Luisa Pernalete:
¿Quién no está angustiado en este país? La mayoría, o porque los apagones nos tienen la salud metal afectada, o es por el agua – sectores que pasan semanas sin el preciado líquido – o porque los ingresos no llegan a ser lo que el artículo 91 de la Constitución dice – que los ingresos de los trabajadores deben cubrir las necesidades básicas del mismo y de su familia – y coloque usted sus preocupaciones particulares. Sin embargo, no podemos sentarnos a esperar que “la ruta de la transición” suspenda los motivos de nuestras angustias, pero seguimos siendo CIUDADANOS, y la ciudadanía tiene como objetivo la construcción del Bien Común, lo pongo con mayúscula, sabiendo que tu bien común es también mi bien.
Queremos un país mas humano, solidario, con salarios justos, con servicios públicos de calidad, necesarios para poder cumplir con nuestras responsabilidades y poder ser felices con nuestras familias. El modo “sálvese quien pueda” no ayuda a salvar a nadie, el “modo avión”, no existe… Es verdad que ni usted ni yo tenemos poder de decisión para arreglar muchas cosas en este país, y también es verdad que hay problemas que son tan serios, que aún si las autoridades se mueven desde ya, y la “mesa de diálogo” los selecciona como prioritarios, no se podrán arreglar en tiempo breve, ¿y mientras tanto?
Voy a sugerir algunas acciones que pueden ayudar a construir parte de ese Bien Común, y recordemos antes lo que nosotros consideramos que son prerrequisitos del ciudadano: agudeza de los sentidos – la realidad entra por los sentidos, tenemos que ver lo bueno y lo malo de nuestros entornos, del país , ojos que no ven, corazón que no siente – ; también es un prerrequisito creer en el otro, a pesar de que, según estudios de Psicodata, el 81% de los venezolanos se han vuelto desconfiados, pero la peor diligencia es la que no se hace, hay que invitar a vecinos, compañeros de trabajo, a unirse por el bien común… Hay que pedirle a Dios, como dice aquella canción que cantaba Mercedes Sosa en otras décadas: Solo le pido a Dios que la guerra no me sea indiferente, que el futuro no me sea indiferente, yo agrego “que el presente no me sea indiferente, que el del al lado no me sea indiferente, que el ambiente no me sea indiferente” …
Y ahora si vamos con algunas recomendaciones: pueden plantearse objetivos diversos, ritmos diversos, valen metas a corto plazo, a mediano y a largo plazo, vale volver a empezar cuando descubrimos que hemos errado en algún paso, se requiere crítica y autocrítica y también, alabanzas y auto alabanzas – jeje -.
Podemos juntarnos para mejorar nuestra calidad de vida, la de nuestra familia, la de nuestros vecinos. Crecer como personas ayuda al bien común, ver entre varios qué se puede abordar en la comunidad, ¿una campaña para sembrar plantas en las islas de la avenida cercana, o en ese parque que está ten descuidado?, también mantener o recuperar elementos culturales de la región donde vivimos… Promover espacios de entretenimiento para que los niños y adolescentes se diviertan sanamente y se alejen de los celulares y pantallas… También promover espacios formativos, tal vez sugiriendo temas en la parroquia católica que tengamos mas cerca…
Ahora que se acerca la navidad, promover la conformación de algún grupo de gaitas, parrandas, aguinaldos, inventando estrofas… les regalo dos: Al Niño Jesús le vengo a pedir/ que el agua por
tubo/nos vuelva a salir//, y esta otra: A José y María/ en la navidad/ pido no se vaya la electricidad// Invente usted otra.
También podemos juntarnos para acciones mayores, por ejemplo, recoger firmas en la comunidad para que arreglen la escuela pública del sector, o juntarnos para mejorar esa cancha que le puede servir a todos en la comunidad… O una campaña para que todo motorizado use su casco, el que maneje y el que lleve de pasajero, y se eviten males mayores; o tal vez juntarnos de varias comunidades, aliarnos con periodistas y esos que ahora llaman – o se hacen llamar “influencers” – y hacer una campaña amplia para que se respeten las normas de tránsito – todos. Choferes de carros, de motos, ciclistas y transeúntes -…. Para eso podemos juntarnos también con escuelas públicas y privadas…
Hay muchas otras cosas que podemos hacer, una buena campaña por el “buen trato” a los niños, niñas y adolescentes, o atención a esos abuelos que están solos en sus casas…
Recordar también que trabajar por el bien común, hacer algo bueno por otros, sube los niveles de endorfinas del que hace la buena acción, del que la recibe y del testigo. Se han hecho estudios sobre eso y lo certifican.
Por supuesto, no se trata de olvidar el luchar por grandes problemas del país, pero comencemos con acciones que estén a nuestro alcance, y difunda lo bueno que se haga, eso anima a otros a hacer algo parecido. ¿Qué les parece? ¿Se animan?.-
17/10/26


