Mons. Ovidio Pérez Morales:
La cercanía del 5 de Julio invita a una reflexión sobre libertad y esclavitud.
León XIV en su reciente encíclica Magnifica Humanitas (MH) aborda el tema propósito de la salvaguarda de la persona humana en estos tiempos de inteligencia artificial. Esto evidencia que esclavizar no es sólo una mancha del pasado, sino amenaza permanente durante el peregrina humano.
Con notable retraso la sociedad y la Iglesia condenaron esa terrible práctica, aceptada en Venezuela hasta la época de los Monagas en el XIX, siglo en que el flagelo encontró de parte de la Iglesia, “una condena formal, absoluta y universal” en particular con el Papa León XIII (ver MH 176). Es bien significativo que desde tiempos remotos la esclavitud había sido institucionalizada, como lo demuestra la estructura triádica social de los griegos: ciudadanos/otros (extranjeros, comerciantes, artesanos/-esclavos.
Lamentablemente la vergonzosa realidad humana de la esclavitud no se restringió a un ordenamiento formal, estamental, de la sociedad; se trataba, en efecto, de un relacionamiento inhumano manifestado de múltiples maneras y reflejo de la condición,no sólo débil e imperfecta, sino también pecadora, malvada, del ser humano. El filósofo Hobbes (+1679) llegó hasta formular la agresiva definición del “homo homini lupus” (el hombre, lobo para el prójimo), tratamiento extendido desde la relación persona-a-persona hasta lo macropolítico. El egoísmo humano está tentado siempre de apetencias esclavistas, cuya manifestación ha asumido en nuestro tiempo también el ominoso aparataje de redes, carteles y asociaciones mafiosas del más diverso género, que se tejen con la gerencia de trata de personas y comercio de órganos, para no hablar de los mercados de armas y una “normalización” de la guerra.
La interpretación cristiana de la historia no es una panglosiana evasión del conlicto, pero tampoco la de una interpretación trágica de cierre de horizontes. Desde el Génesis la historia se muestra como tensión, lucha entre el egoísmo y la comunión. La victoria total y definitiva de Cristo se entiende como horizonte de un peregrinaje histórico, que junto a lo mejor va inventariando también una crónica de lo peor.
En el ámbito político y ético-cultural se puede hablar de tendendencias, mentalidades, ideologías esclavizantes. Éstas se podrían ejemplificar fácil y dolorosamente en la contemporaneidad con los totalitarismos nazi-fascista y comunista, de los cuales el Holocausto y los gulags quedaron como símbolos máximamente expresivos.
Pero lo de esclavitud no se reduce a sus manifestaciones más aparatosas como las mencionadas; tiene formas más sutiles y maquillajes de imposición que la presentan como inofensiva y hasta conveniente. La manipulación y el dominio inhumanos se revisten de atractivos mediante mecanismos populistas, argumentos de necesidad y conveniencia. La esclavización tiende a transformarse en ambiente, que envuelve y transforma de modo sutil a personas y grupos sociales. El documento pontificio arriba citado Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial ofrece al respecto advertencias de suma importancia. Esclavizar es una tentación omnipresente: en personas y colectividades, ciudadanos y estados. Concierne a todos los ámbitos sociales; económico, político y ético-cultural.
Bajando a tierra y circunstanciando ideas en lo acaecido en Venezuela durante este siglo y milenio podemos identificar hechos y tendencias manifiestamente esclavistas de parte oficial. Símbolos patentes son la hegemonía comunicacional, los presos políticos, el estatismo económico, el silencionamiento del soberano y el monopolio ideológico educativo. Todo ello contradiciendo preceptos constitucionales, exigencias del estado de derecho y requerimientos básicos de derechos humanos. No sin razón el Episcopado Venezolano calificó en repetidas ocasiones al régimen del Socialismo del Siglo XXI como proyecto de corte totalitario.
Liberar de la esclavitud, llamado del himno patrio, es una consigna que tiene sentido en la Venezuela actual, desafiada para constituirse como nación genuinamente democrática.-


