha venido realizando. Las estrategias de quienes se han opuesto no han tenido mucha fuerza y pocos resultados por varios motivos: uno de ellos, muy importante, es el desconocimiento o poner entre paréntesis, la ideología, lo que se estaba imponiendo y sus estrategias. A esto se une la errónea manera de enfrentar la situación: se pensaba que quienes mostraban su proyecto y lo han venido realizando tenían la misma forma de pensar que aquellos. Poco se tuvo en cuenta. Y de haberlo hecho, simplemente, se le consideraba como algo que no tenía sustento. Otro factor determinante es que quienes se enfrentaban a la ideología y al régimen que se estaba imponiendo, pensaban más en sus intereses y con poca referencia al pueblo. Y esto fue demasiadamente aprovechado por los ideólogos del proyecto que se está imponiendo. Mientras se fueron dejando al margen las bases populares, y sectores importantes de la juventud (sobre todo la vinculada a la cultura, amplios sectores universitarios y trabajadores) allí fueron a parar los ideólogos y transmisores de un pensamiento que sentaron los fundamentos de lo que en un futuro cercano puede devenir en el cambio radical de la nación venezolana, con la propuesta del “Estado Comunal”.
En círculos y programas destinados a asegurar su propuesta se ha ido abriendo la real posibilidad de un liderazgo que llevará a cabo la implantación del régimen comunal y sus consecuencias. Y como si fuera poco, muchos de  esos programas que apuntan a la formación de una nueva mentalidad –a educar a esos líderes- no se han quedado reducidos  en los pequeños grupos de estudio. A través de medios concretos, en particular las redes sociales, se ha venido difundiendo el contenido de las ideas básicas que constituyen la plataforma del pensamiento y de las acciones y de la finalidad a conseguir. Habrá quien ponga en duda esto… pero les invito a buscar en las redes sociales esos programas. Uno de ellos, diseñado en breves capítulos, cuenta con la exposición bastante fácil de entender desde un punto de vista pedagógico, y con la voz (e imágenes de apoyo) del paradigma personal de la propuesta: Chávez. Si alguno no lo quiere creer, le invito a buscar en youtube la serie titulada “CHAVEZ RADICAL”. No es el único programa. Existen otros, además de escritos que se consiguen fácilmente en las redes sociales y en servidores de internet. Ojalá que muchos despierten y entiendan que es necesario saber lo que quiere y piensa quien está imponiendo el proyecto con el que la inmensa mayoría de venezolanos no está de acuerdo… no hacerlo y pensar que otros vendrán a salvarnos, seguirá siendo una actitud de tibio conformismo… No se olvide lo que indicáramos al inicio: “Soldado avisado no muere en guerra”.
Al seguir el pensamiento de Gramsci, los promotores de la implementación en Venezuela del Estado comunal, tienen una estrategia clara y definida: aprovechar y profundizar la crisis. La crisis en Venezuela viene desde hace muchos años. Ya en abril de 1989, los Obispos venezolanos habían advertido con voz profética que la crisis de Venezuela implicaba el compromiso de recuperar integralmente al país, lo cual conllevaba la renovación moral de toda la sociedad. Decían también los Obispos que si se comenzaba en ese momento, aunando esfuerzos, en 30 años se podría superar las dificultades y tener una nueva Venezuela. Han pasado más de 30 años… y poco se hizo. En ese marco llegó al poder el proyecto que se ha venido imponiendo. La crisis se agudizó. Ya no es sólo política, económica y social, sino tiene fuertes ribetes morales. Es una crisis global.
Pocos se dieron cuenta de la estrategia. Quienes manejaron la implementación del proyecto del cual hemos venido hablando, se valieron de la conseja de Gramsci: “Una verdadera crisis histórica ocurre cuando hay algo que está muriendo y no termina de morir y cuando hay algo que está naciendo y no termina de nacer”. Para los detentores del poder, lo que está muriendo –y hay que terminar de hacerlo morir- es lo conocido como la IV República. Asimismo, se ha de acabar con la concepción “burguesa” del Estado. De allí la necesidad de que termine de surgir lo nuevo que está naciendo, como lo es el “Estado comunal”.
Pocos se dieron cuenta que dentro de la estrategia para conseguir el fin predeterminado, había que jugar al desastre. Muchos piensan que el ejecutivo y todo lo que tuviera que ver con la dirección del país se había llenado de gente incompetente. Todo eso estaba “fríamente calculado”. Se destruyó el aparato productivo, se impulsó la corrupción y se fue creando una atmósfera de conformismo: las colas para conseguir gasolina y gas, para conseguir alimentos y otros insumos… la aparente ignorancia de parte de los responsables de los ataques contra los derechos humanos de todos, las torturas, las represiones… el menosprecio de las instituciones, el quiebre de la educación y de los servicios públicos, sobre todo el de salud… Todo esto ha sido promovido a posta. Se criminalizó la crisis. Se ha estado jugando al cansancio y se ha buscado dividir o enfrentar las instituciones, sobre todo las de carácter político… Los migrantes son considerados gente de segunda o de descarte. Incluso, desde las altas esferas del Ejecutivo, lamentablemente acompañado por la caja de resonancia de algunos inescrupulosos, se les acusó de “trocheros infectados bioterroristas” a quienes regresaban al país por razones que conocemos… la disidencia se persigue (incluso de gente del mismo oficialismo)…
A nivel internacional se habla de “Estado fallido”. Se promueven diálogos o negociaciones. Eso no sirve de nada hasta cuando se reconozca que estamos ante un movimiento que ha criminalizado sus acciones y la crisis en beneficio propio. Si revisamos el “Estatuto de Roma”, que tiene rango de ley en Venezuela, es fácil comprender la cantidad de crímenes de lesa humanidad que se cometen en Venezuela… pero eso no parece ser el tema de quienes más bien están preocupados de Venezuela por ser ésta actualmente una ficha del ajedrez geopolítico. El régimen juega con dos tácticas que ha sabido explotar al máximo: la insistencia de que todo es culpa del bloqueo económico. Ciertamente que éste a quien más golpea es a la gente… pero es tremenda excusa para sostener la implantación de su proyecto. Junto a esto, la táctica metodológica del manejo “göbbeliano” de la información.
“Soldado avisado no muere en guerra”… y estamos avisados en demasía: la criminalización de la crisis, hecha con toda la intención del caso, la hemos de afrontar con certeza y compromiso. Si alguno duda de lo que hasta ahora hemos señalado, le recomiendo que vea Chávez Radical: Crisis, Bloque Histórico e Ideología» (en YouTube https://youtu.be/xxnWoR61z30). Sobre la propuesta acerca del Estado comunal, recomiendo ver: Chávez Radical: «Las comunas deben convertirse en un sistema unificado nacional» (en youTube https://youtu.be/ZIK3rV_2ges).
Finalmente, quiero indicar algo que podemos ver en la propuesta estratégica que hemos venido señalando. Además de criminalizar la crisis, de buscar acabar con el Estado en su forma actual y terminar de hacer morir lo que según ellos está muriendo y para poder hacer surgir el Estado comunal, hay que enfrentar de manera clara tres instituciones que, según su ideología, sostienen la hegemonía que debe ser derrotada: se trata del sistema educativo, los medios de comunicación social y la Iglesia Católica. La realidad habla de  por sí. Hemos visto cómo hasta ahora el sistema educativo, que ya venía en crisis desde hace tiempo, ha sido desmantelado y su reconstrucción apuntará a todo un proceso de concientización, ideologización y educación según los parámetros propios de su proyecto.  En cuanto a los medios de comunicación social, hemos visto cómo éstos han sido sometidos a la autocensura y no transmiten toda la verdad ni todas las informaciones que requiere la ciudadanía. Comprobamos la persecución y encarcelamiento de no pocos comunicadores y dueños de medios, así como el cierra de periódicos, emisoras de radio y televisoras. Todo esto, ciertamente, hay que enmarcarlo en la “criminalización” de la crisis.
Queda la Iglesia. Ha tenido embates… pero, la próxima institución que será atacada será la Iglesia. Quizás se haga con finos criterios de acción. Más que cerrar templos o prohibir actividades, la táctica será atacar “personas” concretas y desprestigiar a la jerarquía (en particular a los obispos quienes según ellos no están al lado del pueblo). Para ello, se valdrán de elementos religiosos vinculados a la religiosidad popular (no considerada ésta desde el punto de vista de lo religioso sino desde lo cultural y sociológico) y se ensalzarán figuras de sacerdotes y laicos católicos afectos al régimen considerados como modelos de lo que sería la Iglesia verdadera. Frente a esto, sin mucho que darle vuelta, lo que debemos es prepararnos (¿Lo estamos? ¿Tenemos conciencia de ello?). En otro ensayo sugeriremos algunas líneas a seguir.
Como indicaba en mi anterior artículo, quisiera estar equivocado. Siento que no lo estoy. Quizás faltan muchos detalles qué precisar y qué aportar. Pero, si somos hijos de la luz, como nos lo asegura Pablo en la 1 Tesaloniceneses 5, 5, no podemos estar indiferentes ante los “hijos de la oscuridad”. Un paso importante es saber ante quién estamos y a qué nos enfrentamos. Es necesario despertar y reaccionar… no lo podemos hacer sólo quejándonos o asumiendo posturas de resignación. Es necesario saber qué tenemos ante nosotros y cómo hay que actuar… el evangelio nos recuerda que Dios nos ha dado los dones necesarios para ser hijos de la luz y no para esconderlos en la tierra por miedo o tibia mediocridad.
 +MARIO MORONTA R.