¿Cómo detener la devaluación en Venezuela?

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José Antonio Gil Yepes:

Empecemos por ver el problema desde el punto de vista más económico que político. Luego lo veremos desde el punto de vista más político que económico: Es inútil pretender deslindar estos dos campos.

La devaluación del bolívar no se corrige con lo que estamos haciendo, con ventas de divisas por el BCV. Eso sólo monta a “quemar divisas”. El valor de la moneda, a fin de cuentas, se debe al respaldo que tienen en la economía real, es decir, al valor (producción, productividad y competitividad) de la oferta de bienes y servicios. Claro está, también hay que mantener ciertos parámetros monetarios para no sabotear el valor de la moneda con la inflación causada, por ejemplo, al emitir moneda sin respaldo.

Desde el punto de vista de la economía real, necesitamos: 1. Promover exportaciones no tradicionales: establecer la devolución expedita de tributos a exportadores, simplificar permisos, asegurar acceso a insumos y crear mecanismos de financiamiento de la exportación. 2. Canalizar una proporción definida de los ingresos en divisas provenientes de petróleo, gas, oro y tierras raras a la inversión privada o mixta –“Sembrar el Petróleo” – en sectores prioritarios: Electricidad, profesionalización y sueldos de maestros, profesores, sanitarios y policías, aluminio, hierro y acero, agricultura, cría, agroindustria, turismo, construcción y servicios. 3. La Democratización del Capital de las empresas del Estado: Venta de la mayoría de las acciones a empresas privadas, trabajadores y a inversionistas a través de la bolsa de valores. El Estado puede mantener participaciones minoritarias, suscribir contratos de gestión con el socio privado y mantener “acciones doradas” que le permitan ejercer derecho de veto en asuntos clave. Viasa, Sidor, etc. fueron empresas mixtas exitosísimas y referentes a nivel mundial, bajo administración privada. 4. Renegociar la deuda pública externa para recuperar el crédito internacional y la credibilidad. Entre los tipos de deuda, nos interesa en particular el de las empresas del Estado porque en esta renegociación existe la oportunidad del cambio de deuda por capital de los nuevos socios privados. 5. Normalizar relaciones con organismos multilaterales y negociar créditos destinados a infraestructura, salud, energía y reconstrucción. Ojo, el endeudamiento externo sólo contribuye si los recursos no financian gasto corriente ni fugas de capital. 6. Captar inversión extranjera directa y repatriación de capitales y dividendos, protección contractual, permisos operativos y condiciones tributarias conocidas.

Desde el punto de vista monetario, para frenar la devaluación, se necesita parar la inflación: 1. Evitar caer en la tentación de recibir préstamos de los organismos multilaterales, como el FMI y el BM, a cambio de “Ajustar” la economía, si antes de recibir dichos préstamos no se realizan las “Reformas Estructurales”, empezando por la democratización del capital de cerca de 1.000 empresas del Estado (la principal fuente de la hemorragia fiscal e inflacionaria) mediante la participación accionaria de socios privados responsables de la conducción de la empresa, de los trabajadores y del público a través de la bolsa de valores. 2. Eliminar el financiamiento monetario del déficit público. Esos gastos deben financiarse con ingresos tributarios, exportaciones, crédito documentado y reasignación presupuestaria. Cada bolívar que se emite sin respaldo aumenta los precios. 3. Evitar la sobrevaluación del Bolívar. Si no se devalúa en la proporción en que suben los precios, se sobrevalúa el Bolívar, crecen las importaciones ventajosamente contra la producción y el empleo nacional, crece la demanda de divisas, bajan las reservas internacionales y eso alimenta la devaluación que se estaría, engañosamente, tratando de evitar aportando divisas al mercado cambiario; lo que, a su vez, alimenta la inflación de los bienes importados y el desempleo. 3. Se requiere una regla cambiaria única, sin tasas paralelas administradas ni restricciones de acceso (“dólares preferenciales” para defensa, alimentos o medicinas, etc.). La diferencia entre el tipo oficial y otros tipos de cambio incentiva arbitraje o especulación cambiaria; por ejemplo, el gobierno le compra divisas de PDVSA al tipo de cambio oficial, pero las vende en el mercado paralelo a un mayor precio.  Este incentivo a mantener el tipo de cambio paralelo eleva costos de los importadores que no tienen acceso a la divisa oficial, quienes deben modificar sus precios antes de que ocurran cambios en la tasa oficial para protegerse. 4. Si la incertidumbre aumenta la demanda preventiva de dólares, la información permite que empresas, trabajadores y ahorristas formen sus expectativas con datos y no con rumores. Por lo que es necesario publicar información periódica sobre inflación, liquidez, reservas, ejecución fiscal, deuda y operaciones cambiarias. 5. Se requiere autonomía operativa del BCV, supervisión bancaria, protección de depósitos y un acuerdo político que impida revertir estas reglas. 6. Sin seguridad jurídica, el inversionista privado es temeroso, como debe serlo. Por ello se necesita lograr la Independencia de poderes e idoneidad de magistrados, rectores y miembros del Poder Moral. En este momento, ninguno cumple con los requisitos curriculares constitucionales para ocupar esos cargos.

La bisagra entre la economía monetaria y la real son las reservas internacionales, construidas mediante exportaciones, inversión desde el exterior, remesas, financiamiento externo y renegociación de la deuda pública externa para proteger dichas reservas. El crecimiento sostenido, equilibrado y la acumulación de reservas no se cumplirán mientras dependamos de las exportaciones de hidrocarburos y, ahora, de oro y otros minerales porque sus precios fluctúan drásticamente y son actividades rentísticas que generan grandes ganancias e ingresos sin involucrar de manera proporcional a suplidores ni empleos nacionales. Por lo que, si se gastan, sin el correspondiente aumento de la oferta nacional, generan inflación. Se necesita desarrollar diversas fuentes de divisas – de exportaciones – porque se necesita una fuente continua y creciente de dólares, producidas y exportadas por empresas privadas o mixtas: Lo que, afortunadamente, y bajo presión norteamericana, está ocurriendo en hidrocarburos y oro, pero falta ponerle énfasis a que ocurra en todos los sectores económicos.

La diversificación de las fuentes de exportaciones y reservas internacionales y la participación privada en la propiedad y conducción de las empresas del Estado nos llevan a voltearnos a ver el reto con énfasis en lo político.

Desde finales de la década de 1920, el gobierno de JVG fue sentando las bases de la política económica bajo la cual se maneja la economía venezolana con un enfoque orientado a que el Estado monopolice la propiedad y control de las principales ventajas comparativas del país y someta al empresariado a controles de precio y de cambio, permisologías, multas e inseguridad jurídica que han limitado la inversión privada, el empleo y las exportaciones. Todo esto bajo las siguientes políticas “económicas” enfocadas a concentrar el poder político, no a enriquecer al país y ni siquiera a reducir la pobreza; todo lo contrario: 1. Sobrevaluación de la moneda (1928). 2. Concentración del Gasto Público en las ciudades (1928). 3. Reparto de la Renta – Gasto Público – como motor de la economía (1928) / Empresas del Estado (1936) / Controles y  Permisología para limitar la iniciativa privada (1945) / Indiferencia hacia la pobreza, a pesar del lenguaje populista (1945) / Reparto de subsidios (1936, acentuado a partir de 1958) / Endeudamiento externo (descontrolado a partir de 1979). 4. Reafirmación del rentismo petrolero, a partir de 1973 (excepto 1989-1996). 5. Voracidad fiscal (2024).

La concentración del poder político tiene como consecuencias el clientelismo (versus tecnocracia) en los cargos públicos, administraciones deficientes y frustrantes, la corrupción, escasa inversión privada, fuga de capitales, la pobreza y la inestabilidad de los diversos regímenes que nos han dominado en los últimos 100 años.

La diversificación de las exportaciones privadas es el principal indicador del rumbo del país. Es una condición necesaria para estabilizar el crecimiento económico y para crecer en pluralismo democrático. Mientras seamos un país mono exportador o exportador de bienes rentistas en manos del Estado, no creceremos de manera estable ni seremos una verdadera democracia pluralista; más bien, seguiríamos siendo un país pobre y “un pobre país”.  –

@joseagilyepes

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