Gloria Cuenca:
Desde “Doña Bárbara” para acá, quedó claro, que esta lucha: civilización y barbarie se libra constantemente, particularmente, en los espacios del llamado, con cierto desprecio: “Tercer Mundo”. A veces sentimos, la civilización se ha expandido y todos nos sentimos agradecidos y felices; en otros momentos, con temor y hasta incertidumbre, nos percatamos de que, la barbarie está presente. Después de más de 40 años, donde prevaleció la civilización; la “barbarie” se hizo fuerte y conquistó el poder, mediante el voto de ingenuos, castigadores, militaristas y seguidores convencidos. Por otra parte, contribuyó a su ascenso, la decepción de un grupo importante de abstencionistas, como sí esa no fuera una postura comprometida y militante. Así llegó a la presidencia el golpista fracasado y bastante traumatizado por su historia personal. Entre otros, le dio aires al grupo de Douglas Bravo, guerrillero no pacificado y co-responsable con Chávez, de muchos de los terribles problemas enfrentados en estos 28 años de dictadura y sufrimiento. Interesante decirlo, Douglas Bravo, convenció a Chávez Frías de que, había que penetrar el ejército venezolano para hacerlo una especie “de guerrilla” permanente. Quitarle los valores nacionales para inculcarle las ideas del “internacionalismo proletario” y por supuesto subvencionar a Cuba, la de los Castro, diezmada y devastada por años de comunismo.
Lo siento por quienes no se quieren dar cuenta o no creen, que el comunismo y/o socialismo del siglo XXI, son la misma miasma. Lo peor, no sirve. Fracasó en todo el planeta y en todos los países donde por la fuerza, por la guerra o por los votos, llegó al poder. Si, son la barbarie. Siempre se quieren imponer a la fuerza. Ganan el poder por la vía que sea. Una vez encaramados en el poder, sacan sus “garras”, demuestran que son comunistas y llevan a la ruina y al fracaso a todo el país. No importa de qué se trata. Tampoco importa, la cantidad de riqueza que haya: roban y roban. Son insaciables, nunca les resulta suficiente. El caso de nuestro país Venezuela, será un modelo de estudio, sobre cómo se puede fracasar a pesar de tenerlo todo, por el afán de lucrarse, al usar un modelo que no funciona. Hay robos en muchos países capitalistas, hay gobiernos ineficaces que no logran hacer lo que se necesita, hay dictaduras de derecha, todos oprimen, pero no devastan a sus países. Ese desastre de “tierra arrasada” como se hizo en el pasado, solo ocurre, cuando hay una guerra o los “comunistas-socialistas del siglo XXI” están por décadas en el poder. Indudablemente, serán los politólogos, economistas, historiadores y comunicólogos, quienes no podrán obviar la investigación y la conclusión de cómo se impuso la barbarie revolucionaria, frente a la civilización y la cultura democrática, en varios países de América Latina; en Venezuela, tristemente lo hemos vivido.
De no hacer una explicación, ir al fondo de la cuestión, sobre lo nefasto de todo lo que implica la implantación del comunismo, en todas las sociedades y países que de una forma u otra caen en esa especie de esquizofrenia política, con bastante seguridad, seguirán reproduciendo esa ideología. ¿El hombre nuevo? ¿Todos somos iguales? ¿Los ricos son malos, ahora, seré rico y bueno? ¿Dios, no existe? Sí soy, “yo el supremo” líder, ¿tal vez inmortal? ¿¡será!? Una teoría que dice puras mentiras. Mientras al grito de “venceremos” ¿lo lograremos? ¿Qué? Miseria, pobreza y engaños. Los dramas que los llevaron a creer en toda esa utopía cerrada, siguen vigentes. No hay duda. Por no enfrentar sus historias personales, vivenciales, existenciales siguen con obsesión: transformar el mundo de afuera, (el mundo interno, no se atreven a enfrentarlo) para ellos ese, el macro mundo, es el que van a transformar, se constituye en la “barbarie”, con la finalidad de no enfrentar sus dramas, los verdaderos: abandono, pobreza, descalificación, desconocimiento y falta de identidad, entre muchos otros.
Creer que la civilización está del lado de la revolución, implica otra creencia absurda. Se trata de ignorancia absoluta. Ser civilizado es dialogar, hablar, convencer y lograr acuerdos. La barbarie, es obligante. Todo es forzado. Con hambre, desempleo, violencia y demás aspectos exigidos para “restearse” al lado de la “nueva ideología” marxismo-leninismo-pensamiento de Mao, (¿nueva? ¿del siglo XIX?) cada día amenazados, con hambre, preocupados si se les ocurre un pensamiento diferente o confuso: ¿Será esto revolucionario? ¿Estará permitido pensar en esto? ¿Si pregunto, seré juzgado: contra revolucionario o reaccionario? Estas son las preguntas corrientes, no quiero agregar otras que resultan cotidianas en la mente atormentada de los pobres revolucionarios o aprendices de comunistas.
Los seguidores de la adocenada doctrina replicarán qué, en el proceso evolutivo de las sociedades humanas, el socialismo aparece, como el siguiente estadio, al capitalismo. Grave error. Estamos a las puertas de la Era de la tecnología de la información o de la comunicación.Esa es la propuesta. No aparecerá la doctrina fracasada y adocenada del socialismo o del comunismo.
Los seguidores de la “social democracia”, tienen el deber de analizar y asumir este descalabro, como tiene que ser; deberán explicar con asertividad la teoría y posible acción, por parte de su gente creyente en esta manera de pensar, la social democracia. Este problema si no se trata con sinceridad y honestidad, puede inducir confusiones y hasta desaparecer. ¿Veré este debate? Los jóvenes sí. ¡Con el amparo de Dios y de nuestra Virgen de la Coromoto, saldremos adelante! ¡Volverá a imperar la civilización, democracia plena, aun cuando nos cueste!.-


