La Iglesia en el Congreso de Angostura

A petición de la Academia de la Historia, el P Ugalde elaboró este ensayo y fue publicado el año pasado…Una pieza imperdible que  debemos leer y releer:

LA IGLESIA EN EL CONGRESO DE ANGOSTURA

(Academia de la Historia 11-7-19)

Luis Ugalde,s.j.:

DESDE LA PERSPECTIVA DEL CONCILIO VATICANO II

Mutua libertad y autonomía entre Iglesia y Estado

El modo como consideremos que debe ser la relación Iglesia-Estado determinará la lectura de los hechos y  decisiones del Congreso de Angostura sobre la religión. Si se considera como ideal el sometimiento de la Iglesia católica a la naciente República, o por el contrario que ésta debe someterse a la Iglesia, la lectura de los mismos hechos y decisiones será diversa.  Así mismo  si se considera que  pertenece a la identidad de la Iglesia consagrar y defender la monarquía y el Antiguo Régimen social y político como único posible para el católico, tendrá que ser negativa la lectura de los hechos y decisiones del Congreso en relación a la religión y la Iglesia católica. No olvidemos  que por ejemplo en España en los días de la proclamación de la 2ª República (1931) y en las consiguientes elecciones se defendía que el voto católico debía ser monárquico, mientras que el voto católico-republicano era objeto de repudio o sospechoso  de heterodoxia.

Nosotros leeremos la presencia de la Iglesia y del tema religioso en Angostura desde la visión del Concilio Vaticano II, que en esto, como en otras cosas, fue una puesta al día en temas que marcaban la ruptura e incomprensión entre  la Iglesia y el mundo moderno. El 7 de diciembre de 1965, concluyendo el Concilio luego de 4 años de trabajo, los obispos reunidos con el Papa Pablo VI envían unos MENSAJES DEL CONCILIO A LA HUMANIDAD con referencias específicas a determinados grupos con los que había habido malentendido s y rupturas, como las mujeres, los hombres del pensamiento y de la ciencia, los trabajadores, los gobernantes y otros. Nos interesa la página dedicada a los gobernantes. A ellos les reconoce  su autónoma  autoridad “Es a vosotros a quienes toca ser sobre la tierra los promotores del orden y la paz entre los hombres…”. Y agrega:

“En vuestra ciudad terrestre y temporal construye El (Cristo) misteriosamente su ciudad espiritual y eterna: su Iglesia. ¿Y qué  pide ella de vosotros, esa Iglesia, después de casi dos mil años de vicisitudes de todas clases en sus relaciones con vosotros, las potencias de la tierra, qué os pide? Os lo dice en uno de los textos de mayor importancia de su Concilio; no os pide más que la libertad: la libertad de creer y de predicar su fe; la libertad de amar a su Dios y servirle; la libertad de vivir y de llevar a los hombres su mensaje de vida. No la temáis: es la imagen de su Maestro, cuya acción misteriosa no usurpa vuestras prerrogativas, pero que salva a todo lo humano de su fatal caducidad, lo transfigura, lo llena de esperanza, de verdad, de belleza». (…) «Vuestros pueblos serán los primeros beneficiarios, porque la Iglesia forma para vosotros ciudadanos leales, amigos de la paz social y del progreso” (nos 4 y 5 del Mensaje a los Gobernantes. Subrayado nuestro)

En  la Declaración Conciliar sobre la Libertad Religiosa dice: “Igualmente, la Iglesia reivindica para sí la libertad, en cuanto es una sociedad de hombres que tienen derecho a vivir en la sociedad civil según las normas de la fe cristiana” (…) “Y al mismo tiempo los cristianos, como los demás hombres, gozan del derecho civil de que no se les impida vivir según su conciencia. Hay, pues,  concordancia entre la libertad de la Iglesia y la libertad religiosa que debe reconocerse como un derecho a todos los hombres y comunidades y sancionarse en el ordenamiento jurídico” (Declaración sobre la libertad religiosa n.13)

En el Decreto sobre la actividad misionera de la Iglesia se dice

“La Iglesia no quiere mezclarse de modo alguno en el gobierno de la ciudad terrena. No reivindica para sí otra autoridad  que la de servir, con el favor de Dios, a los hombres con amor y fidelidad (Mat.20, 26; 23,11) (Decreto sobre Actividad Misionera de la Iglesia n.12)

 

¿ESTADO CONFESIONAL CATÓLICO?

La confesionalidad del Estado en la Constitución de 1811 es clara y rotunda. En su capítulo primero establece “La Religión Católica, Apostólica, romana es también la del estado, y la única y exclusiva de los habitantes de Venezuela. Su protección, conservación, pureza e inviolabilidad será uno de los primeros deberes de la Representación nacional, que no permitirá jamás en todo el territorio de la Confederación, ningún otro culto público, ni privado, ni doctrina contraria a la de Jesucristo.”(Cfr. P. 15)

En contraste, la Constitución de 1819 no es confesional debido a razones no explicitadas pero recogidas en el libro de Actas del Congreso de Angostura. El 23 de abril de 1819 una veintena de diputados bajo la presidencia de Roscio trataron el tema de la religión católica en la Constitución y dice el Acta: “habiéndose conferenciado larga y detenidamente, se resolvió por la mayoría, que no profesando el pueblo de Venezuela  otra religión que la católica como única y exclusiva, que hemos recibido de nuestros mayores y la misma que siempre sostendrá el gobierno, estaba de más esta declaratoria, que por otra parte es impolítica en las circunstancias en que estamos, siendo socorridos de toda clase de extranjeros para asegurar nuestra libertad e independencia”.

Tras esa decisión  la Constitución de Angostura   queda encabezada  de la siguiente manera: “En el nombre de Dios todopoderoso Autor y supremo Legislador del Universo, Nos el pueblo de Venezuela, por la gracia de Dios y por las leyes de la naturaleza…”

Con este cambio la Constitución de Angostura dejaba  la puerta abierta  a la tolerancia y al apoyo de potencias no católicas como Inglaterra con la presencia de cerca de 5.000 extranjeros en armas,  la mayoría no católicos.

Al mismo tiempo había la intención de firmar un Concordato con la Santa Sede, que por diversas razones nunca se firmó en los 200 años siguientes  de historia republicana. Hubo que esperar hasta 1964 para que el gobierno de Rómulo Betancourt firmara el Modus Vivendi conciliatorio días antes de entregar la Presidencia de la República a su sucesor Raúl Leoni.

 

  DEL PATRONATO REGIO AL PATRONATO REPUBLICANO

 

El tema del Patronato tenía consecuencias prácticas complicadas y su tratamiento en los días del Congreso de Angostura y  luego en la República fue más incoherente.

Nada dice la Constitución de Angostura sobre el Patronato que la mayoría de los republicanos quería mantener. El clérigo diputado Méndez (luego Arzobispo de Caracas) defendía el estado confesional y rechazaba el mantenimiento del Patronato Real, que era defendido por quienes querían una Iglesia controlada por el Estado. Prevaleció el Patronato, a pesar de que era una incongruencia, pues por él se convertía la Iglesia en un apéndice del Estado, luego de haberse suprimido en la Constitución toda referencia a ella.

El tema del Patronato tenía consecuencias prácticas complicadas y su tratamiento en los días del Congreso de Angostura y  luego en la República fue más incoherente.

Quienes defendían que el Patronato Real pasara a ser Patronato Republicano argumentaban que el estado venezolano republicano heredaba todos los derechos y atribuciones que tenía la Monarquía española. Por otro lado quienes se oponían a que continuara con la República el régimen de patronato argumentaban que eso no era un derecho del Estado sino un privilegio concedido por la Santa Sede  al monarca español a cambio de que éste asumiera la responsabilidad de evangelizar y “catolizar” a los pueblos sometidos a España. La Corona española cargaba sobre sus hombres la enorme tarea de evangelizar y organizar la estructura eclesiástica y sostenerla económicamente.  Al mismo tiempo convertían a la Iglesia en una dependencia en la estructura del estado colonial. El Rey se convertía en una especie de Vicario de la Iglesia católica y todo nombramiento de la Santa Sede pasaba por el Gobierno español; ningún clérigo ni orden religiosa podía venir a América sin aprobación y apoyo de la Corona española y ningún documento pontificio se promulgaba en América sin previa aprobación del Rey. Esto dejaba especialmente desconectado de la Santa Sede al mundo católico de la naciente República. Además toda la estructura burocrática eclesiástica era muy dependiente y subordinada a la Corona con juramento de fidelidad, lo que condicionaba sus posiciones políticas sobre la independencia y quedaban cerradas para que los republicanos las entradas para el contacto directo con la Santa Sede. Por ejemplo las sedes vacantes de las diócesis no podían ser atendidas con nuevos nombramientos.  Esta es la razón de las instrucciones que desde Angostura envió Roscio, como veremos.

En Venezuela la larga guerra trastocó la vida de la Iglesia y el clero estuvo muy dividido entre realistas y patriotas. A la caída de la Primera República en 1812 centenares de sacerdotes fueron sometidos a “Juicios de Infidencia” acusados de ser simpatizantes de la República. A medida que la guerra avanzaba  clérigos que fueron monárquicos se abrieron a las nuevas realidades republicanas. Por otro lado también los líderes del Estado veían la necesidad que había de la colaboración del clero en la naciente república, sin instituciones y con peligro de anarquía. A su vez España ponía un cerco para impedir esa comunicación y manipulaba a la Santa Sede para que condenara el movimiento independentista como impío.  Luego de la derrota de Napoleón, Europa vivía en clima de restauración del antiguo régimen y el Papado está influido y condicionado por el movimiento restaurador del Congreso de Viena y la Santa Alianza. El embajador español Vargas Llaguno estuvo muy activo hasta lograr la encíclica Etsi Longissimo (1816) de rotunda condenación papal sobre la Independencia.

Luego de 1820 destacará de manera especial el caso del obispo Lasso de La Vega nacido en Panamá y arzobispo de Mérida. El contribuyó de manera muy exitosa a la apertura de Bolívar a la Santa Sede y de ésta a la República con el nombramiento de nuevos obispos. En 1827 el Papa León XII atenderá la necesidad de nuevos arzobispos de Bogotá y Caracas y obispos de Cuenca, Santa Marta, Quito, Antioquia y Guayana-

 

INSTRUCCIONES DE JUAN GERMÁN ROSCIO

A pesar de la estrecha conexión de la Iglesia colonial al dominio político español los líderes del Congreso de Angostura no proponen la creación de una Iglesia nacional independiente – como aconsejaba por ejemplo el abate De Prat al Libertador- sino que buscan la comunicación directa con el Papa, rompiendo el cerco español en Roma. El Presidente del Congreso Juan Germán Roscio – con preparación y profunda reflexión en esta materia religioso-política – en 1819 escribe a Peñalver y Vergara, Comisionados del Congreso de Venezuela en la Corte de Londres con instrucciones para su buen desempeño político en Europa. En ellas aborda el tema de las relaciones con el Papa con las siguientes instrucciones:

1-“Abrirán comunicaciones con el Papa como Jefe de la Iglesia Católica y no como señor temporal de las legaciones” Muy importante esta distinción  (difícil en la época) entre el papel del Jefe espiritual y Jefe de Estado identificado con la monarquía española. En este segundo papel los independentistas serán considerados rebeldes al Papa, mientras que en el otro se mostraban como católicos deseosos de fidelidad y encuentro. Roscio no aceptaba el Regio Patronato.

2-“Contra las imposturas de nuestro enemigo le declararán que la religión católica es la que se profesa  en la Nueva Granada  y Venezuela y en toda la América insurrecta contra la dependencia colonial y tiránica del Gobierno español”.

3-“Le dirán que este mismo gobierno opresor  y desolador de la América se jacta de ser auxiliado por el sucesor de San Pedro contra la emancipación y felicidad  de estos países; sus fieles  habitantes han tenido  por apócrifas  las letras comprobantes del auxilio” (Que le informen al Papa como es utilizado por España el apoyo papal para defender la opresión. Se refiere a la Encíclica papal Etsi Longissimo de 1816 que tuvo poca incidencia y que muchos en América divulgaron la idea de que era falsa…). Agrega Roscio varios argumentos y gestiones más:

4-“Le comunicarán, si fuese necesario, las pruebas ineludibles de la justicia de nuestra causa, acumuladas en una multitud de impresos”.

5-“Le recordarán la homilía que predicó el mismo Papa  siendo obispo de Ímola en la República Cisalpina, aplaudiendo el sistema  republicano como conforme al Evangelio de Cristo”.

6-“Le demostrarán que ninguna autoridad es más legítima y digna de ser obedecida  que aquella que se deriva del pueblo, única fuente inmediata y visible de todo orden temporal (…)

7-En suma le propondrán las bases de un Concordato y el nombramiento de una persona suficientemente autorizada para concluirlo en Venezuela”(Ver Ugalde Luis. El pensamiento teológico-político de Juan Germán Roscio Ed. UCAB 2007

Para los republicanos americanos el problema no era la fe católica si no  la identificación de esa fe con el Antiguo régimen y con la monarquía española. En consecuencia tenían que hacer lo posible para disminuir la influencia de ese aspecto de la Iglesia y de esa mentalidad y para que naciera una Iglesia que aceptara la soberanía popular y el legítimo gobierno  nacido de la voluntad de independencia de los americanos. Ello facilitaría la nueva relación positiva entre el  Estado y la Iglesia y en eso el pensamiento de Juan Germán Roscio era clave: Dios quiere la libertad de los pueblos y no su sometimiento a los déspotas.

 DIFICULTADES Y SOLUCIONES PRÁCTICAS

Las dificultades  e iniciales incompatibilidades entre la Iglesia colonial y la República se fueron resolviendo a medida que avanzaba  el avance y la consolidación de la independencia. Cada una de las partes necesitaba de la otra y el realismo y sentido común iría superando las barreras: La República no podía reconocer autonomía a la Iglesia monárquica y anti-republicana. Al mismo tiempo necesitaba de la Iglesia a la que pertenecían casi todos los habitantes. Necesidad acentuada con el peligro de anarquía

A su vez la Iglesia necesitaba relación directa con el Papa, nombramiento de obispos sin pasar por el Patronato español, sino en entendimiento con la república. No sólo Juan Germán Roscio, sino que cada vez más obispos, sacerdotes y fieles católicos van reconociendo la soberanía de los americanos, el sistema político republicano frente al despotismo monárquico y desean “el triunfo de la libertad sobre el despotismo”

 

 PAPEL EXTRAORDINARIO DEL OBISPO LASSO DE LA VEGA (1764-1831)

Destaca de manera especial el caso del obispo Lasso de La Vega nacido en Panamá y luego arzobispo de Mérida. El contribuyó de manera muy exitosa a la apertura de Bolívar a la Santa Sede y de ésta a la República con el nombramiento de nuevos obispos…

Nace en Panamá y estudia en Panamá y Bogotá. Párroco de Funza y canónigo de la catedral de Bogotá.

En 1815 Fernando VII lo presenta para obispo de Mérida y se residencia en Maracaibo y Mérida.

Furibundo realista: ir contra el rey es ir contra Dios. Incluso niega los sacramentos a los republicanos.

En 1820 se produce un  cambio en España con el alzamiento de Riego. Fernando VII se ve obligado a jurar la liberal Constitución de Cádiz de 1812. Lasso también lo jura. Morillo jura la Constitución liberal y se produce el  Encuentro de Morillo y Bolívar en Santa Ana.

El obispo Lasso en 1821 se entrevista con Bolívar en Trujillo y se pasa al bando republicano. Se justifica con los siguientes argumentos:

Si el Rey juró la Constitución, la soberanía es del pueblo. ¿La soberanía volvió a los españoles? ¿Por qué no a los americanos?

Razones pastorales prácticas para que los fieles no quedaran sin pastores.

Se convierte en defensor  de la soberanía popular y “virtudes republicanas”. Bolívar lo valoró mucho.

Hizo un extraordinario servicio a la República y a la Iglesia  escribiendo en 1822 al Papa Pío VII con éxito una carta que abrió las comunicaciones y el camino para los nombramientos de los primeros obispos de la América republicana sin medición de España. Promovido a la diócesis de Quito, muere allí en 1831

Nota: SACERDOTES EN EL CONGRESO DE ANGOSTURA

Antonio María Briceño (merideño o trujillano). Luchó con Páez

Eduardo Antonio Hurtado Barrios de Aragua de Barcelona. Luchó con los Monagas. Dejó luego el estado clerical. En 1846 fue Jefe del Estado Mayor de José Tadeo Monagas.

Ramón I. Méndez de Barinas. Luchó con Páez. Luego arzobispo de Caracas

 

Luis Ugalde, s.j.                                                                          Caracas 11 de julio de 2019