Entrevistas

Jon Juaristi: «Los progres quieren una herencia cultural de izquierda y LGTBI, pero hay lo que hay»

El columnista de ABC y el escritor Juan Ignacio Alonso han recogido en 'El canon español' una selección de autores e hitos españoles de la Prehistoria a la actualidad, que han contribuido de forma decisiva a la civilización mundial

No están todos los que son, pero todos los que están forman parte del canon de la cultura española. Jon Juaristi, columnista de ABC, exdirector del Instituto Cervantes y de la Biblioteca Nacional, junto con el escritor y editor Juan Ignacio Alonso, han recogido en una obra de la Esfera de los Libros una selección de autores e hitos españoles de la Prehistoria a la actualidad, pasando por Francisco de Goya o Federico García Lorca, que han contribuido de forma decisiva a la civilización mundial.

No se trata de llenar las páginas con nombres y apellidos sin ton ni son, sino de construir un puente de mentes, creaciones y hechos para conocer mejor el pasado de España y abrir el debate sobre las causas de la «enorme debilidad nacional y la falta de consenso general», en palabras de Juaristi, dentro de un país que lo ha sido todo en el mundo.

Desde tierra conquistada a imperio planetario… Un pasado tan inabarcable que ahora, con el dolor de quien se cree no haber pagado lo suficiente por sus supuestos pecados, parece que le cuesta Dios y ayuda digerir a sus herederos. Demasiada historia para tan poco país…

—¿Spain is different? ¿España es una anomalía en su propio continente?

—Creo que en cada país de Europa domina la idea de que es diferente a todos los demás, lo que, por otra parte, resulta innegable. Hay que recordar que lo de Spain is different fue un eslogan acuñado desde el Ministerio de Información y Turismo para referirse a las playas del sur y de Lloret y a otros lugares con atractivo cultural o paisajístico que se pretendía poner en valor en la época de apertura del franquismo a la Europa próspera y desarrollada. Yo no le daría mucha importancia. Lo que pasa es que se tiende a ver la diferencia española con pesimismo, cuando no directamente como una catástrofe irremediable. Y esa actitud contribuye a que la diferencia española se convierta en un peso incómodo, en un complejo de inferioridad y, lo peor de todo, en una afición a la chapuza, sobre todo en política.

Jon Juaristi acaba de terminar su libro 'El canon español'Jon Juaristi acaba de terminar su libro ‘El canon español’ – Ángel de Antonio.

—Los poetas, los novelistas y los pintores son archiconocidos, pero rara vez se piensa en pensadores o filósofos españoles. ¿Por qué se les olvida?

—Es cierto, pero no somos alemanes, que se han especializado en producir filósofos desde el siglo XVIII. Ni franceses, que desde el XX han imitado con entusiasmo a los alemanes. España tuvo su gran momento con la Segunda Escolástica, que a lo mejor vuelve después de la pandemia…

—En un país en el que gran parte de nuestra historia es objeto de polémicas y malentendidos, solo el mudo de la cultura parece salvarse. ¿Es el patriotismo cultural una oportunidad?

—No veo patriotismo cultural por aquí. Eso, como diría Antonio Machado, es un embeleco que se inventan los gobiernos. En España lo que se lleva desde hace un siglo es el patriotismo futbolístico. Habrá quien diga que el fútbol es cultura. Lo aceptaré cuando se reconozca que la tauromaquía también lo es y el Ministerio de Cultura y Deporte, encomendado por el sanchismo a ese señor catalán gordito que afirma impertérrito que en España hay ocho naciones, se rebautice como Ministerio de Cultura, Deporte y Toros Bravos.

«Lo que nos queda de identidad nacional se lo debemos sobre todo a la herencia romana, en su triple legado lingüístico, jurídico y religioso»

—¿Descuidando a personajes cruciales por poner el foco en localismos?

—Sinceramente, creo que el localismo cultural es algo que se va extinguiendo, sobre todo en Cataluña y en el País Vasco, donde la producción literaria, cinematográfica, etcétera, es deprimente. Tuvo una época mejor, pero eso antes de los nacionalismos. Creo que el proteccionismo mata la economía y la cultura. Si se vive de las subvenciones autonómicas, municipales, etcétera, uno podrá llegar a jefe provincial del movimiento, pero no pasará de ahí.

—Hay partes de la identidad española que interesan destacar más a unos u otros, según la ideología política. ¿Cuál es el equilibrio en estas identidades?

—¿De verdad hay alguien que crea a estas alturas que España debe algo de su identidad cultural a godos o a árabes? Lo que nos queda de identidad nacional se lo debemos sobre todo a la herencia romana, en su triple legado lingüístico, jurídico y religioso. Hasta que los godos se romanizaron suficientemente, convirtiéndose al cristianismo romano en el año 589, fueron guiris y se comportaron como guiris a tiempo completo. En cuanto a los árabes, es cierto que estuvimos en un tris de arabizarnos, como los beréberes. Pero no habríamos sido España. Somos fundamentalmente románicos, y lo digo yo, que soy vasco y judío, románicos como los portugueses, los franceses o los italianos, que también recibieron sus culturas respectivas de Roma.

—¿Qué le debe el mundo a la cultura española?

—En España ha habido grandes y deslumbrantes hechos de cultura, pero sin demasiada continuidad. Fuera de la América de lengua española, tales hechos no han dejado huella apreciable en las civilizaciones, es decir, en las continuidades. Yo creo que en todo el mundo se aprecia ‘El Quijote’, que se ha traducido a casi tantas lenguas como la Biblia, y algo menos, pero también mucho, la pintura española descubierta por los ingleses, sobre todo Velázquez, Murillo y Goya. Picasso, en cambio, pasa por ser un pintor francés. Incluso los franceses tienen que recordar con frecuencia que nació en España y se formó en Barcelona. Está el toreo, desde luego, pero no quiero insistir en este asunto.

—¿Teme usted que algún personaje citado en su libro como parte del canon español acabe siendo cancelado?

—Sí. Los progres quieren una herencia cultural impoluta, de izquierda y LGTBI, pero hay lo que hay. Las pocas mujeres que antes de la modernidad, en lo que al mundo de lengua española se refiere, destacaron como escritoras, fueron monjas como Santa Teresa, Sor María de Ágreda o Sor Juana Inés, aunque podemos pensar también en otras, como Isabel de Villena para el valenciano, o Mariana Alcoforado para el portugués…. Monjas y escritoras estupendas. Alguna, como Mariana Alcoforado, más bien tirando a erótica, como el escolapio Arolas, otro erotómano olvidado. Pero monjas todas, como las que mataban y violaban los revolucionarios en España y no sólo en España, pues recordemos a las carmelitas de Compiégne, sin ir más lejos.

—La lengua española vive una edad de oro fuera de la Península, pero cada vez está más amenazado aquí. ¿Hay que defender el español en el País Vasco y Cataluña?

—Erradicar el español del País Vasco y de Cataluña no sólo es un proyecto totalitario de los nacionalismos locales, sino una imposibilidad absoluta. Los niños vascos y catalanes hablan español en cuanto salen al recreo. Por eso les ponen policías lingüísticos en los patios. Que no arreglarán nada, porque la canalla seguirá hablando español en cuanto salga a la calle. Lo de la inmersión lingüística es un intento de poner puertas al campo. La resiliencia de los enanos es admirable. Tienen toda mi simpatía, por supuesto.

—A colación de la Leyenda Negra, ¿hemos dejado que sean los extranjeros los que seleccionen el canon español?

—No, los extranjeros no han creado el canon español. Si acaso, han excluido lo español del canon occidental, como lo hicieron Kenneth Clark o Harold Bloom, por ejemplo. En cuanto a los hispanistas, muchos de ellos han luchado denodadamente por la valoración de la cultura española y creo que tenemos que agradecérselo mucho, lo que no estamos acostumbrados a hacer, por desgracia.-

César Cervera/ABC de Madrid

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