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Navidad para ateos y agnósticos

Dagoberto Valdés Hernández:

En estos días en Cuba se está debatiendo la falta de libertad religiosa y, por otro lado, tengo amigos ateos y agnósticos que me han preguntado qué sentido tiene la celebración con feriado de la Navidad, también en Cuba, donde por lo menos oficialmente debe existir un Estado laico. Se mezclan temas que abren debates: ¿Celebrar el nacimiento de Jesucristo en un Estado laico? ¿Qué significado tiene la Navidad para un ateo o para un agnóstico?

En primer lugar, deseo dejar claro que estoy a favor de un Estado laico moderno, a favor de la libertad religiosa integral que incluye tanto el culto o las manifestaciones públicas de la fe, como las consecuencias sociales, políticas y culturales de la fe siempre respetuosas de la diversidad de pensamiento y de la pluralidad de toda sociedad. A propósito, el derecho a la libertad religiosa incluye también el derecho ciudadano a no creer, a cambiar de religión, a ser agnóstico. Soy un defensor de estas libertades y de todos los demás derechos que todo ser humano tiene por ser persona. Dicho esto quisiera compartir con los lectores una noticia antigua que ha recobrado vigencia en estos días.

La Navidad para un ateo

La noticia es que la Editorial Voz de Papel de España ha hecho una nueva edición de una obra de teatro escrita por el filósofo ateo y militante comunista, que visitó Cuba al inicio de la Revolución, el francés Jean-Paul Sartre. La obra se llama: “Barioná. El hijo del trueno”.

Lo sorprendente y aleccionador es que el tema de la obra teatral de Sartre es la Navidad. Sí, la Navidad histórica, el nacimiento en el tiempo y la geografía de Jesús de Nazaret. Eso mismo que celebramos cada año el 25 de diciembre.

Lo también interesante es que esa obra, que escribió Sartre hace 80 años, estuvo perdida durante mucho tiempo. El mismo Sartre había sacado algunas copias manuscritas para dárselas a unos prisioneros que la representarían por Navidad. Resulta que el Doctor en Filosofía, Profesor José Angel Agejas, catedrático de Ética y Deontología en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid, fue quien le siguió el rastro a la obra perdida y encontró y “descubrió” la pieza teatral sartriana para las nuevas generaciones.

Agrego un detalle muy significativo y gratificador para mí: resulta que el profesor Agejas quien es también periodista, director editorial de la revista Misión y de la revista de filosofía y humanidades Relectiones es el tutor de mi tesis doctoral de antropología filosófica. Que este investigador haya querido rescatar la obra de Navidad de un ateo, que la haya querido recomendar a sus alumnos y que, además, ahora en la nueva edición haya expuesto las lecciones que podemos sacar de que un ateo escriba una obra de Navidad, me habla de la mente abierta, del carácter universal del profesor católico, valga la redundancia, y del significado de la religión y de la persona de Jesucristo en la historia de la humanidad. Lo agradezco porque creo que esto puede servir también para respetarnos mutuamente en un futuro Estado de Derecho laico en Cuba.

¿Puede un reconocido intelectual ateo escribir una obra de Navidad?”

Me gustaría citar un fragmento de la entrevista que el Profesor Agejas ha concedido a Miguel Ángel Blázquez, el 23 diciembre 2022, en la publicación digital “Religión en libertad” (religionenlibertad.com) en la que el filósofo católico responde a la pregunta “¿Puede un reconocido intelectual ateo escribir una obra de Navidad?” Considero que los argumentos que expone sobre el sentido de la Navidad y de la religión cristiana pueden servir también para Cuba hoy, además de contribuir a la apertura de mentes tanto de creyentes como de ateos y agnósticos. Esta es su respuesta:

“Rotundamente, sí. Lo cual sorprende a quien encasilla al cristianismo como una especie de senda iniciática al margen de la razón y de la historia. Pero si algo tiene el hecho cristiano es, precisamente, eso: es un hecho histórico que apela a la persona en lo más íntimo de su ser. Cristo no vino a predicar una doctrina o iniciar un camino esotérico espiritualista. Cristo es la Palabra de Dios hecha carne para que todos los seres humanos podamos escucharla, contemplarla… y abrazarla. La propuesta de Cristo es incondicional y, por lo mismo, accesible a todo el que quiera acercarse a ella, desde donde se encuentre y desde su experiencia. En ese sentido uno puede acercarse, confrontarse con la propuesta de Cristo… y luego optar: abrazar la salvación que se le propone o rechazarla…Sartre se tomó en serio la Navidad y la confrontó con su existencialismo ateo… de ahí salió una obra radicalmente novedosa y apasionante.”1

Sartre, años después de escribirla, sintió la necesidad de dejar clara su opción ejerciendo esa libertad personal que también la religión cristiana reconoce hoy: «no significa que la dirección de mi pensamiento haya cambiado ni siquiera por un momento durante el cautiverio». Sartre escribió la obra estando preso en Tréveris, en el campo de prisioneros Stalang 12D en 1940. Allí propuso que, además, de celebrar la tradicional Misa del Gallo en la Nochebuena, se hiciera una representación en la que pudieran participar reclusos creyentes y ateos.

Propuestas para Cuba

De este hallazgo y reedición de una obra de Navidad escrita por un ateo podemos sacar algunas enseñanzas y propuestas para Cuba:

  1. El nacimiento de Jesucristo, un hecho histórico reconocido también por ateos, y su trascendencia en el devenir de la humanidad ha impactado de tal forma que puede inspirar e interpelar a creyentes, ateos y agnósticos.
  2. El impacto de Jesucristo, su historia y sus enseñanzas, ha marcado de tal forma a la humanidad, especialmente a la civilización occidental, que la Navidad puede ser celebrada tanto por los que creen en Él como Hijo de Dios y Mesías, como por los que no reconocen su divinidad.
  3. Por eso en Navidad, con el nacimiento de Jesús, se celebra una nueva era en la que los valores de la libertad prevalecen sobre la esclavitud, en la que los anhelos de justicia son mayores que las muchas injusticias, una era en la que la búsqueda de caminos de paz avanzan sobre los estertores de la guerra, en los que el amor triunfará sobre el odio, y el valor de la vida desde su origen hasta la muerte natural es defendida sobre la cultura de la muerte.
  4. En Cuba, como en todo el mundo, debemos construir una sociedad que reconozca en su cultura y en sus leyes, la convivencia cívica y pacífica en un Estado de Derecho laico en el que tanto creyentes como ateos y agnósticos, podamos expresar, compartir y aportar, libre y respetuosamente, nuestra contribución específica a la edificación de una civilización del amor.
  5. Es necesario acabar de comprender que las verdaderas religiones no son sectarias ni fanáticas sino que son propuestas de vida que pueden ser compartidas por personas muy diversas. La religión de Jesús no es un código de leyes y prohibiciones para condenar, sino una familia inclusiva y plural para salvar y amar.
  6. No es un absurdo que en un Estado laico occidental, es decir, cuya cultura haya nacido y crecido en una matriz cristiana, se declare feriado el nacimiento de Jesucristo. Eso no impone una religión a los ateos o agnósticos, sino que reconoce y celebra las raíces históricas y los valores de nuestra cultura abierta a todos.
  7. La historia ha avanzado tanto como para poder evaluar los resultados provocados por la conversión de las ideologías en religión y las religiones en ideologías. Cuando esto ocurre las religiones se degeneran y las ideologías oprimen y matan. Los totalitarismos nazi y comunista son ejemplos de ese fracaso histórico y de esa tragedia cultural que todavía hoy intenta ser continuidad en muy pocos lugares del planeta.

Por todo lo anterior, celebro la Navidad con mis amigos creyentes y con mis amigos ateos y agnósticos. A todos les vuelvo a desear Feliz Navidad porque la historia es maestra y porque la amistad cívica y el amor universal que vino a traernos Jesús están por encima de sectarismos, ideologías o fanatismos de cualquier signo.

Por eso, con los pies bien puestos en esta realidad y tratando de ser un discípulo de Aquel que nació en Belén, pero que ha trascendido la historia humana, a pesar de los pesares de la miseria material y espiritual que rodea nuestro Belén del Caribe, expreso mi esperanza y mi confianza en que Cuba, quiero decir todos los cubanos de la Isla y de la Diáspora, sin excepción, podremos lograr el cambio verdadero, recuperar la verdad, hacer justicia sin odio y reconstruir la nación cubana en democracia y prosperidad.

Afincado en esa fe y en esa esperanza deseo a todos una Feliz Navidad y un año 2023 nuevo de verdad.-

1 El texto completo de la entrevista está disponible en https://www.religionenlibertad.com/cultura/112290360/bariona-sartre-se-tomo-serio-navidad-confronto-existencialismo-ateo.html

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