Eddie Ramírez:
Salí del Parque del Este junto con mi esposa Anabelle y al llegar al distribuidor Altamira me entrevistó la periodista Ana Karina Villalba. Por eso, cuando llegamos a la tarima ubicada frente al edificio de PDVSA Exploración y Producción ya la marcha había tomado hacia la autopista del Este.
Desconozco de primera mano si alguien mencionó seguir hacia Miraflores, pero sí puedo afirmar que, ante la magnitud de la concentracíón que seguía nutriéndose con ciudadanos que acudían por la Prados del Este, Altamira y Las Mercedes, era evidente que la gente quería seguir a Miraflores, grito que ya había resonado días antes. Frente al Jardín Botánico de la UCV se corrió la información de que habían disparado y herido a la esposa de Víctor Guedez, distinguido intelectual, amigo y compañero petrolero. Nadie retrocedió. La marcha multitudinaria siguió.

Cuando estábamos cerca del Centro Simón Bolívar sentimos el olor de las bombas lacrimógenas. Al llegar a la avenida Baralt, muchos se estaban regresando de la plaza de El Silencio porque guardias nacionales bloqueban la subida hacia Miraflores. Subimos por la Baralt y presenciamos que grupos chavistas bajaban desde Puente LLaguno por la Baralt lanzando piedras, pero eran repelidos también con piedras por los jóvenes que iban delante de nosotros. Cuando ellos se acercaban, también una ballena de la Policía Metropolitana que estaba a nuestra derecha los repelía con agua.


Por un rato, la situación se mantuvo sin mayores consecuencias. Estábamos cerca de la esquina de Pedrera o de La Gorda, no recuerdo bien, solo que a quizá unas tres cuadras estaba Puente Llaguno con muchas personas del oficialismo, unos en la av Urdaneta, otros abajo en la Baralt. De repente escuchamos un disparo y como a 15-20 metros de nosotros, del lado este de la Baralt, como en la mitad del grupo que protestábamos y que pretendíamos llegar a Miraflores, cayó un señor de espaldas. No era joven, ni del grupo de avanzada. No sabemos quién era. Quizá el señor Jesús Arellano, que dicen fue el primer asesinado, ya que antes no habíamos escuchado disparos.

Nos refugiamos detrás de un kiosco de periódicos y en ese momento escuchamos muchos disparos . Nos retiramos hacia el Silencio. Allí vimos a Antonio Ledezma, Elías Santana, Alfredo Ramos y otros. Permanecimos un rato escuchando disparos que parecían provenir del Liceo Fermín Toro. Un joven se acercó a Anabelle para preguntarle cómo salir de allí. Ella lo tomó de la mano y salimos juntos. Nos llamó la atención la presencia de las valientes Damas de Rosado.
Nos retiramos con algunas amenazas de chavistas que estaban en la parte de arriba del túnel que atravesamos hasta llegar a la av Bolívar.
Sin duda que los efectivos de la Policía Metropolitana salvaron la vida de muchos manifestantes al contener con agua a los chavistas violentos. No presenciamos que ningún policía disparara armas de fuego. La jueza Marjorie Calderón condenó a un grupo a pesar de que las dos personas cuyos asesinatos investigaron no fueron impactados por balas que correspondían a los policías metropolitanos. Chávez, Maduro y ahora Delcy mantienen encarcelados a Erasmo Bolívar, Héctor Rovain y Luís Molina.

Una gran injusticia. De vez en cuando los visitamos en Ramo Verde, hasta que nos prohibieron entrar. Ese día 18 ciudadanos fueron asesinados y hubo innumerables heridos, entre ellos Malvina Pesate.
El libro Las Balas de Abril, del periodista Francisco Olivares es el documento más fidedigno, y el documental Radiografía de una mentira, de Wolfang Schalk desmontó el del oficialismo titulado La revolución no será transmitida. –



