Monseñor Ortega: “Venezuela vive un amor profundo al Papa y a la virgen”. El nuncio apostólico visitó la Procatedral Nuestra Señora de Fátima
Monseñor Alberto Ortega Martín presidió la eucaristía central y recorrió las calles de Puerto Ordaz en procesión. El representante del Vaticano destacó la fe y calidez del pueblo guayanés y envió un mensaje de esperanza a la Diócesis de Ciudad Guayana

La comunidad católica de la Procatedral Nuestra Señora de Fátima de Puerto Ordaz vivió este 13 de mayo una jornada histórica en el marco de sus fiestas patronales: la visita del nuncio apostólico en Venezuela, monseñor Alberto Ortega Martín, quien por primera vez llegó a este templo emblema de Ciudad Guayana para presidir la eucaristía central y unirse a la tradicional procesión.
El evento, de gran relevancia a nivel diocesano, congregó a cientos de feligreses, autoridades civiles y eclesiásticas, así como a representantes de las comunidades indígenas warao, en una muestra viva de la mística que caracteriza a la Iglesia Católica en el estado Bolívar.
Un recibimiento solemne y caluroso
Desde las primeras horas del día, la procatedral mantenía activo su cronograma de actividades. A las 6:00 am se celebró el rosario de aurora, a las 10:00 am una ceremonia de bautizos para niños de 0 a 7 años llenó de vida el templo. Sin embargo, el momento cumbre llegó a las 4:30 de la tarde, cuando el nuncio apostólico fue recibido en la entrada principal de la parroquia entre vivas, aplausos y el repicar de campanas.
El Consejo Parroquial Pastoral, jóvenes, autoridades eclesiásticas encabezadas por el obispo de la Diócesis de Guayana, monseñor Carlos Cabeza, y el párroco de la procatedral, Manuel Díaz, junto con gran parte del clero diocesano le dieron la bienvenida al representante del santo padre.
A las 5:00 pm, monseñor Alberto Ortega Martín presidió la solemne eucaristía central. Durante la homilía, el representante del Papa hizo un llamado a renovar la esperanza y caminar juntos bajo la protección de María. “Es un momento de mucha alegría poder celebrar esta gran fiesta de la virgen en esta iglesia tan querida para todos, la primera que se hizo aquí en Puerto Ordaz. Es un momento precioso para sentirnos Iglesia, para renovar el deseo de seguir caminando juntos en la esperanza”, expresó ante un templo repleto.
En un gesto fraterno, monseñor Carlos Cabeza y el párroco Manuel Díaz agradecieron al nuncio su presencia y le ofrecieron palabras de acompañamiento, deseándole bendiciones en su labor diplomática y pastoral. “Su visita es un signo de unidad y cercanía del papa Francisco con esta joven Diócesis”, destacó el obispo guayanés.
El sello warao: una oración en lengua materna
Uno de los momentos más conmovedores de la jornada ocurrió cuando una representación de jóvenes de la comunidad indígena warao “La Riviera”, asentada cerca del Centro Cívico, se acercó al altar. En un acto cargado de simbolismo, rezaron el Ave María en su idioma tradicional y obsequiaron al nuncio una placa con la oración en warao y español. Además le impusieron un collar típico tejido por miembros de su comunidad, un gesto que el representante vaticano recibió con emoción y respeto.
Procesión y fiesta popular en las calles de Puerto Ordaz
Al término de la misa, a las 6:30 pm, cientos de fieles acompañaron la procesión tradicional con la imagen de la Virgen de Fátima. El recorrido partió desde la procatedral, avanzó por la calle El Tocuyo, siguió por un tramo de la avenida Venezuela y retornó por el estacionamiento del Hotel Rasil hasta la plaza del Centro Cívico. Durante el trayecto no cesaron las oraciones, cánticos y muestras de fe.
Una hora más tarde, la celebración se extendió con un homenaje a la virgen, donde participaron los grupos de canto de las parroquias Nuestra Señora de Fátima y Catedral San Juan Pablo Segundo. Los presentes disfrutaron de bailes culturales, con especial participación de la comunidad warao La Riviera, y una muestra gastronómica con venta de comidas y platos típicos guayaneses.
“Los jóvenes no deben conformarse con pocas cosas”
En medio de la jornada, monseñor Alberto Ortega Martín concedió una entrevista exclusiva al equipo de Correo del Caroní, donde compartió sus impresiones sobre la pastoral en Ciudad Guayana y envió un mensaje a los jóvenes de la Diócesis.
Cuando se le preguntó qué era lo que más le había llamado la atención de la comunidad parroquial, el nuncio respondió:
“El recibimiento, como siempre, muy caluroso. Agradezco y doy testimonio del gran amor que hay por el Papa. Es un gesto precioso que he visto en muchos sitios. Y otra característica de los venezolanos, y aquí se vive también muy intensamente, es el amor a la Virgen. Yo creo que son dos elementos fundamentales: ese amor a la Virgen, ese amor al Papa, que nos ayuda a sentirnos Iglesia y a tener ese deseo de ser discípulos misioneros”.
Al cierre de la conversación, el representante del Vaticano dejó un mensaje para la Diócesis de Guayana, considerada relativamente joven, y especialmente para sus jóvenes:
“Un mensaje de esperanza, un mensaje de seguir caminando juntos, un mensaje también de vivir la santidad. Tenemos bastante reciente la canonización de los primeros santos venezolanos, san José Gregorio Hernández, la madre Carmen Rendiles, Eso es una invitación a vivir la santidad, sabiendo que ese vivir la santidad es también una contribución preciosa para el bien de la sociedad. Y a los jóvenes, que no se desanimen, que se orienten hacia lo alto, que no se conformen con pocas cosas, sino que entreguen la vida por amor al Señor”.
Una jornada para la historia
La visita del nuncio apostólico Alberto Ortega Martín no solo elevó el espíritu de la feligresía, sino que también marcó un hito en la vida pastoral de la Procatedral Nuestra Señora de Fátima y de toda la Diócesis de Guayana. Entre cánticos y danzas indígenas, la feligresía despidió al nuncio con la promesa de “seguir caminando juntos en esperanza”, tal como lo pidió desde el altar monseñor Ortega.-





