Propósitos de Año Nuevo

Eduardo J Betancourt*:
  • Desde hace mucho he sido un fiel creyente en la importancia de la planificación estratégica y a través del tiempo he podido comprobar sus beneficios
  • Cuando el propósito tiene sentido y valor, es más fácil mantener la motivación. Dos buenos ejemplos los constituyen el Plan Táctico de Emergencia (PTE) y la reciente integración de los técnicos petroleros en búsqueda de soluciones a largo plazo
  • Establecer la orientación de nuestra vida con propósitos valiosos propicia la persistencia en la acción productiva y el disfrute de una vida más plena. Colaborando juntos tenemos más probabilidades de éxito
Algunos aprovechamos esos días más tranquilos que transcurren entre el 25 y el 31 diciembre, cuando ya hemos salido de las fiestas y compromisos navideños, para reflexionar sobre el año que acaba de pasar y elaborar nuestro plan de vida para el próximo año. Desde hace mucho he sido un fiel creyente en la importancia de la planificación estratégica, tanto a nivel empresarial, como a nivel personal, y a través de los años he podido comprobar sus beneficios.
Invertir un tiempo para analizar las tres áreas más importantes de nuestra vida: la personal, la de nuestras relaciones y la material, nos sirve para tomar conciencia de nuestras brechas y desequilibrios, y establecer propósitos significativos en nuestra vida y no simplemente una colección de buenos deseos, que pronto se abandonan.
Cuando el propósito tiene sentido y valor, es más fácil mantener la motivación, superar las barreras y aprovechar las oportunidades. La mente se vuelve más creativa y usualmente aparecen los recursos. Alguien dijo «creíamos que se nos habían acabado los recursos, cuando realmente lo que se habían agotado eran las ideas». Dos buenos ejemplos los constituyen el hoy llamado Plan Táctico de Emergencia (PTE) para la reconstrucción de la industria petrolera venezolana (IPN) y la reciente integración de los técnicos petroleros en la búsqueda de soluciones a más largo plazo para el problema energético venezolano. En ambos casos ha quedado demostrada la importancia del trabajo colaborativo para buscar las mejores soluciones.
En el primer caso, hace ya varios años, un grupo de profesionales, pertenecientes a diversas organizaciones, comprendieron la importancia de unir los esfuerzos aislados que hasta entonces se venían realizando y establecer una metodología común para elaborar un estudio acerca de qué hacer para recuperar a la IPN a partir del mismo momento en que cambiara el régimen que la ha arruinado. Eso se denominó la etapa de “emergencia”. Se creó el Grupo Inter Institucional y dos años después se tenía el primer “Plan de Emergencia”, que cubría toda la cadena de valor, con excepción de exploración (que no era requerida en esta etapa). Fue producto del trabajo desinteresado de más de 150 profesionales de alto nivel y sirvió como base para el actual PTE.
El segundo caso ha sido, en nuestra opinión, un ejemplo de cómo sacarle provecho a una situación adversa. Al comienzo de la pandemia algunos profesionales, trabajando independientemente, habían hecho un esfuerzo de planificación de más largo plazo para aprovechar la ventana de oportunidades que aún le queda a los hidrocarburos venezolanos. No obstante en una gran parte del sector petrolero o no había un conocimiento preciso de dichos planes, o no estaban claras las diferencias entre los mismos, las bases que los sustentaban, ni las prioridades que abordaban.
Para subsanar esa necesidad el Sector de Energía de VENAMERICA y los petroleros venezolanos agrupados en VAPA, decidieron unir esfuerzos en la realización de una serie de Webinars para difundir y discutir las diversas posiciones. En más de 40 Webinars, realizados entre abril y diciembre, se cubrió una visión de 360° de la IPN y se facilitó una mejor comprensión de los problemas y oportunidades que el futuro presentaba, tomando en cuenta los avances tecnológicos, los problemas ambientales y las condiciones sociopolíticas del entorno, así como los diversos escenarios que podrían presentarse. De allí también surgieron grupos de trabajo para intentar mejorar las propuestas contenidas en los diversos proyectos de Ley Orgánica de Hidrocarburos, y algunos Chats y conversatorios que permitieron un mayor intercambio de información y opiniones, y una mejora de relaciones entre los diversos sectores requeridos para tener éxito en una nueva gestión de la industria, especialmente entre los técnicos y los políticos.
Adicionalmente estos Webinars se diseñaron con una característica distintiva que pocos tienen: además del contenido, hay una «antesala» previa a la exposición y una «sobremesa» después de terminado el Webinar, todo en un ambiente informal. Esto les ha dado un toque humano, dentro de la frialdad del ambiente tecnológico, que unido a unas normas de respeto mutuo, ha permitido el reencuentro de viejos amigos y el surgimiento de nuevas amistades (y en uno que otro caso, la superación de viejas rencillas). Aún cuando el trabajo continúa y no todas las diferencias están resueltas, están tendidos los puentes y abonado el camino para obtener mejores soluciones.
Volviendo a nuestro tema original, establecer la orientación de nuestra vida con propósitos valiosos propicia la persistencia en la acción productiva y el disfrute de una vida más plena. Hay muchos propósitos por los que luchar, como por ejemplo: mantener y mejorar nuestra salud (especialmente en esta época), crecer intelectual y espiritualmente, incrementar la unión familiar y el círculo de amistades sinceras, dar una contribución sustantiva a la sociedad a la que tanto debemos, aumentar nuestros ingresos, crear mayor seguridad, mejorar la calidad de vida, y otros similares. Cada quien puede hacer su propio balance de necesidades y prioridades.
Cuando tenemos claridad de hacia dónde queremos ir se nos facilita el camino, aprendemos a establecer objetivos relevantes y además a saber cuándo cambiarlos para mantener el rumbo. Algunos estudios indican que si escribimos nuestros propósitos las probabilidades de mantenerlos se incrementan sustancialmente, pero cuando los compartimos las probabilidades de éxito son definitivamente superiores.
En este año que comienza te deseo lo mejor para ti y para tus seres queridos. Estoy seguro de que colaborando juntos tendremos más probabilidades de éxito y podremos ser llegar a ser mejores personas, tener una mejor familia, un mejor entorno de amigos, un mejor país y un mundo mejor.
* Eduardo J. Betancourt es Ingeniero Mecánico (UCV) y Abogado (UCV), con Maestría en Ingeniería de Petróleos (LUZ) y Especializaciones en Derecho Internacional Económico y de la Integración (UCV), y en Desarrollo Organizacional (UCAB). Trabajó en la Industria Petrolera durante 35 años, en las Compañía Shell de Venezuela y PDVSA, donde formó parte de su nómina ejecutiva. Ha sido profesor de postgrado en las áreas de Planificación Estratégica, Reestructuración y Optimización Operacional y Gestión Estratégica de Capital Humano, en la Universidad Central de Venezuela, Universidad Católica Andrés Bello y Universidad Simón Bolívar. Desde el año 2000, fecha de su retiro de PDVSA, se desempeña como consultor empresarial y profesor universitario. Es autor de varios libros, el último de ellos: “Estrategia, la piedra angular del éxito” (Amazon).
Enero 2021/Envía: Venamerica