El diablo cobrador

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Eleazar López C :

En la Caracas de los noventa, el famoso Dr. Diablo cobraba una
comisión del 20% utilizando tácticas de humillación pública y arte
escénico, en lugar de violencia, para presionar a los morosos. La
original idea la tuvo el ecuatoriano Rodrigo Herrera.

Su diabólicamente original método llamó la atención del The New York
Times.

 

DrDiablos666 (@Drdiablos) / Posts / X

Para el reportaje, Simón Romero y la fotógrafo Adriano Loureiro
Fernández acompañaron al Dr. Diablo y a su equipo mientras
practicaban su oscuro arte de avergonzar a los deudores.
Para llegar al santuario del Dr. Diablo, descendí al sótano de un
complejo de torres destartalados, con paredes muy manchadas por

décadas de gases de escape de vehículos y humedad tropical.
BIENVENIDO AL PURGATORIO, proclamaba un cartel sobre la
imponente estatua de un demonio alado. Espadas y pistolas
antiguas adornaban las estanterías de la sala sin ventanas y una
Biblia ilustrada sobre un atril destacaba un breve texto que decía:
En la Biblia el Diablo no le ha hecho mal a nadie.

En Caracas, el Diablo cobra.

Dr Rodrigo Herrera (@drdiablos) · Caracas

—Me gusta impactar desde la primera vez —dijo Rodrigo
Herrera—, el cobrador de deudas más conocido de Venezuela, a
quien particulares y empresas lo contratan para cobrar deudas de
cientos a miles de dólares. Como Dr. Diablo, utiliza la humillación
pública para presionar a los morosos. Muchos lo hacen después de
que su “Comando Móvil Antimorosos” les tiende una emboscada.

Este séquito incluye a su mano derecha que va armado con un
tridente y vestido de diablo; una diableza con cuernos de demonio,
pantalones ajustados y una boa roja de lentejuelas; y el propio
Herrera con gafas de sol oscuras, traje negro y corbata adornada
con llamas. Si no pagan, uno o dos diablos de le pegan como un
chicle y se le aparecen en lugares públicos para forzar el pago.

En una tarde de mayo, cuando su séquito se dirigió a mortificar a
un deudor, paseó por las calles de Caracas con un comando.
—¡Es el diablo!” —gritaban los transeúntes, sacando los teléfonos
para hacer fotos.

In Venezuela, if You Don't Pay Bills, A Devil Just Might Pay You a Visit -  WSJIn Venezuela, the Debt Collector Is the Devil - The New York Times

Las camionetas se abrieron paso entre el tráfico de Caracas,
provocando más vítores. Luego llegaron a su destino: una ferretería
del centro de la ciudad. Su propietario, dijo Herrera, le debía a su
cliente miles de dólares
—Señor Ramírez —le dijo una empleada al propietario—. Ahí lo
busca el diablo.-

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