Entrevistas

Obispo de Almatí:«El presidente kazajo llamó a los rusos porque no tenía otra salida»

Para el prelado, el español José Luis Mumbiela, el pueblo de Kazajistán fue víctima de un asalto al poder por parte de una élite

Aragonés de cuna y kazajo de alma, monseñor José Luis Mumbiela, obispo de Almatí y presidente de la Conferencia Episcopal, habla con ABC desde la gran urbe de Kazajistán para narrar las penalidades vividas por la población desde el estallido de las protestas el pasado 2 de enero. Ordenado sacerdote en 1995 y destinado a Kazajistán en 1998, monseñor Mumbiela tiene a su cargo desde 2011 una comunidad de unos 100.000 católicos –una importante minoría en un país de 20 millones con un 60 por ciento de musulmanes y un 30 por ciento de cristianos, en su mayoría ortodoxos rusos–. Su empeño es contribuir a forjar un sistema de convivencia entre razas y religiones, inédito en la región.

—¿Cómo se formó la comunidad católica kazaja monseñor?

—Existe en sus dimensiones actuales desde hace relativamente poco, La mayoría procede de los alemanes, polacos, rusos y ucranianos católicos deportados por Stalin tras la Segunda Guerra Mundial.

—¿Han sufrido algún tipo de persecución antes o durante las protestas violentas de estos días?

—Han padecido las mismas penalidades que el resto de los ciudadanos kazajos, víctimas según todos los datos que tenemos de una lucha por el poder entre las élites para dar al traste con el gobierno de transición del presidente Tokáyev.

—¿Ha vuelto ya la calma a las calles de Almatí, la principal ciudad del país y donde se concentró la violencia?

—Sí, gracias a Dios la vida ha vuelto a la normalidad, excepto algunas irregularidades en el transporte. La presencia policial en la ciudad es mínima y todos confían en que –tal como ha prometido el presidente– las fuerzas rusas se replieguen del todo en los próximos días una vez resuelto el estallido de violencia.

—Habla de una lucha interna por el poder, pero en Occidente las agencias de noticias y la prensa en general ha tendido a dar otra versión. Se habló de una subida disparatada del precio del gas, de una represión «brutal» por parte de la policía de Tokáyev, y del intento de Putin de aprovechar las circunstancias para ampliar su ámbito de soberanía hacia esa antigua república soviética…

—Mi labor es exclusivamente de almas. pero le puedo dar mi testimonio de lo que pude ver y contrastar con otros. En lo sucedido hubo tres momentos, En el primero se produjeron las protestas pacíficas en el oeste de Kazajistán por la subida del precio del gas, a las que Tokáyev respondió a mi juicio con talante negociador. Cuando esas protestas se apagaban, estallaron otras en Almatí: una horda de miles de personas con palos y piedras salió a saquear el centro. Y a renglón seguido aparecieron hombres armados, que tomaron el ayuntamiento y otros lugares públicos. Estos eran profesionales de la violencia, bien preparados, que yo no dudaría en calificar de ‘terroristas’.

—¿Kazajos?

—Por lo que sabemos, eran personas preparadas con antelación para este golpe. Utilizaron aparentemente a células yihadistas kazajas y movilizaron a miles de personas reclutadas en localidades cercanas a Almatí, para entrar y saquear la ciudad. Entre los miles de detenidos de estos días hay un poco de todo: violentos que pretendían solo robar, agresores de policías muchos bajo los efectos de estupefacientes.

—¿Cree que el primer presidente y autócrata Nazarbáyev está detrás del presunto complot?

—Nazarbáyev está de salida. El presidente Tokáyev ha detenido a ex altos cargos de la inteligencia, y ha acusado a algunos oligarcas de estar detrás del golpe para preservar sus intereses. Creo sinceramente que la decisión de llamar a las tropas rusas fue necesaria: la tomó el presidente cuando se dio cuenta de que las fuerzas de seguridad y la inteligencia ya no estaban bajo su control, y que era la única manera de preservar la estabilidad del país.

—Si a su juicio Tokáyev ha actuado correctamente, ¿por qué dio órdenes a la policía de disparar sin preguntar?

—Una vez más se dio la noticia sin el contexto. El presidente se refería al primer momento de las horas del toque de queda, cuando los terroristas habían tomado el ayuntamiento y usaban armas. Después, los que han sido detenidos durante el toque de queda han sido arrestados durante 24 horas. Mire, esta mañana fui a visitar al hospital a un amigo herido: el responsable de asuntos religiosos del ayuntamiento, que es musulmán y nos ha ayudado mucho. Fue perseguido por los asaltantes y recibió un disparo en la espalda. Es una gran persona, como tantas que han sido víctimas estos días de u n complot preparado por gente que no quiere ver este país convertido en un modelo de convivencia.

—Kazajistán es la mayor ex república soviética, y desde su creación ha sido puesta como modelo de crecimiento y estabilidad, pese a estar regida al principio por un autócrata, Nazarbáyev, y ahora por un exdiplomático que ha llamado en su ayuda a las tropas rusas…

—No es un país perfecto, pero creo que se está creando en Kazajistán un modelo único en Asia central de convivencia entre diversas religiones y diversas razas. A los católicos nos gustaría obtener más ayuda, pero gozamos de un alto nivel de libertad en materia religiosa. Para juzgar otras libertades hay que situar al país en el contexto de la situación de la que viene, cuando pertenecía a la URSS, y considerar que es un proceso que lleva tiempo.

—¿A qué se debe el compromiso que parecen haber adoptado las diversas religiones en favor de este gobierno?

—Todas las comunidades religiosas de Kazajistán estamos convencidas de que es necesario construir juntas este país, al que amamos porque su población lo merece. Estoy convencido de que quienes han alentado la violencia salvaje de estos días no son de aquí porque ese no ha sido nunca el modo de comportarse de los kazajos.-

Francisco de Andrés/ABC de Madrid

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