Testimonios

«A mí, el Camino me salvó. Decidí dejar de llorar por los rincones y levantarme y andar»

Por el Camino Francés, de O Cebreiro a Sarria, junto a José Luis Martín, un peregrino que cuenta su historia de dolor y salvación, y su ruta hasta Santiago «con fuerza, honestidad, valor, humildad y una sonrisa»

«Estaba pasando un mal momento de mi vida. Ese que todo el mundo vive, en el que no sabes qué pasa, pero sabes que pasa algo. En el que estás como un tren en una vía muerta. Soy cristiano católico. Decidí dejar de llorar por los rincones, dejar de rezar y pedir a Dios, y como en el pasaje de Lázaro, levantarme y caminar. Hoy he vuelto a creer en mí y en el ser humano. A mí el Camino me salvó. Camino, al pie del camino y de la vida, con fuerza, honestidad, valor, humildad, y una sonrisa», explica valiente ante la grabadora José Luis Martín de Jorge Sánchez -de cincuenta y cinco años, natural de Torrelavega (Cantabria)- junto con tres peregrinos más -Myriam y Tomás de Valencia y Luis de Uruguay, con los que comparte camino desde Pamplona- frente a la Iglesia de Santa María.

Amaneceres en O Cebreiro. Los más bellos del Camino de Santiago
Amaneceres en O Cebreiro. Los más bellos del Camino de Santiago – Fran Contreras

Acaba de llegar a O Cebreiro -a más de mil metros de altura, en los ancares gallegos-, la primera villa de Galicia, la puerta del Camino Francés, la principal ruta jacobea, el auténtico y genuino Camino de Santiago, el primer itinerario cultural europeo, la llamada ‘Calle Mayor de Europa’. El lugar donde, en los años ochenta del pasado siglo XX, renació el moderno Camino de Santiago gracias al gallego sacerdote e historiador Elías Valiñas y al navarro profesor Andrés Muñoz, creadores del que es hoy un símbolo universal, el que siguen miles de peregrinos cada año: La Flecha Amarilla.

«En ese mal momento, además, falleció mi sobrina, e hice el Camino con sus cenizas en mi mochila el año pasado. Pedí una excedencia de cuatro meses en el trabajo después de treinta y dos años trabajando. Fueron sesenta y cuatro días en los que caminé mil doscientos kilómetros porque me desvié al Camino del Norte y al Camino Lebaniego para poder visitar otro lugar santo; el Monasterio de Santo Toribio de Liébana», detalla José Luis tras saludar a José Manuel -responsable de la popular tienda Griálica, sobrino del sacerdote Elías Valiñas, quien pintó con su tío las flechas amarillas desde Cebreiro a Compostela- y al párroco franciscano Paco, sacerdote de la Iglesia de Santa María, uno de los más carismáticos del Camino por su hospitalidad, cuya misa y bendición de peregrinos es de las más especiales de todo el Camino de Santiago.

José Luis, cántabro de pro, de poblada barba, con más de un metro ochenta de altura y un corazón tan grande como él, camina con fe y devoción. Es uno de los muchos peregrinos religiosos, y veterano, que siguen recorriendo el Camino.

«Este año he vuelto al Camino, a caminar, para dar gracias. Salí de Pamplona y espero llegar a Compostela. Es un año especial. Se ha prorrogado, de forma excepcional, el Año Santo en este 2022. Es la tercera vez que ocurre en la historia del Camino. Como te he dicho, camino para dar gracias, y tengo claro que no voy a dejar de peregrinar, de caminar, siempre que pueda. El camino se queda en el ADN -matiza José Luis-. Y Cebreiro es un punto de inflexión espiritual del Camino. Yo encontré mi renacer aquí, con los padres franciscanos”

José Luis, tras la misa y bendición del peregrino, se pierde entre las calles empedradas y la niebla que siempre envuelve a O Cebreiro, eje de la ruta jacobea desde el siglo XI, cuando el rey Alfonso VI donó la aldea a los monjes del Cluny, quienes erigieron el templo y hospital de peregrinos de Santa María. Templo, además, escenario, de uno de los milagros más populares del Camino de Santiago y de la España Mágica: El Milagro de Cebreiro. Un prodigio eucarístico ocurrido en el siglo XIV -difundido por toda Europa en el siglo XV-, del que ha quedado como prueba el cáliz y la patena protagonistas del mismo, que se guardan y veneran en el santuario, y que son símbolos de Galicia, no en vano, están representados en su escudo.

Monasterio de San Julián de Samos. Hito del Camino de Santiago. Erigido sobre unas antiguas cuevas de eremitas en el siglo VI. Uno de los más antiguos de España. Vinculado a la historia del Camino, morada del rey Alfonso II el Casto, y en tiempos modernos, del ilustre Padre Feijóo, cuyos monjes eran conocidos por trabajar el hierro y experto en alquimia
Monasterio de San Julián de Samos. Hito del Camino de Santiago. Erigido sobre unas antiguas cuevas de eremitas en el siglo VI. Uno de los más antiguos de España. Vinculado a la historia del Camino, morada del rey Alfonso II el Casto, y en tiempos modernos, del ilustre Padre Feijóo, cuyos monjes eran conocidos por trabajar el hierro y experto en alquimia – Fran Contreras

Mañana, José Luis, continuará caminando. Lo hará en silencio, reconectando consigo mismo y la naturaleza, por los suaves y verdosos parajes de Os Ancares, O Courel y Hospital de la Condesa, llamada así en recuerdo de doña Egilo, quien fundó un hospital-hospedería de peregrinos en el siglo IX. Pasará por Padornelo, que estuvo bajo la protección de Compostela y el obispo Gelmírez, antaño hospital de la Orden de San Juan de Malta. Ascenderá el Alto del Poyo -a mil cuatrocientos metros de altitud, la máxima en Galicia, la segunda del Camino Francés, coronado por la escultura de San Roque caminando contra el viento-, y llegará a Fonfría, la Fons Frigida, que albergó en época medieval el hospital de Santa Catalina, en el que los concheiros encontraban «lumbre, sal, agua y cama con dos mantas», según el peregrino cronista Laffi. Posteriormente descenderá por verdes prados, bosques frondosos y corredoiras que le llevaran a O Biduedo y As Pasandas y alcanzará Triacastela. Fundada en el siglo X -repoblada en el siglo XII-, la torre de la iglesia de Santiago -donada por el rey Ordoño II a la curia compostelana por el alma de su esposa doña Elvira- rompe el horizonte y es como un faro para los caminantes. Villa, además, que poseía cárcel para peregrinos y en la que era tradición que los caminantes medievales cogieran piedras para ayudar a la construcción de la Catedral de Santiago.

El Alto del Poyo, coronado por San Roque, caminando contra el viento
El Alto del Poyo, coronado por San Roque, caminando contra el viento – Fran Contreras

Aquí tendrá la opción de tomar el desvío por San Xil, tramo más corto, o seguir por Samos, rumbo a Sarria. No tendrá dudas, es lema del camino; «Si atajas, te lo pierdes». Seguirá hasta Samos y el benedictino Monasterio de San Julián. Símbolo de la cultura gallega, es uno de los cenobios más antiguos de España. Fundado en el siglo VI, sobre cuevas de eremitas, por san Martín Dumiense, fue hogar del rey Alfonso II el Casto -quien puso el sello oficial al Camino de Santiago tras el hallazgo de la tumba del apóstol- y del ilustre padre Feijóo, cuyos monjes -llamados ‘monxes ferreiros”- eran expertos en el trabajo del hierro y la alquimia. Tras Samos, Ponte Nova y Sarria, fundada y repoblada por el rey Alfonso IX, hoy el comienzo del llamado ‘Camino de Corto recorrido’, el inicio de miles de peregrinos del siglo XXI.

Fran Contreras Giles periodista, documentalista y escritor, además de uno de los mayores divulgadores del Camino de Santiago de nuestro país, itinerario que ha completado en más de una docena de ocasiones, en su ruta ‘francesa’. Sus especialidades son la historia, las leyendas y los misterios. Es autor de ‘Guía Mágica del Camino de Santiago’ (Luciérnaga, 2021). Colabora habitualmente con ‘Más de uno’ (Onda Cero), ‘Las piernas no son del cuerpo’ (Melodía FM) y el podcast DEX-Días Extraños (Ivoox).

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