Opinión

El Libertador y el Bolívar digital requieren una Venezuela libre

Germán G. Creamer:

El Bolívar digital que entraría en vigor a partir del 1 de octubre del 2021 es diferente al Petro el cual fue concebido como una variación del bitcoin, pero respaldado por el petróleo y la riqueza minera venezolana. El Bolívar digital no es más que la versión digital del Bolívar físico al cual se eliminarían seis ceros, por lo que su cotización será lo que determine el sistema de mercado cambiario venezolano. Sin embargo, para entender que, a pesar de sus diferencias, el Bolívar digital y el Petro pueden tener destinos similares, este artículo introduce brevemente el nuevo paradigma de finanzas descentralizadas (DeFi) en el cual los productos y servicios financieros son accesibles de una manera pública y descentralizada gracias a la tecnología de blockchains (cadena de bloque) y el consiguiente desarrollo de las criptomonedas, como el bitcoin.

El blockchain es una forma de organizar la información en bloques de datos que se conectan unos con otros a través de enlaces con claves basadas en funciones “hash” que incorporan números aleatorios públicos y privados. El componente privado de la clave solo lo conoce la parte interesada, lo cual asegura su anonimato. Adicionalmente, la creación de cada bloque de información requiere la solución de problemas computacionales crecientemente complejos. Esto demanda significativos recursos computacionales y energéticos. Sin embargo, también facilita la seguridad y descentralización del sistema.

Una red de blockchains es un sistema descentralizado que puede ser accedido por muchas computadoras localizadas en diferentes partes del mundo sin necesidad de una unidad central que coordine todas las transacciones ya que éstas se recuperan a través de la combinación de las claves públicas y privadas. Adicionalmente, la seguridad del sistema se garantiza por el manejo de estas claves anónimas, así como porque el costo de descubrir las claves o los nuevos bloques de información por “hackers” pueden ser mayor a su beneficio.

La primera y principal criptomoneda desarrollada en base al blockchain es el bitcoin. Esta moneda no solo actúa como un medio de cambio sino que se ha convertido en un activo financiero cuyo valor ha pasado de $0 hasta $63,500 en abril del 2021 pero con una alta volatilidad debido a su limitada regulación. Además, el bitcoin, por sus características de anonimato y descentralización, ha sido la moneda preferida para lavado de dinero, transferencias ilegales y de comisiones de funcionarios corruptos.

El desarrollo de una moneda digital nacional puede jugar un rol muy importante en países latinoamericanos con sistemas financieros y tecnológicos sólidos dado que facilita el acceso al sector bancario para un sector muy amplio de la población, el desarrollo de un sistema de pago rápido y eficiente y la limitación de las monedas digitales privadas como el bitcoin. Sin embargo, estos argumentos son menos fuertes si se considera que los sistemas de pagos internacionales se han vuelto sumamente eficientes, y existen gobiernos dictatoriales en Latinoamérica que quieren aprovecharse de las posibilidades de control y manipulación que una moneda digital puede ofrecer. Por esto, la decisión del presidente Bukele en El Salvador de usar al bitcoin como su moneda oficial desde septiembre de este año también representa una apuesta muy riesgosa dado los significativos recursos computacionales y energéticos, así como el alto nivel de supervisión que esta iniciativa implica.

La adopción del Bolívar digital como toda moneda digital nacional representa un gran riesgo para el país ya que puede originar mayor inestabilidad del mercado financiero, perdida de la privacidad en las transacciones económicas y el estado puede tener un mayor control de las asignaciones crediticias y de los movimientos monetarios y de capitales de la población. Su implementación requiere la confianza de la sociedad civil y de la comunidad financiera. La falta de esta confianza alimentada por la profunda crisis económica y el riesgo que el gobierno la usara como otro mecanismo de control y financiamiento de sus actos de corrupción fueron los principales factores que impidieron que el Petro venezolano fuese aceptado como una moneda digital nacional. Dado que estos factores no han cambiado, desafortunadamente el Bolívar digital puede sufrir el mismo destino del Petro.

En consecuencia, el éxito de una moneda digital nacional no depende solo de los aspectos tecnológicos descritos anteriormente. China, como la segunda potencia mundial económica, ha invertido importantes recursos en el desarrollo del yuan digital esperando que el yuan supere al dólar como la moneda oficial en el comercio mundial, especialmente en el Asia y en los países en desarrollo a quienes ha provisto de grandes créditos principalmente a través de la iniciativa de la Franja y la Ruta de China. La implementación del yuan digital se facilita dado el alto desarrollo económico y tecnológico de China así como la existencia generalizada de sistemas de pagos electrónicos tales como AliPay o WeChat, en toda China, en la mayor parte de Asia y en muchas otras partes del mundo. Sin embargo, el reto mayor para China es que el desarrollo de una moneda digital es basado en los principios de finanzas descentralizadas. Si estos principios no son respetados por un gobierno autocrático como el chino, su experimento del yuan digital fracasaría rotundamente.

En el caso de Venezuela, la contradicción entre los principios de finanzas descentralizadas con un régimen dictatorial como el de Maduro que quiere controlar el poder y la población por todos los medios posibles, se hace mayor dado la profunda crisis económica, social, política y humanitaria a las que ha llevado el alto nivel de corrupción y las políticas implementadas por Chávez y Maduro. Aparte de los aspectos tecnológicos, un prerrequisito importante para el éxito de una moneda digital es que la mayoría de la población tenga confianza en el gobierno y exista una sólida base financiera, económica y de control que apoyen la implementación de esta moneda. Por ello, el primer paso para implementar una moneda nacional digital venezolana basado en las finanzas descentralizadas es el llamado a elecciones presidenciales libres y democráticas que aseguren que la población elija el gobierno que desee en el que pueda depositar su confianza para reactivar la economía, y así poder superar la actual crisis humanitaria y social. Solo con un nuevo régimen político y económico se puede pensar en el desarrollo de una criptomoneda venezolana que represente los valores de libertad y democracia implícitos en su nombre: Bolívar digital.-

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