Cardenal del Vaticano regresa a su ciudad natal para la beatificación de sacerdotes asesinados por comunistas
“Ir y estar allí, cerca de donde nací y de donde proviene mi familia, es por supuesto una experiencia muy conmovedora, y la espero con mucha ilusión”, dijo a EWTN News el Cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral

Un cardenal del Vaticano nacido en la ciudad checa de Brno regresará allí el próximo 6 de junio para presidir la beatificación de dos sacerdotes ejecutados por el régimen comunista en lo que entonces era Checoslovaquia.
“Ir y estar allí, cerca de donde nací y de donde proviene mi familia, es por supuesto una experiencia muy conmovedora, y la espero con mucha ilusión”, dijo a EWTN News el Cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.
Czerny nació hace 80 años, pero debido a una amenaza comunista su familia emigró poco después a Canadá. Aunque recuerda los años cincuenta en Montreal, dijo: “Nunca imaginé lo que estaba ocurriendo detrás del Telón de Acero”.
Conociendo a Jan Bula y Václav Drbola
La Diócesis de Brno, que el próximo año celebrará su 250º aniversario, vivirá las primeras beatificaciones de su historia. La diócesis espera miles de visitantes en el centro de exposiciones de la ciudad, donde se desarrollará durante toda la jornada un programa espiritual y cultural, y ha preparado una novena para los nueve días previos a la beatificación.
“Los próximos días deberían ayudarnos a conocer mejor personalmente a Jan Bula y Václav Drbola, para que estén cerca de nosotros y se conviertan en nuestros amigos espirituales”, explicó el obispo Pavel Konzbul, subrayando que no desea que “la beatificación sea un acontecimiento de una sola vez”.
Jan Bula (1920–1952) y Václav Drbola (1912–1951) afrontaron una presión creciente por parte del régimen comunista que tomó el poder en Checoslovaquia en 1948. El régimen los encarceló sin motivo y los acusó de complicidad en un tiroteo en el que murieron tres comunistas, aunque ambos ya se encontraban en prisión en ese momento. Fueron condenados a muerte en juicios manipulados por el régimen a comienzos de la década de 1950.
Para preparar a los fieles, la diócesis ha publicado materiales educativos, de oración y catequéticos. También se produjo una película animada de seis minutos sobre la vida de los mártires utilizando inteligencia artificial, junto con un documental. Además, alrededor de 40 catequistas realizaron este año una peregrinación a lugares vinculados con ambos sacerdotes.
El organizador explicó que los catequistas recibieron “una experiencia de primera mano para conocer las iglesias, parroquias y otros lugares donde trabajaron ambos mártires”, con el fin de “difundir la historia y el legado de Jan Bula y Václav Drbola entre niños y jóvenes”.
Una vida como himno de alabanza
El testimonio de ambos sacerdotes también fue recordado durante la conferencia celebrada el 20 de mayo en Roma con el título “Beatos mártires del comunismo”, organizada por la Embajada de la República Checa ante la Santa Sede en el Colegio Pontificio Checo Nepomucenum, donde Czerny reflexionó sobre su martirio. La fecha coincidía con el aniversario de la ejecución de Bula, en 1952.
“Su vida fue un himno de alabanza que brotó desde las profundidades de la promesa y se elevó por encima del tumulto del mundo”, afirmó Czerny al inaugurar el encuentro, añadiendo que los dos sacerdotes “convirtieron la sala del tribunal en un púlpito y la prisión en un altar”.
Cuando los obispos de Checoslovaquia decidieron informar a los fieles sobre el deterioro de la situación en 1949 mediante cartas pastorales y circulares, muchos sacerdotes no las leyeron públicamente. “Tenían miedo de las consecuencias”, explicó el P. Karel Orlita, responsable de la fase diocesana del proceso de beatificación. Sin embargo, Bula y Drbola sí leyeron la carta pastoral en la iglesia, lo que, subrayó Orlita, da testimonio de su valentía.
La postuladora de la fase romana del proceso, Maria Bresciani, afirmó que “la razón profunda de su persecución fue su identidad cristiana, su influencia sobre los fieles, su fidelidad al Papa y a la Iglesia, y su capacidad para formar las conciencias de las personas, especialmente de los jóvenes”.
Ambos ponentes coincidieron en que Bula y Drbola no eran obstinados ni fanáticos, sino que simplemente decidieron permanecer fieles a Cristo, en paz y sin odio. Los comunistas incluso señalaron como problemática la influencia de Bula sobre las conciencias de las personas, alegando que “abusaba de la confianza que tenía entre la gente por ser sacerdote”.
“Eran populares entre sus feligreses y participaban activamente en la vida de la comunidad, y la veneración hacia ellos tiene una larga tradición después de su muerte”, afirmó Eva Vybíralová, del Instituto para el Estudio de los Regímenes Totalitarios.
Vybíralová señaló que el obispo Felix Davídek, ordenado secretamente en Checoslovaquia y que había conocido a Bula en el seminario, lo consideraba un “candidato a la canonización y uno de los protectores de la Iglesia clandestina”.
Bula y Drbola fueron rehabilitados en 1990 y se convertirán en las primeras víctimas de los regímenes totalitarios del siglo XX en el territorio de la actual República Checa que serán beatificadas.-
Artículo publicado originalmente en EWTN News.




