El primer comercial cantado de la radio venezolana fue transmitido
en 1930 por la Broadcasting Caracas e inmediatamente prohibido
por el propio General Gómez, quien lo catalogó de “inconveniente”.
Esta “cuña” comercial se transmitía a la par de una hablada de las
Galletas María, fabricada por los hermanos Puig desde 1911.
La historia de cómo ocurrió todo, le fue confiada a Milagros
Socorro por la intérprete del jingle, la jovencita Cecilia Martínez,
quien apenas contaba con 14 añitos cuando lo cantaba.
Al señor John Laúd, de origen libanés, le quedaron “frías”
muchísimas cajas de jabón de baño. Ello no solo se debió a la
engañosa presentación del producto, ya que no solo su empaque
era muy parecido al envoltorio del jabón Palmolive, sino que Laúd
llamó al suyo Cremolive, por lo que la empresa Colgate-PalmolivePeet Company lo demandó por su oferta engañosa, con el resultado de que el Tribunal le prohibió a este audaz comerciante
usar elementos que se prestaran a confusión.
Como el empresario tenía un fuerte inventario de sus jabones,
entonces se le ocurrió ofrecerlos en la radio bajo su propio nombre.
Seguidamente le encargó unos versitos a Andrés Eloy Blanco, los
cuales cantaba a capella la juvenil Cecilia Martínez (para lo cual
debía ir a la emisora para hacerlo seis veces al día).
El atrevido jingle que recitaba la jovencita locutora, que entonces
tenía 14 años, decía:
Suspirando está en el baño, Ana María de La Luz
porque ella quiere bañarse con John Laúd
y su madre no concibe que Ana María de La Luz
quiera meterse en el baño con John Laúd.
Mamita, mamita, encárgame el ataúd
si tú no me dejas bañarme con John Laúd.-


