Papa Francisco: «La santidad es una herencia que hay que conservar y una vocación que hay que acoger»

El Papa ha recibió ayer a la Comunidad Chemin Neuf, grupo ecuménico fundado em 1972 por el P. Laurent Fabre, sj, cuando era seminarista jesuita. y luego al Consejo Nacional de la Acción Católica Italiana.

Al dirigirse a los miembros de la comunidad nacida en Lyon (Francia) en 1972, por iniciativa de Laurent Fabre, por entonces seminarista jesuita, y hoy extendida en varios países, Francisco elogió el valor del «camino que ustedes realizan, rechazando la miseria y trabajando por un mundo más justo y fraterno. De hecho, en la competencia desenfrenada por tener, por la carrera, los honores o el poder, los débiles y los pequeños son a menudo ignorados y rechazados, o son vistos como inútiles, es más, se los considera como material de descarte».

El Papa les dijo que espera «que el compromiso y el entusiasmo de ustedes en el servicio a los demás, plasmado en la fuerza del Evangelio de Cristo, devuelva el gusto por la vida y la esperanza en el futuro a muchas personas, especialmente a muchos jóvenes». Y recalcó que «la vocación laical es ante todo la caridad en la familia, la caridad social y la caridad política: es un compromiso concreto, desde la fe, para la construcción de una sociedad nueva, es vivir en medio del mundo y de la sociedad para evangelizar sus diversas instancias, para hacer crecer la paz, la convivencia, la justicia, los derechos humanos, la misericordia, y así extender el Reino de Dios en el mundo (Exhortación apostólica postsinodal Christus Vivit, 168)».

«Queridos amigos – continuó – los insto a no tener miedo de recorrer los caminos de la fraternidad y de construir puentes entre las personas, entre los pueblos, en un mundo en el que se siguen construyendo tantos muros por miedo a los demás. A través de las iniciativas de ustedes, de sus proyectos y actividades, hacen visible una Iglesia pobre con y para los pobres, una Iglesia en salida que está cerca de las personas que sufren y viven situaciones de precariedad, marginación y exclusión».

Acción Católica. Iglesia en salida

La Iglesia ‘en salida’ y la disponibilidad hacia los demás fueron el tema central del discurso que el pontífice pronunció durante el encuentro con la Acción Católica. «La pandemia ha desbaratado tantos proyectos, nos ha pedido a cada uno de nosotros que nos enfrentemos a lo inesperado. Acoger lo inesperado, en lugar de ignorarlo o rechazarlo, significa permanecer dócil al Espíritu y, sobre todo, fiel a la vida de los hombres y mujeres de nuestro tiempo. El evangelista subraya que Jesús ‘confirmaba la Palabra con señales’. ¿Qué significa? Significa que lo que ponemos en marcha tiene un origen preciso: la escucha y la acogida del Evangelio. Pero también quiere decir que debe haber un fuerte vínculo entre lo que escuchamos y lo que vivimos. Los invito, entonces, a que la búsqueda de la síntesis entre Palabra y vida, que hace de la fe una experiencia encarnada, siga caracterizando los programas de formación de la Acción Católica».

«¿Qué características debe tener la acción, la obra de la Acción Católica? Yo diría que, en primer lugar, la gratuidad. El impulso misionero no se sitúa en la lógica de la conquista sino en la del don. La gratuidad, que es el fruto maduro del don de sí, les pide a cada uno de ustedes dedicarse a sus comunidades locales, asumiendo la responsabilidad del anuncio; les pide que escuchen estos territorios suyos, que sientan sus necesidades, entretejiendo relaciones fraternas. La historia de su Asociación está formada por muchos «santos de la puerta de al lado»,- ¡muchos!- y es una historia que debe continuar: la santidad es una herencia que hay que conservar y una vocación que hay que acoger».

(Asia News/InfoCatólica)