Las reliquias de los santos tienen un gran valor espiritual; tal vez te hayan obsequiado alguna y la tengas en casa, entonces, ¿qué trato se les debe otorgar?
a iglesia católica venera las reliquias de los santos porque tienen un gran valor espiritual. Pueden ser de varias clases y van desde objetos hasta partes de sus cuerpos, por eso es importante saber cómo tratarlas si tenemos alguna en casa.
Clases de reliquias
En la Instrucción Las reliquias en la Iglesia: autenticidad y conservación de la Congregación para las Causas de los Santos leemos:
«Las reliquias en la Iglesia han recibido siempre una especial veneración y atención porque el cuerpo de los Beatos y de los Santos, destinado a la resurrección, ha sido en la tierra el templo vivo del Espíritu Santo y el instrumento de su santidad, reconocida por la Sede Apostólica mediante la beatificación y la canonización».
El documento distingue las reliquias insignes como «el cuerpo de los Beatos y de los Santos o partes considerables de los propios cuerpos o el volumen completo de las cenizas derivadas de su cremación».
Las reliquias insignes corresponde conservarlas a los Obispos, Eparcas o sus equivalentes, como comenta el documento:
«Reservan un especial cuidado y vigilancia para asegurar su conservación y su veneración y para evitar los abusos. Por lo tanto, deben custodiarse en específicas urnas selladas y colocadas en lugares que garanticen su seguridad, respeten su carácter sagrado y favorezcan el culto».
Cómo tratarlas en casa
En cuanto a las no insignes, que son aquellas que fácilmente pueden llegar a nuestras manos; la instrucción menciona:
«Las reliquias no insignes, que son pequeños fragmentos del cuerpo de los Beatos y de los Santos o incluso objetos que han estado en contacto directo con sus personas».
Aún así «deben ser conservadas y honradas con espíritu religioso, evitando cualquier forma de superstición y de comercialización».
¿Qué podemos hace con ellas? Luis Enrique Lara, colaborador en la difusión de las Causas de Canonización de la Familia de la Cruz, comenta que, si se trata de una reliquia de segunda o tercera clase «como las que vienen en estampitas o medallas», que solo son devocionales y no son para exponerse al culto público, se pueden colocar en un pequeño altar o bien, traer dentro del libro de la Liturgia de las Horas – para quien acostumbra a rezar el Oficio Divino – o colgarse en el pecho o en un rosario, cuando se encuentran dentro de una medalla.
Lo importante es tratarlas con respeto y veneración, recordando que los santos son intercesores nuestros ante Dios y que están dispuestos siempre a ayudarnos cuando se los pedimos en oración.-


