Miércoles de Ceniza

Noris Mercedes Díaz de Bustamante:

“Eres polvo y al polvo volverás” (Gn. 3,19)

Estas palabras que El Señor pronunciará por primera vez dirigidas a Adán, por razón del pecado cometido, las repite hoy Día de la Ceniza, La Iglesia, a todo cristiano para recordarle tres verdades fundamentales:  su nada, su condición de pecador, y la realidad de la muerte. Hoy, más que nunca lo podemos percibir cuando nos regresan a la casa en una minúscula cajita…hechos polvo.

El polvo, la ceniza colocada sobre la cabeza de los fieles, algo tan ligero que basta un leve soplo de aire para dispersarlo, expresa muy bien cómo el ser humano es nada.

“¡Que corta hiciste mi vida… y que poco dura mi permanencia ante ti; un simple soplo es el hombre viviente!. Aunque Él nos entregó todo, al darnos a su hijo, no poseemos nada y seguimos esperando todo de su misericordia. Haz que vea, que vea qué frágil soy.” (Sl 39,6)

La Iglesia hoy invita a todos sus hijos a inclinar la cabeza para recibir la ceniza en señal de humildad y a pedir perdón por los pecados; al mismo tiempo les recuerda que en pena de sus culpas un día tendrán que volver al polvo.

Yo oí un testimonio de una persona que escupió a la otra en la cara, y la ignoró y la dio por muerta. Y un día en un grupo de oración durante la invocación del Espíritu Santo, visualizó el momento en que lo hizo, y cuando salió de retiro buscó a esa persona y le pidió perdón… El Espíritu Santo la sanó de sus rencores y malas relaciones con sus semejantes.

Pecado y muerte son los frutos amargos e inseparables de la rebeldía del hombre ante El Señor.

“Dios, no creó la muerte (Sab 1,13). Ella entró en el mundo mediante el pecado” (Rm. 6,23)

“Eres polvo y al polvo volverás” (Gn. 3,19)

Somos frágiles por lo tanto debemos recuperar el cuidado reciproco, buscar la salvación personal, porque no vamos a perdurar por siempre, y no sabemos cuándo El Señor nos llamará; y quizás para mañana es tarde. Si tienes algo en contra de tu hermano, habla con él, porque mañana puede ser tarde. No nos acostemos sin perdonar al otro, o sin pedir perdón, si estamos claros que hemos pecado. Devuelve lo que has quitado.

La paz implica lo material, moral y espiritual.

La paz conlleva a todos los aspectos del hombre… comida, vivienda, justicia y derecho.

El bien existe y siempre al final vence… perseverancia y constancia con el otro.

El bien, la fraternidad y la comunión son fundamental para nuestro equilibrio y nuestra buena relación.

El bien al otro, interesarse por él. No como limosna, sino en capacidad de hacer el bien. “El hombre, creado por Dios para la vida, la alegría y la santidad lleva dentro de sí un germen de vida eterna” (GS 18), por eso le hacen sufrir ese pecado y esa muerte que amenazan impedirle la consecución de su fin, y por lo tanto la plena realización de sí mismo”

Si tienes a una persona cercana o quizás en tu propia casa, entre tus familiares o vecinos, con la cual no tienes buenas relaciones, búscalo, reconcíliate y acércate este día a recibir la Ceniza y nacerás de nuevo para la vida en Cristo Jesús nuestro Salvador. Y si puedes, confiésate.

 

“Oración de perdón”

Perdónanos Señor.

Aún no apreciamos que te sacrificaste por nosotros para revivirnos del pecado

Perdónanos Señor, por no reconocerte en nuestro prójimo, cuando no socorremos a un enfermo, cuando maltratamos a un niño, cuando humillamos a un anciano, cuando ni siquiera compartimos un saludo con nuestros hijos, nuestros vecinos, nuestros compañeros de trabajo.

Perdónanos Señor.

 

Noris Mercedes Díaz de Bustamante

Correo electrónico: noridibus@gmail.com