¿Cómo informar adecuadamente sobre las vacunas y la vacunación?

En periodismo es común escuchar que si un perro muerde a un hombre no es noticia, pero si un hombre muerde a un perro tienes un titular. Reportar lo excepcional, lo llamativo, lo diferente, es parte del periodismo desde su visión más tradicional. Pero lo tradicional no siempre es una mirada adecuada para todos los temas.

Cuando se informa sobre ciencia es importante dar contexto y explicar más allá de las anécdotas, especialmente en temas de salud. Desde el inicio de la pandemia de covid-19, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió sobre el peligro que representa para los esfuerzos de atención y respuesta a la pandemia la “infodemia”, la propagación de rumores y desinformación. La cobertura periodística tiene un rol importante en el combate a la desinformación, especialmente ahora que inició la etapa de la vacunación en buena parte del mundo.

La historia de una persona que recibió la vacuna de covid-19 y murió unos días después es, sin duda, una noticia. Pero no necesariamente es relevante para la cobertura de la pandemia y el proceso de vacunación. Si la persona vacunada murió por un accidente de tránsito, una causa no relacionada a la vacuna, su historia puede ser una anécdota desafortunada, quizá interesante, pero no es una noticia sobre la vacunación. Si además la historia es presentada con un titular alarmista, el trabajo periodístico puede contribuir a los rumores, alimentar mitos y miedos a la vacunación.

A continuación presentamos algunas recomendaciones para hacer una cobertura adecuada y útil sobre la vacunación de covid-19:

1.- Dar información basada en la ciencia y usar buenas fuentes

Una buena cobertura sobre las vacunas para covid-19 debe tener como base los hallazgos científicos relacionados con las vacunas aprobadas y en desarrollo. Para ello es importante leer los estudios completos en publicaciones médicas y especializadas, e investigar todo lo posible sobre los resultados.

Debido al impacto de la pandemia, los estudios científicos se han acelerado y muchas veces se han publicado más rápido de lo usual. Por eso es importante revisar los datos completos, la metodología del estudio, investigar a los autores y, al reportar los estudios, dejar claro si fueron revisados por pares. La OMS recomienda no informar solamente con nota de prensa de las empresas desarrolladoras de la vacuna.

También es importante elegir bien las fuentes. Siempre usar datos verificados de instituciones oficiales como la OMS y consultar a médicos y científicos especialistas en las áreas de inmunología, virología, infectología. Si bien los políticos pueden tener relevancia en temas de distribución, logística y planes de vacunación, no son fuentes relevantes para opinar sobre los aspectos científicos de la vacuna.

2.- Informar siempre el contexto de la noticia

Puede ser útil reportar que algunas personas vacunas han presentado efectos adversos, pero es necesario explicar estos efectos en su contexto para dar una información completa que permita a los usuarios entender los riesgos reales.

“Más que cuáles efectos puede haber, en general es más importante el contexto. Por ejemplo, sería llamativo que la proporción de un efecto secundario sea particularmente notoria por encima de lo reportado en los estudios de fase 3. Si en el estudio se reportó que 12% tendría irritación en el brazo y en la comunidad vacunada se ve que hay 80% con ese efecto, pues el porcentaje se sale de lo esperado. Si no pones el efecto secundario en el contexto apropiado la gente no lo entiende”, explica el médico internista infectólogo Julio Castro.

3.- Explicar cómo funcionan las vacunas para covid-19

El desarrollo de vacunas implica varias fases de investigación y estudios para verificar su eficacia y seguridad. Una vez que un candidato a vacuna pasa las tres fases de estudios, debe cumplir una fase regulatoria para su aprobación ante las instituciones oficiales de cada país.

Este proceso puede demorar años. En el caso de covid-19 algunas fases se aceleraron. Sin embargo, acelerar el proceso no implica que haya riesgo con vacunas desconocidas. Las principales vacunas aprobadas covid-19 usan tecnologías que llevan años en desarrollo, como el ARN mensajero, pasaron por varias fases de revisión y sus resultados han sido publicados.

Es importante explicar como funcionan las vacunas aprobadas hasta ahora. Requieren dos dosis y sus efectos comienzan a notarse unas tres semanas después de recibirla. Además, hasta ahora la evidencia científica apunta a que las vacunas evitan un desarrollo grave de la enfermedad, pero todavía no hay suficientes datos para saber si evitan la infección. Es decir, una persona puede dar positivo en una prueba de covid-19 después de tener la vacuna y eso no implica necesariamente que la vacunación no funcione.

“Hasta ahora, la información que tenemos sobre la efectividad de la vacuna, en los datos de la fase 3, es que las personas que fueron vacunadas tuvieron una menor severidad en la enfermedad. No hemos tenido suficiente tiempo de observación y todavía se está estudiando la protección que ofrece”, explica Castro.

4.- Recalcar la importancia de la vacunación

Existen vacunas para más de 20 enfermedades y la OMS estima que la vacunación previene entre 2 y 3 millones de muertes al año. La vacunación es una de las principales políticas de salud pública para la humanidad, son seguras, efectivas y promueven la protección de toda la comunidad.

“Si evalúas diferentes estrategias en salud en la historia de la humanidad, las vacunas son las que han ahorrado la mayor cantidad de vidas. Seguido creo por los antibióticos. Es una estrategia cuyo impacto en la salud es tangible, han evitado miles de millones de muertes”, dice Castro.

La vacunación es además un proceso seguro y con suficientes controles para garantizar su impacto positivo en la salud pública. Son fundamentales en el control de ciertas epidemias y serán fundamentales en el control de covid-19. En este caso, es necesaria la vacunación de al menos 60 o 70% de la población para alcanzar el umbral de inmunidad de rebaño, el porcentaje de la población que se estima debe estar inmunizada para controlar la epidemia.

Informar adecuadamente sobre la vacunación y explicar su importancia brinda herramientas a los usuarios para tomar decisiones informadas en este proceso.

5.- Desmontar los mitos alrededor de las vacunas con información y respeto

“La mejor manera de combatir la desinformación es diciendo la verdad. Señalar lo que sabemos, cómo ha sido el desarrollo de vacunas en los últimos 200 años. No puedes discutir con una persona que no cree en las vacunas diciéndole que se la ponga porque te da la gana, es necesario explicar”, dice Castro.

En 2019 la OMS incluyó la reticencia a la vacunación como una de las principales amenazas para la salud global. El crecimiento de los movimientos anti vacunas ha provocado el resurgimiento de algunas enfermedades controladas. Florencia Ballarino, periodista científica y editora de Chequeado, comentó en un webinar organizado por la Organización Panamericana de la Salud que las vacunas son víctimas de su propio éxito: la gente que no ha visto el sarampión podría no querer vacunarse por considerarlo innecesario, pero no entienden que no ven el sarampión precisamente por la vacunación.

Pero la respuesta a las dudas no debe ser la imposición, sino la empatía. Entender las preocupaciones y explicar, con datos, por qué la vacunación es segura y una política de salud valiosa. “La mayoría de las consideraciones de los movimientos anti vacunas parten de premisas falsas, de un terror infundado que no tiene base estadística y científica. La respuesta es explicar cómo funcionan y eso requiere toda una estrategia”, dice Castro.

Desmontar los mitos incluye explicar la información disponible sobre todos los candidatos a vacunas y vacunas aprobadas, incluyendo aquellas que generan rechazo o dudas en la población, como puede ocurrir con la vacuna Sputnik V, desarrollada por el Instituto Gamaleya de Rusia.

“No tiene sentido rechazar de plano la vacuna Sputnik V. Sería una precalificación en base a criterios políticos, religiosos, o ideológicos. Lo que sí es importante es que el Instituto Gamaleya debe publicar sus datos de efectividad como hicieron todos los demás, en una publicación científica especializada. No se puede recomendar que se ponga una vacuna si sus datos no son conocidos. Pero tampoco creo que la vacuna te haga daño. El peor escenario posible es que no sea efectiva, pero no es que te va a cambiar el cerebro. Porque sea rusa no quiere decir que tendrá mayores efectos secundarios”, explica Castro.

6.- Usar lenguaje simple y definir los términos

La ciencia puede ser complicada de entender. Usar lenguaje claro y recursos creativos, como infografías, hace más sencillas las explicaciones de conceptos complejos. Siempre se deben definir los términos científicos, sin importar si se han explicado en artículos previos. Esto se puede simplificar con la creación de un glosario de términos asociados a la vacunación y vincularlo en todos los trabajos de la cobertura.

7.- Ser realista con las expectativas

Realizar un plan de vacunación mundial en corto tiempo es una tarea difícil, inédita para la humanidad. Aunque se han acelerado algunos procesos, y se logró la aprobación de las primeras vacunas con una rapidez y niveles de eficacia muy positivos, la capacidad de producción es insuficiente para lograr una vacunación global en el corto plazo. Además, la distribución de las vacunas implica un reto logístico, porque varias de las vacunas aprobadas requieren cadena de frío y no todos los países tienen infraestructura para implementar la vacunación.

Por otro lado están los costos y las desigualdades de acceso. Varios países negociaron la compra de vacunas desde que estaban en fase de estudio y ya comenzaron a vacunar a sus poblaciones de riesgo, pero otros no tienen acuerdos establecidos ni recursos para comprar vacunas suficientes.

Aunque inició temprano, el proceso de vacunación global podría extenderse por unos años. La cobertura de la vacunación debe explorar estos temas, los procedimientos de cada país y explicar sus retos, plantear expectativas realistas sobre el tema.

8.- Evitar los títulos alarmistas y el clickbait

Muchos usuarios digitales se quedan solo con el título del artículo o el texto de un tuit. Usar títulos alarmistas sin contexto solo por obtener clics es una manera de desinformar. Antes de reportar la muerte de una persona vacunada y titular por la vacunación es importante investigar los motivos de la muerte. Si no tuvieron nada que ver con la vacuna, se debe evitar un titular que la destaque.

“Hay eventos no asociados a la vacunación. Si te vacunaron y luego te cae un rayo jugando golf… para efecto de la vigilancia de las vacunas, ese efecto debe ser notificado por los investigadores, pero eso no quiere decir que esté relacionado con la vacunación. En los estudios fase 3 cualquier evento se investiga por expertos para determinar si es una consecuencia real de la vacuna”, explica Castro.

9.- Cuidar las imágenes en la cobertura

Las fotografías que ilustran los artículos sobre vacunas influyen en los usuarios. Las imágenes de niños llorando, agujas grandes o personas con dolor al momento de vacunarse pueden alimentar el miedo a la vacunación.

La OMS recomienda usar fotografías que incluyan personas de todos los grupos de edad, sexo y etnias. La vacunación no es solo el momento en que se aplica la inyección, las imágenes pueden mostrar también al personal médico, los cargamentos de vacunas y su preparación.

10.- Destacar a los científicos detrás de la vacunación

La cobertura de la vacunación es una buena oportunidad para visibilizar a quienes ejercen la ciencia. Internews recomienda publicar perfiles sobre inmunólogos, virólogos, genetistas, microbiólogos, explicar cómo funciona la ciencia y la importancia del intercambio de información entre especialistas.

“Mostrar la investigación científica ayuda a mejorar la alfabetización científica en las comunidades y evitar que los rumores y la pseudociencia se extiendan”, dice Internews.

LUISA SALOMÓN