Religioso y místico alemán. A los 15 años fue admitido como religioso en el convento de los Padres Dominicos en Constanza.
Su apellido era Von Berg, pero como su padre era descuidado borrachín y en cambio la mamá era una santa, el joven tomó el apellido materno que era Susso.
Al principio no era fervoroso, pero un día empezó a oír continuamente este mandato: «Renuncie a todo lo que no lo ayude a conseguir la santidad».
A pesar de las tentaciones que tuvo, pidió la ayuda de la sabiduría de Dios para perseverar.
Su amor a la Virgen María era inmenso y predicaba constantemente su devoción.-


