Exportaciones no tradicionales: AVEX 64 años

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Jesús Mazzei Alfonzo:

La nueva y futura política de estímulo y fomento debe encuadrarse primero en el nuevo contexto jurídico-organizacional del tema exportador y plantear esa visión estratégica con una política pública de amplio consenso nacional inclusiva y empática

Al momento de publicar estas líneas, está entidad gremial cumplió 64 años de vida institucional, el pasado sábado 3 de octubre del mes en curso.

En efecto, desde el inicio de la primera gestión empresarial, del primer presidente de este organismo gremial AVEX, el Dr. Héctor Santaella, hasta la actual gestión en desarrollo del Dr. Gustavo González Velutini, ( a quien aprecio y tengo en alta estima personal y profesional), el tema de la diversificación de la economía, comercio exterior, y las exportaciones no tradicionales ha sido un tema importante, basado no sólo en las exportaciones de materias primas no tradicionales sino también, de manufacturas, productos semielaborados y el incipiente sector de los servicios que en los años 80 y 90, tuvo una rango y posición, importante dentro del marco general de exportaciones no tradicionales que tuvo la economía venezolana, pero, en el siglo XXI, se estancó y prácticamente, el país, ya no exporta servicios, tema y sector clave, hoy en la discusión global y académica y en el peso que tiene en la economía mundial contemporánea.

Así las cosas, primero, porque me interesaron estos temas, en lo particular, por la influencia testimonial e intelectual, que recibí del Dr. Régulo Campo Martínez, mi tío, uno de los fundadores de AVEX en 1962 y su tercer presidente en ejercicio desde mediados de los 70 a inicios de los 90, donde dejó una impronta imborrable, en una época en que consolidó y estabilizó la organización, luego de las gestiones pioneras, embrionarias y con gran sentido de futuro; de Héctor Santaella y Antonio Díaz Martínez, en su etapa de génesis en los primeros años de gestación de la institución empresarial y de las lecturas complementarias que realicé también, de la obra del Dr. Alberto Adriani Mazzei, que me inculcaron desde muy joven el interés y curiosidad por estos temas contemporáneos tan importantes de naturaleza económica: la diversificación de la economía, la creación de un aparato productivo multiproductor etc. AVEX, es una importante muestra del tejido institucional de un empresariado emprendedor, de riesgo y de visión futurista y plausible, del país que todos queremos.

Posteriormente, los siguientes presidentes de la organización a partir de los años 90, con Alfredo Riviere, más concretamente desde el año 1990, cuando asume la presidencia del ente empresarial, que continúo con la función articuladora y de interacción para políticas públicas exitosas de comercio exterior, en los años 90,( era de la fase de la dimensión económica y comercial de la globalización) ya en un período de total despliegue institucional del organismo, hasta el día hoy, pasando por las diversas gestiones empresariales que dieron lugar a las presidencias siguientes de: Carlos Pulido Salvatierra, Luisa Romero, Juan Beiner, Francisco Mendoza, Alba Guevara, Ramón Goyo y su actual Presidente Gustavo González Velutini, en estas primeras décadas del siglo XXI, lo que demuestra la continua modernización e institucionalización de este ente de primer orden de carácter empresarial adaptándose y poniéndose al día, en cada momento histórico-económico y político. Hoy su directorio, está integrado por, Gustavo González Velutini, presidente, vicepresidente Juan Beiner, tesorero Ignacio Rojas, y director ejecutivo Jesley Lusinchi y Marisabel Sáez, es su gerente general.

Ahora bien, hoy el tema vuelve a estar en el tapete, por la necesidad de diversificar no solo la oferta exportable, sino diversificar nuestras fuentes de ingreso externas, me convenzo aún más de lo importante del asunto y de contar con una sólida política pública para este sector, de la cual se ha adolecido en los últimos 27 años ( ha sido espasmódica y cortoplacista y cuando el tema se pone de moda en los decisores públicos), la cual ha oscilado entre espasmódicas iniciativas públicas, marcadas unas veces por ignorancia del tema y otras por desinterés, sin un plan estratégico adecuado y coherente, con una Política Pública, como existió entre 1962-1999, como se fue estructurando progresivamente y afinando, a lo largo de ese tiempo, entre las gestiones de los gobiernos de Betancourt hasta Caldera II. Esto es oportuno recalcarlo y recordarlo.

Debo hacer la salvedad y acotación positiva que representa el nuevo instrumento legal para esta materia tan importante para el país: la Ley de Fomento de las Exportaciones no Petroleras del 17 de julio del año 2024, donde se trabajó con una sinergia positiva entre el sector público y privado (AVEX).

En ese sentido, es un paso adelante, no obstante, no es suficiente tener esta herramienta jurídica novedosa adaptada a los tiempos contemporáneos, es sin embargo, un paso adelante, falta mucho camino por recorrer entre otros aspectos; como la armonización de una política integral entre los diferentes entes involucrados: la coordinación y cooperación en materia interinstitucional (MRE, Comercio ( hay que ver la repercusión e impacto de unir a las dos carteras ministeriales), Finanzas y  Economía, SENIAT, Bancoex, entre otros), fiscal, tributaria, de transporte ( aéreo y marítimo-la CAVN- acabada en los primeros años del chavismo), aduanas y en concientización de lo importante de las exportaciones no tradicionales, en la cultura y actitud, dinámica de los decisores políticos y no verlo como una moda, algo casuístico, sino un compromiso con visión de largo plazo. Un liderazgo visionario, con estrategia clara y coherente.

En lo personal por otra parte, me sirvió de estímulo inculcado por mi tío Campo Martínez, estudiar más sobre el tema, cursar postgrados en comercio exterior y economía internacional, realizar cursos de perfeccionamiento profesional, donde la interrelación a través de la docencia y transmisión de conocimientos, de entre otros brillantes maestros en estos tema como: D.F Maza Zavala, Oswaldo Padrón Amare, Domingo Maza Franki, Maxim Ross, Guillermo Márquez, Eduardo Ortiz R. Manuel Garaicoechea, Ramón Peña, Carlos Guerón, Omar Bello, Diego Luís Castellanos, Ricardo Roid, Simón Molina Duarte, Luisa Romero ( quién fuera Presidente de AVEX y posteriormente Ministra de Comercio Exterior a principios a del gobierno de Chávez) y además, de la lectura del pionero Informe Meir Merhav, del año 1974, editado en febrero a fines de la Administración Caldera I, entre otros, me concientizaron de lo importante que son las exportaciones no tradicionales como motor diversificador de la economía, desde hace, por lo menos 44 años.

Hoy la preocupación de los decisores estatales debe estar centrada en la necesidad de la diversificación económica venezolana, luego que la sociedad, el mercado, la economía y la política, pasan por la peor crisis estructural-sistémica del aparato económico-social (pérdida en los últimos años 10 años del 80% PIB, gran endeudamiento, inflación imparable, devaluación continua de nuestro signo monetario, recesión, en síntesis, un cuadro depresivo de la economía venezolana).

Debo acotar un aspecto muy importante, Venezuela, por muchos años más será una economía petrolera, pero, hay que diversificar su estructura productiva más y hacerla complementaria con el sector no petrolero, como una meta para los próximos 50 años, en un tiempo y entorno internacional, de profundos cambios económicos, geopolíticos y tecnológicos, de carácter epocal, que los resultados y la consecuencia, lo conocerán las siguientes generaciones de venezolanos.

Siguiendo a uno de mis más destacados maestros de ciencia política, el Dr. Humberto Njaim, definimos a una política pública como «…cuando un determinado sector persigue el propósito de creación de las condiciones para que se produzca una determinada situación o se despliegue y desarrolle una determinada actividad…». Como se puede observar primero es una actividad efectuada por el Estado y es un curso de acción, ante determinado problema que se persigue resolver en la interacción público-privada. El enfoque no solo se limita a un aspecto administrativo sino a los avatares de la política, al juego entre actores, a su interacción estratégica, entre actores públicos y privados.

Ahora bien, la Venezuela desde los inicios de los años 60, en adelante y debo recordarlo, trabajo en esa ruta en forma coherente, coordinada y persistente.

Por una parte, la fundación de AVEX y la necesidad de crear conciencia exportadora en el sector privado, que ayudará a diversificar la economía nacional y finales de esa década, más concretamente en 1968, lo que significó por una parte, la exposición flotante hacia el Caribe y los trabajos pioneros de Carlos D’Ascoli, los primeros Congresos de Comercio Exterior organizados por AVEX, y luego, a partir de los años 70 con la creación del ICE, la promulgación de la Ley de Incentivos a las Exportaciones y la creación del Fondo para el Fomento de las Exportaciones, el seguro a las Exportaciones, todos en el primer gobierno del Dr. Rafael Caldera ( no me equivoco al afirmar el Jefe de Estado que más ha apoyado y hecho, por este sector en los últimos 53 años en sus dos presidencias), crearon las bases institucionales y de modernización, con visión de futuro, para incentivar el comercio exterior venezolano que poco a poco fue incrementado en términos de aportación al fisco y al crecimiento de la economía nacional, las exportaciones hasta que a mediados de los 90, cuando se fusiona el ICE con el Ministerio de Fomento y se crea el Ministro de Industria y Comercio, se crea además, Bancoex, en 1996, en una decisión política innovadora, que fortalecerá aún más el andamiaje institucional del sector exportador no tradicional. Venezuela, llegó a exportar a finales del año 1998, 7.300 millones de dólares representando para aquel entonces el 25% de las exportaciones totales del país, enmarcado en una economía sana y con un programa económico coherente como lo fue la Agenda Venezuela.

El promedio de los últimos años es de acuerdo a las cifras de AVEX ambivalente y contradictorio desde mi punto de vista…” de las exportaciones no tradicionales de Venezuela se situó en casi 5 millardos de dólares durante los últimos 15 años. “…Desde 2013 se ha producido un descenso estructural en las ventas foráneas y no se han superado los 2,5 millardos de dólares”, aseguró Ramón Goyo, presidente de la Asociación Venezolana de Exportadores…”. En unas declaraciones dadas hace más de uno ó año medio, y con la pandemia del Covid-19, el cuadro es aún más alarmante y dramatico, La Asociación Venezolana de Exportadores (AVEX) advirtió que se podrían reducir las ventas del sector exportador privado entre 15% y 20% al cierre de este año por causa de la paralización del país a propósito del confinamiento por Covid-19 y la escasez de combustible. Y más adelante la guinda de la torta puesta estos años“…

Es que es claro que en Venezuela se han roto las cadenas de valor más importantes y vitales para mantener los engranajes de la economía en sintonía y activos. Con el cierre del plantel de las industrias de Guayana se afectaron las cadenas del aluminio, del hierro y del acero”, aseveró el empresario. Asimismo, la crisis de la petroquímica, un rubro transversal a todos los sectores, también afectó a las cadenas del plástico, de productos químicos, de los fertilizantes, entre muchas otras áreas. “…Como se ve, las materias primas ya no se producen en el país. Y la ruptura de las cadenas productivas generó un cambio en la oferta exportable, muy distinta a la de hace 10 años…”. Como observamos las exportaciones no tradicionales en los últimos años no pasan de una cifra de 3.000 millones de dólares, desde mi punto de vista ha habido un estancamiento crónico y estructural.

Por ello, la nueva y futura política de estímulo y fomento, debe encuadrarse primero en el nuevo contexto jurídico-organizacional del tema exportador y plantear esa visión estratégica con una política pública de amplio consenso nacional inclusiva y empática, debe estar basada primero en tecnología y de servicios que refuercen las cadenas de valor, en sectores donde tengamos ventajas competitivas como los agroindustriales, farmacéuticos, de productos del mar, servicios y otros que generen alto valor agregado.

También, por otra parte, crear un entorno apropiado y propicio tanto desde el punto de vista del bajo riesgo político, bajo reglas claras. Incentivar el Draw Back, se refuerce administrativamente la Ventanilla Única de Comercio Exterior (VUCE), zonas aduaneras; entre otras medidas políticas, de iniciativas comerciales abiertas hacia mecanismos de integración en zonas que nos brinden tecnologías y mercados como lo fue el mercado colombiano y andino, bajo la reinserción en la Comunidad Andina de Naciones, capacitación de la fuerza laboral en industrias de alta demanda, cultivar el talento interno en crear una mayor conciencia exportadora ( fortalecer la formación académica que se oferta en Avex, Universidades en carreras conexas como comercio exterior, economía, ciencias políticas y estudios internacionales y reenamorar, a la inversión privada transnacional, para que invierta en el país.

Estas cifras que se mostraron anteriormente, hay que revertirlas y buscar como un objetivo estratégico exportar más de 10.000 millones de dólares en los próximos años (¿tendremos este músculo?) como meta, para utilizarlas como complemento de los ingresos petroleros. Esto ameritará contar con una coherente política aduanal, de transporte, aranceles, de servicios estatales en general, que atiendan al sector en forma eficiente y coordinada, en lo que se quiere lograr; estimular y fomentar las exportaciones no tradicionales y diversificar el aparato económico nacional.

En síntesis, el comercio exterior genera divisas, puestos de trabajo, genera una estructura económica más sólida que hace que una economía se diversifique. Se cumpla si se quiere el sueño de mi pariente Alberto Adriani Mazzei y Arturo Uslar Pietri. Es hora de tomar decisiones audaces para ir a una sinergia pública-privada aún mayor y contar con un potente sector externo no petrolero. Este tema amerita una reflexión estratégica permanente.-

jesusmazzei@gmail.com

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