«En la Iglesia, a todos los niveles, la autoridad es el servicio»

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El Papa cierra su visita a San Marino y Rimini con una multitudinaria misa en el Puerto. «El mensaje es claro: todo lo que somos y tenemos es un don de Dios, que nos ha sido confiado para que, en sus manos, podamos ser unos para otros instrumentos de salvación en la justicia, partiendo de los lugares y de las personas con las que vivimos y trabajamos cada día, para dirigirnos, con un corazón grande y abierto, al mundo entero».

A todos los niveles. «El Papa, los obispos, los sacerdotes y los diáconos son los primeros llamados a vivirla así, y a ellos debe unirse todo el Pueblo de Dios, cada uno según su vocación específica», para «dejarnos conformar a Cristo pobre, a Cristo siervo, a Cristo que expía el pecado del mundo, a Cristo, el Hombre-Dios encarnado que vive entre nosotros en una forma de compartir dirigida a partir de los últimos».

Más aún: «En la Iglesia, la misión de «atar» y «desatar», si bien, por un lado, se refiere al papel de quienes, en nombre del Señor, estamos llamados a ejercer la autoridad, por otro lado describe un estilo y una tarea que involucra a todo bautizado: la de abrazar, reunir, acoger, liberar, perdonar y emancipar a quienquiera que sea prisionero del pecado y de sus consecuencias, convirtiéndonos en administradores justos y sabios de los bienes que Dios nos confía, para que todo contribuya, en la caridad, al bien de todos».

Tanto el Evangelio como las lecturas del día caminan el mismo sendero: el de los riesgos del ejercicio de la autoridad. «El mensaje es claro: todo lo que somos y tenemos es un don de Dios, que nos ha sido confiado para que, en sus manos, podamos ser unos para otros instrumentos de salvación en la justicia, partiendo de los lugares y de las personas con las que vivimos y trabajamos cada día, para dirigirnos, con un corazón grande y abierto, al mundo entero», insistió Prevost, quien abundó con San Pablo en que «los designios de Dios son insondables».

Decenas de miles de fieles
Decenas de miles de fieles

«Dios es sencillo, porque es pura caridad, y nos llama también a nosotros a amar con un corazón semejante al suyo, conformando nuestros caminos a los suyos y nuestros pensamientos a los suyos», abundó. Unos valores «honestidad, gratuidad y benevolencia» que son clásicos, añadió el pontífice, de esta zona de Italia.

Acogida en el ocio y en el descarte

«El mundo en el que vivimos ofrece muchas formas de ocio, algunas de las cuales, sin embargo, conducen más bien a la dispersión y a la ruina que a un verdadero «recuperar el sentido de uno mismo», y dejan un vacío en el corazón. Hay quien las llama «evasión», como si la vida cotidiana fuera una prisión de la que huir. Pero sabemos que el lugar más auténtico donde encontrar descanso, donde encontrarnos con Dios para encontrarnos verdaderamente entre nosotros, no está fuera, en el caos, sino dentro de nosotros, en lo más profundo del alma«, apuntó, dirigiéndose también a aquellos que habían acudido a misa desde la playa, como parte de sus vacaciones.

Misa del Papa en Rimini
Misa del Papa en Rimini

«Como comunidad cristiana estamos llamados de manera especial a cultivar esa experiencia y a transmitirla, a través de la apertura y la hospitalidad, tanto personal como de las estructuras, en el cuidado y el recogimiento de las iglesias, en la disposición a la ayuda y a la caridad», explicó el Papa, quien animó no sólo a socorrer a los turistas, sino a «quienes, heridos en el cuerpo y en el espíritu, piden refugio, alimento y asistencia lejos de su propia tierra«, culminó.-

 

22 ago 2026
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